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La despedida.

  El mundo, por fin, era hermoso otra vez.

  Los chicos reĂ­an, mirando aquel cielo que creĂ­an perdido para siempre.

  El aire era fresco, las flores volvĂ­an a florecer, y los animales regresaban a su hogar.

  Por primera vez, la vida volvĂ­a a sentirse viva.

  Kira, aĂşn con lágrimas en los ojos, se acercĂł a Nymeria.

  â€”?CĂłmo lograste algo asĂ­? ?CĂłmo pudiste purificar el mundo?

  Nymeria sonriĂł con un aire sereno.

  â€”Fue gracias al artefacto que pedĂ­ al rey de Atlantis —respondiĂł tranquilamente—.

  A cambio… de devolverle la vida a su esposa.

  Kira abriĂł los ojos con asombro.

  â€”??Estuvieron en Atlantis!?

  Nymeria soltĂł una risa ligera.

  â€”AsĂ­ es… y quizá un dĂ­a los lleve conmigo.

  Hizo una pausa, mirando de reojo a Zolat, que aĂşn se secaba discretamente las lágrimas.

  â€”Claro… si su padre nos deja.

  Todos rieron.

  La promesa de un viaje a Atlantis sonaba como un sue?o, una nueva aventura despuĂ©s de tanto sufrimiento.

  El futuro, por primera vez, parecĂ­a brillante.

  ---

  Pero el destino… nunca da sin quitar algo.

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  â€śNo todo es bueno en este mundo”, resonĂł una voz en lo alto, la voz de aquel que los observaba desde el principio.

  â€śA veces, el destino es cruel.”

  Lyra aĂşn estaba entre las ruinas.

  MirĂł el horizonte, respirĂł hondo y comenzĂł a caminar de regreso hacia los demás.

  Kael la vio desde lejos, sonriendo como siempre.

  â€”?ApĂşrate! —le gritĂł, con esa voz cálida que siempre le daba calma—. ?Vamos a celebrar! ?Habrá mucha comida!

  Ella riĂł suavemente, caminando hacia Ă©l.

  El viento se detuvo.

  El aire se congelĂł.

  Y de pronto… algo se moviĂł detrás de ella.

  Una sombra.

  Un ghoul.

  Un maldito ghoul que habĂ­a sobrevivido.

  Kael lo vio. Su sonrisa se borrĂł al instante.

  Sus ojos se abrieron con terror, su corazĂłn comenzĂł a golpear con fuerza, un grito queriendo salir.

  CorriĂł.

  CorriĂł con todas sus fuerzas.

  Pero fue demasiado tarde.

  â€”?LYRA! —rugiĂł su voz.

  Todos voltearon, confundidos… y entonces lo vieron.

  El ghoul habĂ­a atravesado el pecho de Lyra.

  Por un instante, el mundo se quedĂł sin sonido.

  Ella seguĂ­a de pie, con la mirada perdida, una sonrisa dĂ©bil en su rostro.

  Kael llegĂł en un segundo, pero ya era tarde.

  El ghoul cayĂł en pedazos tras el corte de su espada, pero el da?o estaba hecho.

  â€”No… no, no, no… —balbuceĂł Kael, sosteniĂ©ndola entre sus brazos—. ?Lyra, no te atrevas… no me hagas esto!

  Ella respiraba con dificultad, su sangre manchando las manos de Kael.

  â€”Kael… —dijo con una voz casi susurrada—. Disfruté… cada segundo a tu lado…

  Las lágrimas comenzaron a caer del rostro de Kael.

  â€”Por favor… no hables… te pondrás bien, te lo prometo…

  Ella sonriĂł dĂ©bilmente.

  â€”Yo… yo tambiĂ©n tengo algo que decirte…

  Kael la mirĂł, desesperado, temblando.

  â€”No… no lo digas, por favor, no ahora…

  â€”Kael… —susurrĂł ella, con la Ăşltima chispa de su voz—. Estoy enamorada de ti.

  Te amo…

  Su sonrisa se apagĂł.

  Sus ojos… se cerraron.

  Kael quedĂł inmĂłvil.

  El pulso de Lyra… habĂ­a desaparecido.

  El grito que siguiĂł rompiĂł el cielo.

  â€”??LYRAAAAAAAAAA!!

  Su voz se oyĂł por kilĂłmetros, desgarrando el alma de todos los presentes.

  Nymeria dio un paso al frente, horrorizada.

  Kira tratĂł de acercarse, de consolarlo, pero lo que sintiĂł fue miedo.

  Kael estaba… cambiando.

  Una presiĂłn insoportable cayĂł sobre todos.

  El aire vibrĂł. La tierra temblĂł.

  Kael estaba liberando su poder… sin control.

  â€”?Kael, detente! —gritĂł Kira, avanzando entre la energĂ­a desbordada.

  Pero cuando llegĂł hasta Ă©l… Kael la mirĂł.

  Una sola mirada.

  Y Kira cayĂł al suelo, paralizada.

  Aquel no era Kael.

  Era… otra cosa.

  El suelo se resquebrajĂł bajo sus pies.

  La energĂ­a oscura envolviĂł su cuerpo.

  Su mirada, antes cálida, ahora era un vacĂ­o sin fondo.

  Se levantĂł lentamente, con Lyra aĂşn entre sus brazos.

  Su voz fue apenas un susurro:

  â€”PerdĂłname…

  Y en un abrir y cerrar de ojos, desapareciĂł.

  Solo quedĂł el cuerpo de Lyra en brazos de Nymeria.

  Un silencio sepulcral cubriĂł el campo.

  Todos sabĂ­an que algo se habĂ­a roto para siempre.

  En lo alto, Zharet observĂł en silencio.

  Sus ojos tristes, su voz quebrada.

  â€”PerdĂłname, Kael… —murmurĂł con pesar—. Era necesario.

  El viento soplĂł suave, arrastrando el eco de una promesa rota.

  ---

  > “En el dĂ­a en que el mundo volviĂł a la vida… el corazĂłn de un hĂ©roe muriĂł.”

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