Un a?o ha pasado desde el dÃa en que lyra falleció y Kael Draven desapareció.
El héroe que desafió a lo imposible y cambió el destino del mundo ya no camina entre ellos, pero su sombra aún ilumina cada rincón de Aetherion.
De las ruinas del antiguo Nexo surgió algo nuevo…
Paradise o el paraiso —un santuario para todos los que alguna vez so?aron con un futuro diferente. AllÃ, entre árboles que florecen donde antes hubo cenizas, se levanta una gran estatua de piedra blanca: Kael, con la mirada al cielo y una sonrisa tranquila, como si aún vigilara a los suyos junto con todos aquellos que lo acompa?aron.
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Nadie sabe quién la construyó, pero cada dÃa, cientos se reúnen a su alrededor.
Algunos oran por su regreso.
Otros simplemente guardan silencio, recordando al hombre que les ense?ó que incluso el alma rota puede volver a brillar.
Mientras tanto…
En un rincón lejano del mapa, más allá de las tormentas del norte y los rÃos congelados, existe un paÃs cubierto de nieve perpetua: Frosteria.
AllÃ, entre monta?as y ventiscas, camina una figura solitaria.
Su abrigo está gastado, su espada envuelta, y su mirada… cansada, pero aún viva.
Kael camina sin rumbo.
Ayuda a aldeanos perdidos, caza criaturas del hielo, cura a los heridos… pero sin rumbo alguno.
Cada dÃa se pregunta qué sigue, ahora que todo lo que fue ya terminó.
El héroe que salvó al mundo… ahora busca salvarse a sà mismo.

