Una semana completa pasó sin que Kael diera tregua.
Se levantaba, comía apenas lo justo y desaparecía al patio, donde había levantado su improvisado —y muy celosamente guardado— taller de trabajo en la mansión.
Ese espacio ya era su reino, y nadie podía acercarse a sus dominios. Nadie podía espiarlo.
Desde la ventana, Tana y Caria observaban preocupadas. La última se veía especialmente triste.
Tana:
—El joven amo no ha parado de ir ahí todos estos días… entra limpiecito y sale hecho un desastre… Y ya ni me deja ba?arlo. Se mete en la ducha —o como se llame— y no me deja ayudarlo…
(Se le notaba en los ojos que estaba a punto de llorar.)
Caria:
—Bueno, no podemos hacer nada… mientras no se haya hecho da?o como para prohibírselo…
Justo cuando terminaba la frase, una explosión brutal sacudió el patio.
El suelo vibró. El humo se elevó en una gran columna negra.
Toda la mansión reaccionó como si hubiera empezado una guerra: sirvientes asustados, soldados corriendo, puertas abriéndose de golpe.
Laret fue el primero en llegar al taller.
Sin pensarlo, abrió la puerta de un tirón… y lo primero que vio fue a su hijo tirado en el piso, cubierto de hollín, con el cabello chamuscado y un humo espeso saliendo de todos lados.
Laret:
—???Kael!!! ??Estás bien!?!
Kael se levantó tambaleando, con toda la cara negra por el carbón quemado, y alzó los brazos con una sonrisa desquiciada.
Kael:
—???LO LOGRé!!!
Se levantó de un salto y empezó a correr en círculos, gritando a todo el mundo que lo había conseguido.
Kael:
—??NAAAAMBRE, ME PRESENTO, SOY LA MERA VERGA!!! ???ES QUE SOY UNA COSA BáRBARA!!!
Caria:
—??Cómo que “la mera verga”? ??Qué diablos hiciste, enano irresponsable?!
Ya habían llegado casi todos los más preocupados de la casa: Garbard, algunos soldados, Tana, Ken y varios sirvientes curiosos.
Garbard:
—Muchacho… ?qué hiciste para que todo explotara de esa manera?
Kael, aún humeante, con la ropa chamuscada, apretó un papel ennegrecido entre los dedos y lo levantó como si fuera un trofeo.
Kael (todo chamuscado):
—?He creado dos hornos que se alimentan de la fuerza del riachuelo de la casa! ?Un HORNO REVERBERATORIO y un HORNO DE CEMENTACIóN!
Se paró frente a todos, todavía con la cara negra de carbón, y se?aló con orgullo las estructuras dentro del taller.
Kael:
—Este —se?aló una estructura larga con techo curvo— es el Horno Reverberatorio.
La llama nunca toca el metal: el calor rebota en el techo y derrite el hierro sin ensuciarlo.
Con él puedo hacer acero ultrapuro… acero casi quirúrgico.
Acero tan limpio que puede cortar carne sin infectarla, y tan fino que puede doblarse sin romperse.
Se movió hacia una segunda estructura, más cerrada, como una gran caja alargada de barro reforzado.
Kael:
—Y este otro es el Horno de Cementación.
Aquí no fundo el metal, solo lo caliento encerrado con carbón.
El carbono entra en el hierro y lo vuelve más duro, más fuerte y más elástico.
Sirve para espadas, armaduras… acero de combate real.
Ken tragó saliva.
Ken:
—?O sea que vas a hacer armas con un acero mejor que el que usamos ahora?
Kael, con una sonrisa llena de hollín:
Kael:
—?Pues claro que sí, mi rey!
Con estos dos hornos… ?empiezo la revolución del acero!
Se giró hacia un costado, donde había montado un sistema de madera, aspas y tubos.
Kael:
—El riachuelo mueve una rueda, la rueda mueve un brazo, y el brazo acciona estos fuelles.
El aire entra por aquí, se comprime… y sale disparado dentro del horno.
Con más aire, el fuego se vuelve más caliente. Muchísimo más caliente.
Como si respondiera a sus palabras, la llama dentro del horno rugió con un sonido grave, casi vivo.
Kael:
—Así logramos temperaturas que los herreros normales jamás podrían alcanzar.
El horno de cementación sirve para transformar hierro en acero de combate.
El reverberatorio… ese es para acero puro, tan limpio que sirve para herramientas de precisión.
Ken:
—?Y ese acero de precisión para qué diablos sirve?
Kael:
—Para cortar cosas que tu espada ordinaria ni siquiera podría rayar.
Ken se quedó sin palabras.
En medio de las explicaciones, Caria se acercó, lo tomó en brazos de golpe y lo apretó con fuerza.
Caria:
—?Pues muy bonitos tus hornos echando humo, pero tú te vas a ir a ba?ar ahora mismo! ?Mírate cómo quedaste!
Kael:
—??NOOOO, ESPERA!! ?AúN NO LES MUESTRO LA SUPER ESPADA QUE DEJé ENFRIANDO!
Caria:
—?No, jovencito! ?Tú te vas a ba?ar conmigo ahora mismo!
Kael:
—???NOOOOO, TATA, MIRA MI ESPADA, ESTá MAMALONA!!!
Pero ya era tarde. Caria lo arrastró fuera del taller, con Kael pataleando y dejando un rastro de hollín por el pasillo.
Y así Kael fue llevado contra su voluntad para ba?arse.
Mientras tanto, Garbard se acercó a la hoja de espada que ya se había enfriado lo suficiente.
La levantó con cuidado, la miró a contraluz y frunció el ce?o, impresionado.
No solo había usado esta nueva tecnología… también se notaba su magia en el temple.
La hoja ya estaba afilada, con una línea de acero perfectamente definida y un brillo particular.
Garbard:
—…Impresionante.
.
.
.
.
.
Al día siguiente, el equipo de aventureros de rango D llegó a la mansión Sungley después de su misión, por fin con el encargo que Kael les había pedido.
Lyris:
—Hola, buenas tardes. Venimos a ver al joven amo Kael Sungley…
Soldado:
—?Tienen algún permiso o algún aviso? ?Quiénes son y por qué vienen a verlo?
Lyris:
—Eh… yo… él nos dijo que viniéramos y…
Soldado:
If you encounter this story on Amazon, note that it's taken without permission from the author. Report it.
—Lo siento, pero se comportan de manera demasiado extra?a. No me puedo fiar solo de eso…
Arán se paró entre medio, miró al guardia con toda la seriedad del mundo y declaró:
Arán:
—?Hemos venido por negocios con el joven y sensual se?or de negocios Kael!
Todos quedaron perplejos ante la respuesta ridícula que dio Arán.
Soldado:
—?Pues haber empezado por ahí! Denme unos minutos, iré a dar aviso y notificar que vienen a ver al gran jefe mono.
Elira:
—?Jefe… mono?
Y así se quedaron en el portón, esperando la respuesta.
Bezal:
—Oye, Arán, ?qué rayos fue eso?
Arán:
—Eso pasa porque ustedes son unos tontos… ?no escucharon a Kael cuando nos conocimos?
Dijo claramente que veníamos a hacer negocios con el “sensual se?or”. Es la frase de reconocimiento.
Adriel:
—No pensé que hablaba en serio cuando dijo eso…
Pasados unos minutos, el guardia volvió acompa?ado de otro soldado.
Soldado:
—El joven amo los estaba esperando. Por favor, sigan a este soldado hasta su destino.
Los cinco aventureros aceptaron y agradecieron la invitación.
Al entrar, se dieron cuenta del gran terreno donde se levantaba la mansión Sungley: hermosos jardines, senderos de piedra, campos de entrenamiento y estructuras de práctica para soldados.
Finalmente llegaron al patio donde había un taller bastante grande con las puertas cerradas.
El soldado golpeó la puerta con firmeza.
Soldado:
—?Joven amo! Sus invitados ya están aquí.
Las puertas se abrieron.
Kael apareció… otra vez completamente negro y chamuscado.
Kael:
—?Qué onda, carnales? ?Cómo están?
Los cinco aventureros lo saludaron, algo impresionados por su aspecto.
Lyris:
—Peque?o Kael, ?qué te pasó? ??Por qué estás todo negrito?!
Kael:
—Es que estaba trabajando con acero y otros materiales…
Luego miró los bultos que traían.
Kael:
—?Aaaaaa, genial! ?Trajeron el esta?o!
Arán:
—También conseguimos algo de hierro… Dime, ?crees que podrías hacer algo con él?
El escudo de Adriel, al ser de madera, se destruyó en nuestra última misión.
Adriel:
—Ay, Arán, aprecio tu preocupación, pero trabajar el hierro es caro.
Kael:
—Claro, no hay problema.
Los cinco aventureros lo miraron exaltados.
Kael:
—Es más… si ahora van a descansar unos días, ?qué tal si me dejan todo su equipo y yo lo refino?
En una semana tendré todas sus armas y armaduras listas.
Elira:
—?Hablas de nuestras espadas desgastadas?
Kael:
—Simón. Las reforjaré y haré que queden como unas armas mamalonas.
?Serán la envidia hasta de los aventureros de rango A!
Bezal:
—Apreciamos mucho tu entusiasmo, joven Kael… pero no queremos aprovecharnos. Sentimos que es un poco injusto.
Kael:
—Pues sí, se ve injusto… pero tómenlo como una inversión a largo plazo.
Después, cuando sean aventureros de mejor rango, me ayudarán aún más con mis requerimientos.
Ahora necesito muchos materiales, y esta carga de esta?o me servirá bastante.
Lyris:
—Ay, peque?ín, eres demasiado cari?oso.
Kael:
—Y ya que están aquí, ?qué tal si comemos algo?
No me había fijado en que ya es hora del almuerzo. Dejemos su equipo aquí, comamos y me cuentan cómo les fue en su misión.
Arán:
—?No crees que estás un poco sucio como para ir a comer?
Kael:
—Ay, pos sí… tienes razón… Oh, oh… eso no es bueno…
Un aura mágica aplastó el ambiente con fuerza, de forma intimidante.
Los cinco aventureros sintieron un verdadero peligro acechándolos.
Kael:
—Ay no… ya valí berenjenas… Fue un gusto conocerlos, creo que voy a morir…
Los cinco lo miraron con cara de espanto, cuando de pronto una silueta cayó desde el tercer piso de la mansión y aterrizó detrás de Kael.
Era Caria, completamente furiosa al ver que su hijo nuevamente se había vuelto un negrito chamuscado.
Caria:
—??Peque?o enano desconsiderado!! ?Ayer mismo te ba?é y ya estás igual! ??Acaso no sabes cuidarte?!
Cuando Caria ya lo había tomado para arrastrarlo a ba?arse, se percató de las cinco personas que estaban con él.
Caria:
—Buenas tardes… ?ustedes quiénes son y cómo entraron?
Los cinco se presentaron con mucho miedo y tartamudeando.
Bezal:
—D-disculpe nuestra intromisión. Vinimos a visitar al joven amo Kael para ver un tema de equipos para aventureros… como nosotros.
Kael:
—?Amaaaa! ?Me awerwenzas frente a mis primeros socios de negocios!
Caria:
—Buenas tardes, mi nombre es Caria, soy la se?ora de esta mansión.
Si me esperan un poco, les traeré a Kael vistiendo como corresponde, porque de modales expresa muy poco este desconsiderado mono sucio.
Bezal:
—No hay problema, esperaremos…
Mientras esperaban en el patio de entrenamiento, fueron visitados por Enta.
Lyris:
—?Ohhhh, gran se?or Enta! ?Qué gusto de verlo de nuevo!
Enta:
—Por solicitud del joven amo, me ordenaron traerles estos aperitivos para que descansen y coman aquí en el jardín, alrededor del campo de entrenamiento. ?Necesitan algo más?
Lyris:
—Oh, no, no. Tranquilo, estamos bien así. Muchas gracias.
A los pocos minutos llegó Kael corriendo, aún con el pelo mojado.
Kael:
—?Lamento la demora!
Se sentó frente a ellos y sacó algo más para picar.
Kael:
—Necesitaba preguntarles algunas cosas importantes… sobre todo a ti, Lyris.
Lyris:
—?A mí? ?Qué sucede?
Kael:
—Tú habías dicho que aún no tenías un arma para poder participar activamente en las misiones, ?cierto?
Lyris:
—Así es… todavía no tengo una.
Kael:
—Consulta: ?qué arma te acomodaría más?
Lyris, un poco confundida por la pregunta, respondió con honestidad.
Lyris:
—La verdad… no sé en qué arma debería especializarme.
Kael:
—Pues tu elemento es viento… Un arma ágil sería lo ideal.
Bezal:
—Sí, Kael tiene razón. En el grupo encajarías mucho mejor si pudieras estar un poco más a distancia.
Tu magia tendría muchas ventajas si peleas desde lejos.
Lyris:
—?Algo como… un arquero?
Kael:
—?Exacto! Prestarías mucho soporte si te especializas en arcos o ballestas.
Elira:
—?Ballesta?
Arán:
—?No sabes lo que es una ballesta?
Es un arma muy potente que lanza virotes, algo parecido a una flecha pero más corta.
Tiene mucho poder, pero es de menor alcance que un arco largo.
Bezal:
—Creo que la exploradora del equipo de rango S, donde está la se?orita Valeryn, usa ballesta.
Lyris:
—Pues si solo la usa alguien de rango S… entonces debe ser muy difícil de manejar.
Kael:
—Más que difícil, una ballesta normal requiere bastante fuerza para tensar la cuerda y preparar cada disparo…
Pero es una buena posibilidad que quiero experimentar.
Aun así, con un arco compuesto quedarías con una potencia única.
Arán:
—Eso ya sonó raro… Prefiero verlo antes de imaginármelo.
Ya terminando de comer, Lyris miró a Kael y le preguntó:
Lyris:
—Kael, eres un ni?o bastante inteligente y maduro…
Quería consultarte por qué, además de los materiales, insistes tanto en ayudarnos.
Kael:
—Porque fueron buenos conmigo.
Y porque mi abuelo siempre me dice: “El pueblo nos quiere y nos respeta, y nuestro deber como gobernantes es velar por su seguridad y defenderlos”.
Desde que tengo uso de razón y pude dominar y entender muchas cosas, me han dicho muchas veces que soy un prodigio… y yo siempre digo: “Bueno, pues hay que aprovechar”.
Con esto no solo los ayudo a ustedes.
Con los ensayos y el prueba y error, crezco poco a poco en mis objetivos.
Crear armas y armaduras, probar distintos materiales… todo eso me ayuda a generar nuevas tecnologías que ayudarán cada vez más al pueblo de Cautares.
Quiero lograr que el hierro sea tan fácil de forjar que hasta los aventureros que recién empiezan puedan, con pocas monedas, hacerse un arma o una armadura digna que pueda preservarles la vida.
Elira:
—Ay, pero qué peque?o más dedicado.
Elira lo tomó y lo abrazó con cari?o. Kael, medio aplastado en el abrazo, sacó de su mochila un peque?o regalo para degustar.
Kael:
—Miren, de postre les traje esto.
Los cinco miraron las barras cafés y extra?as.
Arán:
—?Qué es eso? Se ve raro y peligroso… ?es barro?
Kael:
—Jajaja, sí, se parece al barro, pero coman un cuadrito y díganme qué piensan.
Los cinco tomaron un pedazo y se lo echaron a la boca.
En cuanto se derritió en sus lenguas, explotaron en placer.
Adriel:
—???AAAAH, POR LA DIOSA!!! ?Esto es demasiado delicioso!
Elira:
—??Se deshace en mi boca!!
Lyris:
—?Dónde lo compraste? ?Me gastaré mi sueldo en esto, no me importa!
Kael:
—Es chocolate. Lo hice yo.
Arán:
—Impresionante… Nunca había visto este producto.
Bezal:
—?Es alguna especie de dulce de la nobleza?
Kael:
—Nel. Mi tía Jacki me trae los materiales y yo lo hago.
Arán:
—?La gran maga Jacki? ?La gran exploradora del Bosque Indomable?
Kael:
—Sí, ella misma. De hecho, me trae los materiales del Bosque Indomable para poder hacer este chocolate.
Los cinco entendieron que ni con una gran cantidad de dinero sería fácil acceder a ese manjar.
Kael:
—Ah, solo tendrán que esperar unos a?os…
Ya mandé a plantar una hectárea del árbol que produce este fruto.
Pronto tendremos una fábrica para hacer chocolate y lo venderemos a todo el mundo.
Las tres chicas declararon con firmeza que serían las primeras clientas de ese producto.
Kael:
—Ahora pasemos a la acción como fue su aventura con goblins!?!?!?!
Y así pasaron varias horas converzando.
El equipo de aventureros se despidió de Kael para emprender su viaje de regreso a la ciudad, llenos de entusiasmo y esperanza de ver su equipo reacondicionado.
Kael, mirando las armas viejas que pensaba fundir, dejó escapar un peque?o susurro para sí mismo:
Kael (pensamiento):
—Ya lo creo… será un gran avance poder reforzar su equipo y crearles algo mejor con las cenizas de lo viejo. Y por sobretodo yo mejorar mi tecnica
De verdad no quería innovar en armamento militar, pero con los últimos acontecimientos del reino… van a necesitar buen equipo.
No solo ellos… Cautares completo.

