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El primer y ultimo cielo azul.

  El polvo aĂşn no se habĂ­a asentado cuando todos contuvieron el aliento.

  Lyra seguĂ­a dentro del derrumbado nĂşcleo, y el silencio pesaba como una piedra en el pecho de cada uno. Nadie se movĂ­a, nadie hablaba. Hasta que, entre los escombros, una figura emergiĂł.

  Era ella.

  Lyra saliĂł cubierta de polvo, respirando con dificultad, pero con una sonrisa tranquila.

  Su corazĂłn estaba roto, pero en su mirada brillaba algo más fuerte: paz.

  Su padre descansaba al fin.

  Todas aquellas almas torturadas por el Nexo tambiĂ©n.

  Alzando la voz, Lyra gritĂł con todas sus fuerzas, y su grito se mezclĂł con el viento:

  â€”?Por fin… somos libres!

  Las lágrimas comenzaron a caer.

  Aquellos que habĂ­an soportado tanto dolor, aquellos que alguna vez creyeron que no volverĂ­an a ver un amanecer, ahora reĂ­an, lloraban y se abrazaban bajo el cielo.

  Los estudiantes de ADAS llegaron corriendo, uniĂ©ndose a la celebraciĂłn.

  Por primera vez, sintieron lo que era realmente vivir.

  Desde lo alto de los escombros, zolat los observaba con orgullo.

  AplaudiĂł, riendo como hacĂ­a mucho no lo hacĂ­a.

  â€”?Felicidades, mocosos! —gritĂł con su voz potente—. ?Han pasado mi prueba… están oficialmente graduados!

  Las risas y vĂ­tores se elevaron.

  Pero cuando todos se reunieron al pie de aquella colina de ruinas, los estudiantes levantaron la vista y le hablaron a su maestro.

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  â€”zolat… —dijo Eisvar—. TĂş nos salvaste a todos. Nos diste fuerza cuando no tenĂ­amos nada… nos mostraste un camino.

  â€”Fuiste más que un maestro —agregĂł Kira con una sonrisa dulce—. Fuiste… nuestra familia.

  Zolat se quedĂł quieto.

  Sus manos temblaron cuando los vio arrodillarse, uno por uno.

  â€”Por eso —continuĂł Noli, con la voz quebrada— queremos pedirte algo… solo una cosa.

  â€”?QuĂ© cosa…? —preguntĂł, disimulando su emociĂłn.

  â€”Queremos que seas… nuestro padre.

  El silencio durĂł apenas un segundo.

  Zolat no pudo contenerlo más: una lágrima resbalĂł por su mejilla.

  â€”Idiotas… —dijo entre risas y sollozos—. No soy bueno para estas cosas…

  Pero los rodeĂł con sus brazos y, con una sonrisa que jamás habĂ­an visto en Ă©l, respondiĂł:

  â€”Está bien… desde hoy, son mis hijos.

  El aire se llenĂł de alegrĂ­a.

  Lyra no pudo evitar llorar.

  Kael, mirando la escena, sonreĂ­a como hacĂ­a tiempo no lo hacĂ­a; esa sonrisa sincera que siempre daba esperanza a los demás.

  Nymeria, divertida, se cruzĂł de brazos.

  â€”Vaya, el padre del a?o —bromeó—. Nunca pensĂ© verte llorar, zolat.

  Todos rieron. Por fin, la guerra habĂ­a terminado.

  Por fin, podĂ­an respirar.

  Lyra mirĂł a Kael en silencio.

  En su corazĂłn, supo que aquel era el hombre con quien querĂ­a estar. Tal vez algĂşn dĂ­a se lo dirĂ­a… pero no hoy.

  Hoy, solo querĂ­a disfrutar de ese momento perfecto.

  ---

  En lo alto de una monta?a, Zharet observaba el paisaje purificado.

  Una sonrisa de orgullo cruzĂł su rostro, pero pronto se borrĂł.

  â€”?En serio es necesario que eso ocurra? —preguntĂł al viento, su voz llena de rabia contenida.

  Desde el cielo, una voz profunda y serena respondiĂł:

  â€”SĂ­. Es su destino. Ă©l será mi sucesor. TĂş, mi avatar… pero Ă©l tomará mi lugar algĂşn dĂ­a.

  Zharet apretĂł los pu?os.

  â€”?Por quĂ© debe sufrir tanto para llegar a eso? —exclamĂł con impotencia.

  â€”Porque solo a travĂ©s del dolor comprenderá el verdadero poder. Solo asĂ­ podrá romper el ciclo —respondiĂł la voz—. El destino no puede cambiarse, Zharet. Ya lo sabes… lo viste en aquel universo.

  El maestro bajĂł la mirada.

  â€”Lo sé… —susurrĂł, y con tristeza, cerrĂł los ojos—. PerdĂłname, Kael.

  ---

  Mientras tanto, los chicos se preparaban para dejar el lugar.

  Pero Nymeria los detuvo, sacando de su bolso un extra?o artefacto.

  Elyos y Lumenox se alarmaron.

  â€”?No pensarás revelarte, Nymeria! —dijo Lumenox en tono medio serio, medio preocupado.

  Ella riĂł.

  â€”No, tranquilos… no es para eso.

  ColocĂł el artefacto en el suelo y lo activĂł.

  Una luz cegadora cubriĂł todo el campo.

  Cuando la intensidad bajĂł, todos quedaron sin palabras: el cielo, por fin, era azul.

  Las flores renacĂ­an, el aire era limpio, los animales regresaban.

  El mundo habĂ­a vuelto a su estado dorado.

  Los chicos miraban el horizonte, con lágrimas de emociĂłn y esperanza.

  Por primera vez, veĂ­an el mundo como debiĂł ser.

  Lyra se quedĂł atrás, mirando las ruinas del Nexo una Ăşltima vez.

  Mientras el viento jugaba con su cabello, una brisa cálida le acariciĂł el rostro.

  Kael la observĂł a la distancia, dejando que tuviera su momento…

  Pero dentro de Ă©l, algo ardĂ­a.

  Un presentimiento.

  Una sensaciĂłn que no podĂ­a ignorar.

  Algo malo se acercaba.

  Algo que cambiarĂ­a todo.

  ---

  > “Y asĂ­, bajo el primer cielo azul, la luz del amanecer marcĂł el fin de una era… y el inicio del verdadero destino.”

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