home

search

Capítulo 8: El Jardín de Espinas (El Príncipe y el Lirio Secreto)

  Pasó una semana desde que sentí el poder. Al principio, lo usé para imponer orden y disciplina en los pasillos, especialmente con las personas necias como Natif. Debía ser seria y firme; si no me respetaban, mostraría autoridad. Una princesa de la realeza no es un cuento de hadas; la realidad es diferente, como yo, Lizarel, te lo puedo decir.

  La comitiva Real de Jericó estaba a las puertas del palacio.

  —Papá, ?es en serio que debo casarme con esa princesa que tal vez es fea? —preguntó Hadram, el Príncipe.

  —Hijo, ?cómo puedes decir eso? Lizarel es la más hermosa. No la has visto... claro, solo de ni?o —respondió el Rey Zekeriel.

  —Sí, cuando tenía cuatro a?os y ella era una bebé. ?Cómo puedo recordarla? Ya verás que es fea, sin clase.

  —Ja, ya veremos. Te lo digo una vez: Lizarel es más hermosa que su propia hermana.

  En la Sala del Trono, la tensión era palpable.

  —La comitiva real de Jericó está en las puertas del palacio —anunció el comandante Kher.

  —Hazlos pasar —ordenó Yusuf.

  —Lizarel, ?dónde está?

  —No te preocupes, debe estar con Selene, arreglándola —dijo Ishtare con alma.

  Yo estaba en mis aposentos, lidiando con el gusto de mi hermana.

  —Hermana, esto te queda bien. Además, el vestido celeste… —dijo Selene.

  —No me gusta. Parece más de fantasía, qué asco. Es como más… más Selene —dije, honestamente.

  —Jajaja, hermana —rió Selene.

  —No da risa, es algo serio.

  —Está bien, entonces, ?cómo?

  La sierva llegó con el que había elegido. —Ese… ?wow, es hermoso! —dijo Selene.

  El vestido azul, casi negro, era el color de la noche, con bordados dorados.

  —Sí, verdad. Es un poco decente, ?sí? —pregunté.

  —Se ve no tan, tan revelador —dijo Selene, incómoda.

  —Si, pero no importa. Me lo pondré.

  Las puertas del palacio se abrieron, y el Rey Zekeriel y su hijo Hadram entraron en la Sala del Trono.

  —Bienvenido, amigo —dijo Yusuf.

  —?Cómo está, Rey Yusuf? —dijo Zekeriel.

  —muy bien —Yusuf dijo con calma

  —Reina Ishtare, es un gusto volver a verlo desde hace quince a?os —dijo mi madre.

  —Si, hace 15 a?os —dijo Zekeriel

  —eso si hace mucho —dijo Yusuf

  —él es Hadram, mi hijo —dijo Zekeriel.

  —Aquel ni?o de cuatro a?os…

  —Sí, mi hijo menor. él es el futuro Rey —dijo Zekeriel, explicando que sus otros dos hijos habían muerto.

  Justo entonces, las puertas se abrieron. Selene entró primero.

  —Es ella —susurró Hadram.

  —No, claro que no —rega?ó Zekeriel.

  —Parece una princesa delicada. Odio eso —dijo Hadram.

  Ensure your favorite authors get the support they deserve. Read this novel on Royal Road.

  —Padre, madre, Rey Zekeriel y Príncipe, Selene se disculpa por la molestia. Y aquí viene mi hermana…

  Luego, entré yo, vestida de azul profundo, como la noche. Mi corona no era solo oro, sino el símbolo de mi nueva seguridad.

  Hadram vio a Lizarel y quedo impactado por Lizarel.

  —?Wow! Es, es her-hermosa —susurró Hadram.

  Mi caminata fue digna de una reina.

  —Soberano de los vivos y los muertos, Soberana, Rey Zekeriel, es un gusto conocerlo y Príncipe Hadram —dije, inclinándome.

  Hadram no podía dejar de mirarme. Su padre lo rega?ó en voz baja para que me saludara.

  —Es, es un gusto, Princesa Lizarel.

  —También el mío, Príncipe Hadram.

  Hadram agarró mi mano y la besó delicadamente.

  —Vaya, usted es hermosa, ?lo sabía? —me coqueteó.

  —Gracias.

  Mientras, Selene nos vigilaba desde su asiento a lado de mi madre.

  —No me agrada el Príncipe —le dijo a mi madre.

  —?Por qué no, hija? —preguntó Ishtare.

  —Parece más un… un pervertido, se ve.

  —No lo creo —dijo mi madre.

  Yusuf y Zekeriel hablaban de nuestra "perfección".

  —Me imagino que aman mucho a su hija —dijo Zekeriel.

  —Ah, sí, sí. Lizarel es perfecta, no podemos quejarnos —mintió Ishtare.

  En ese momento, mis padres mintieron descaradamente, fingiendo ser inocentes mientras eran unos demonios, unos idiotas.

  —Princesa, ?usted me llevaría al jardín? He escuchado que los cuida —preguntó Hadram.

  —Sí, lo hago. ?Quiere verlos?

  —Claro, me llevaría.

  Fuimos al jardín de rosas rojas parecía como una ciudad de flores.

  —?Woow! Parece… parece como un cuento de hadas, en serio —dijo Hadram.

  Mientras miraba las flores con una delicadeza que mi mano recordaba haber perdido, me corté con una espina.

  —?Ay, mierda!

  —?Estás bien? ?Tu dedo! Yo lo curaré. Déjame, yo… —se apresuró Hadram.

  —No se preocupe. La sangre representa amor, por eso… —dije, observando la gota carmesí.

  —Parece que es fuerte. Pero puede llorar, no le diré nada.

  —Ja. No soy así. Una princesa ingenua, débil, cobarde e idiota no. Soy una princesa que no llora, sino que disfruta —dije con seriedad.

  —Vaya. Nunca escuché de unos labios rosados y delicados decir cosas que son verdad.

  —Así es. Esta es la realidad —dije con seguridad

  —Creo que nos vamos a entender, ?lo sabías? —dijo Hadram con felicidad calmada

  —Qué bueno, Príncipe —dije, acercándome a él, mirándolo directamente.

  —?Hermana! —gritó Selene.

  —Ah, ?qué te pasa? ?Me espantaste!

  —Disculpen. Yo vine por ustedes —dijo Selene.

  —Entiendo.

  —Hermana, ?podemos hablar a solas?

  —Yo voy a la Sala del Trono. Las dejo —dijo Hadram.

  —Claro.

  Selene me agarró. —Hermana, no deberías casarte con él. Me da una mala espina. Mereces ser amada de verdad. No ese… ese… sería muy grosera. Sería un Arpía. Eso fue muy cruel. Hermana, no te cases con él, en serio.

  —Hermana —dije, deteniéndola.

  —Sí, dime. Dime.

  —Me voy a casar con él. No es tu vida, es la mía.

  —Hermana, él no te conviene.

  —?Así? No me digas. Al estar aquí en el palacio, viví un infierno, tú tal vez no. Es mejor vivir en otro lado donde sí puedo al menos vivir en paz. Así que deja de insistir. Deja de ser tan perfecta. Decir groserías no es malo. Solo siendo perfecta cansa. Prefiero ser la Villana que Princesa —dije con seriedad.

  Selene estaba triste, pero me comprendió. Yo estaba cansada de ser la odiada y olvidada.

  En la Sala del Trono, terminamos el día. Yo solo quería estar en mis aposentos, admirando el atardecer.

  —Bueno, debo… —dije, lista para irme.

  —Déjame acompa?arla a sus aposentos, ?sí? —dijo Hadram.

  —Pues, bueno. Dígame, usted es diferente a los otros príncipes.

  —Sí, la verdad, soy malo. Oye, ?no te gustaría, no sé…? —dijo, coqueto.

  —Gracias por traerme. Debo descansar. Con su permiso —dije, cerrándole la puerta.

  —me interrumpió y me cerró la puerta, valla es diferente que otras chicas, ja valla —dijo Hadram con calma

  Entré a mis aposentos, me quité las sandalias y la corona. Me desplomé en la cama.

  —Ah, qué cansado. Hay, qué rica cama.

  Hadram se fue caminando a sus aposentos.

  Mientras estaba allí, noté sobre mi almohada un lirio con una carta.

  —?Qué hace aquí esta carta? Pensé que ya no volvería a ver más de esto. Hace un mes fue la otra, pero ?por qué…?

  Abrí la carta y la empecé a leer. Mi corazón se aceleró, sintiendo una emoción extra?a.

  Mi Princesa Lirazel,

  Te escribo porque no me rendiré.

  No puedo permitir que te vayas creyendo que el silencio de este reino es la única verdad. El silencio es miedo, y yo me niego a que el miedo dicte lo que mi corazón siente.

  Te amo, a pesar de que el Rey te condena y que tu destino te lleva a Jericó. Te amo por esa dignidad fría con la que enfrentas la crueldad, por esa fuerza que te hace la mujer más peligrosa y deseable del reino.

  Aunque no pueda estar a tu lado, yo siempre pensé en ti, en la posibilidad de una vida que nos fue robada. Cada suspiro, cada flor, me recuerda la luz que llevas en tu sombra.

  No te detengas. Ve y haz lo que debas. Conviértete en la Reina que el mundo teme.

  Solo prométeme que, en la cima de tu poder, recordarás que hubo un hombre que amó a la Flor de Fuego, sin pedir nada a cambio.

  Tu admirador eterno.

  —?De quién será? Pero esta flor liria huele bien…

  A pesar de que no sabía quién la había enviado, me sentía feliz de que alguien me admirara. Después de un momento de ternura, fui a la terraza y admiré el cielo. A pesar del frío, yo era feliz viendo el anochecer. Yo era dura, pero había alguien que veía mi lado tierno en secreto.

  Si te gustó la forma en que Lizarel enfrentó a Hadram y el final del capítulo, por favor:

  1. Deja un VOTO (Like).

  2. ?Comenta tu teoría! ?Quién crees que le escribió la carta a Lizarel?

Recommended Popular Novels