El silencio era sepulcral.
El aire vibraba con una energía densa, casi insoportable.
Entre las ruinas del campo de batalla, los chicos miraban impotentes cómo el cuerpo deformado de Rebirt se retorcía, sus piezas flotando hacia Destroyer, atraídas por una fuerza invisible.
Los dos colosos comenzaron a fundirse, sus núcleos resonando al unísono, destellando una luz tan brillante que el cielo se volvió blanco.
Del resplandor… emergió algo nuevo.
Un monstruo.
Una entidad.
Su armadura era una mezcla de acero, carne y oscuridad.
Una calavera de metal y hueso lo coronaba, y en su pecho ardía un núcleo triple, cada uno girando a una velocidad imposible.
Sus brazos eran filos vivientes, sus ojos, dos agujeros rojos que parecían mirar directamente al alma.
> “FUSIóN COMPLETA… IDENTIDAD: REAPER.
OBJETIVO: ELIMINAR VIDA RESTANTE.”
Su voz era un coro de ecos metálicos y gritos distorsionados.
Los escombros flotaban a su alrededor, atraídos por la energía que desprendía.
Cada paso que daba hacía temblar la tierra.
Los chicos, aunque agotados, no podían retroceder.
Eisvar, con su hielo; Kira, aún con la pulsera rota; Noli, con el alma de Star latiendo en su interior; Lyra, con sus alas chamuscadas…
Todos se miraron entre sí.
Sabían que esta era la última pelea.
—?TODOS A LA VEZ! —gritó Nymeria.
El aire se llenó de fuego, hielo, explosiones y luz.
Cada uno dio lo que quedaba de su alma, lanzando ataques que habrían derribado monta?as.
Pero Reaper… solo los observaba.
Su cuerpo absorbía, reflejaba o neutralizaba cada impacto.
Con un simple movimiento, su brazo se convirtió en un ca?ón de energía.
Disparó.
Una onda de destrucción arrasó todo a su paso.
Eisvar cayó al suelo, Kira fue lanzada contra una pared, Lyra perdió el control de su fuego.
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Noli apenas logró interponerse con una barrera espiritual, protegiendo a los demás, pero la presión lo partió en el aire.
> “RESISTENCIA: INSUFICIENTE.
PROBABILIDAD DE VICTORIA HUMANA: 0.001%.”
La voz de Reaper resonó como una sentencia divina.
El polvo cubrió todo.
Y por un instante… solo hubo silencio.
Hasta que una voz rompió la calma.
—…Ya veo por qué los demás se rindieron tan rápido.
Del humo emergió Kael.
Sus ojos ardían con determinación.
Su cuerpo estaba cubierto de rasgu?os, pero su energía… era pura y estable.
El aire a su alrededor se distorsionaba, como si su mera presencia alterara el espacio.
—Tú… —dijo Lyra, con la voz débil—. Kael…
él levantó una mano, sin mirarla.
—Descansen. Esto ya no es su problema.
Reaper giró hacia él.
Sus sensores lo escanearon.
> “ANáLISIS: ALMA HíBRIDA DETECTADA. NIVEL DE AMENAZA… ALTO.”
Kael sonrió.
—Eso es un cumplido, ?no?
Entonces todo cambió.
Una presión invisible cayó sobre el campo.
Los escombros comenzaron a flotar, los árboles se agrietaron, el suelo tembló.
Los chicos se cubrieron los rostros: no podían soportar el peso de su aura.
Era solo el 20% de su poder.
Reaper dio un paso atrás.
Su núcleo reaccionó defensivamente.
Kael se estiró los brazos y el cuello, relajado.
—Hmm… no está mal. ?Y si probamos un poco más?
Su energía se elevó de golpe.
50%.
Los que aún estaban conscientes cayeron de rodillas.
Eisvar sintió cómo el aire lo aplastaba.
Noli apenas podía respirar.
—?E-esto es… Kael? —murmuró Kira, con los ojos muy abiertos.
Kael sonrió, caminando hacia Reaper con calma.
—Es mejor que esa armadura soporte… o vas a pasar un mal rato.
Reaper rugió, lanzándose al ataque con velocidad supersónica.
Su pu?o atravesó el aire, generando una onda expansiva.
Pero Kael… ya no estaba ahí.
Apareció detrás.
Su mano brillaba con energía negra.
—Demasiado lento.
Un golpe.
Solo uno.
El impacto fue tan violento que el sonido llegó un segundo después.
Reaper fue lanzado a través de una monta?a, su cuerpo arrastrando fuego y metal fundido.
El suelo se partió en dos.
Kael ni siquiera se había movido del sitio.
Pero Reaper no cayó.
Su cuerpo se regeneró casi al instante, su sistema cambiando de forma.
Se teletransportó detrás de Kael y descargó un haz de energía a quemarropa.
La explosión iluminó todo el valle.
Durante un segundo, todos creyeron que Kael había desaparecido.
Pero del resplandor surgió su silueta, caminando entre el humo.
Su brazo estaba ligeramente carbonizado… pero sonreía.
—No está mal. Al fin alguien que aguanta más de tres golpes.
Corrió.
Su velocidad era irreal.
A cada paso dejaba una estela de energía negra.
Reaper intentó leer sus movimientos, pero no podía seguirlo.
Cada golpe de Kael destruía una parte del robot: primero el brazo, luego el torso, luego el casco.
Pero Reaper, con su núcleo doble, se rearmaba una y otra vez.
El choque se volvió una tormenta de luz y oscuridad.
Explosiones, destellos, ecos de metal contra alma.
—?Kael, cuidado! —gritó Eisvar.
Reaper abrió su pecho, revelando un tercer núcleo —el del antiguo Rebirt—.
Liberó una ráfaga de energía directa, impactando a Kael de lleno.
El terreno se hundió varios metros, una ola de calor barrió todo.
Silencio.
Pero una voz rompió el humo.
—Eso… sí dolió.
Kael salió del cráter, la mitad de su ropa destruida, la mirada más viva que nunca.
Una sonrisa llena de emoción.
—Bien.
Ya calenté.
Reaper retrocedió instintivamente.
El aire comenzó a vibrar, la presión aumentando hasta el límite.
Kael extendió su mano al frente, y un círculo de energía negra y azul apareció detrás de él, girando lentamente.
—Esto es por todos los que sufrimos en tus manos.
Por cada lágrima, por cada alma.
Ahora vas a entender… lo que significa luchar con alguien que tiene algo que proteger.
Su energía estalló.
Los cielos se partieron en dos.
El suelo se levantó, flotando como polvo cósmico.
Kael rugió con toda su fuerza, cargando el golpe final.
> “TéCNICA FINAL: TRONO DEL ALMA.”
Golpeó.
El impacto fue un rugido divino.
Un relámpago oscuro cayó del cielo, atravesando a Reaper y partiéndolo en dos.
La explosión consumió el horizonte.
La onda expansiva borró el campo de batalla, y por un instante, el mundo se volvió blanco.
Cuando el polvo se asentó, solo Kael permanecía de pie.
Reaper estaba destrozado, su núcleo destellando una última vez… antes de apagarse por completo.
Kael miró el cuerpo inerte del enemigo y exhaló.
—Fin del juego.
Cayó de rodillas, agotado, pero con una sonrisa tranquila.
Habían ganado.
Por fin… el Nexo temblaría.
Fin del capítulo.

