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Capítulo 43 - Monedas, sangre y promesas

  Kael pensó, con los ojos recorriendo el interior del edificio y el constante murmullo de voces a su alrededor:

  Este gremio de aventureros está a toda hostia, chaval...

  // -- de que carajos hablas... ser aventurero es horrible.... -- //

  Kael frunció levemente el ce?o, sin dejar de observar a los grupos que iban y venían con armaduras gastadas, mochilas medio rotas y armas que habían visto demasiados combates.

  ?Por qué lo dices?

  // -- vieja recuerda que soy el sistema, gran parte de la información estándar me llega a mi núcleo, y ser aventurero está de la verga... -- //

  Kael tragó saliva, intrigado.

  Así como... ?qué tan difícil?

  // -- imagina que vuelves a Latam y tienes un trabajo de mierda cargando sacos de cemento 14 horas todo el día... la paga es de 40 dólares mensuales... y encima tu trabajo queda en el núcleo de una favela brasile?a -- //

  Kael parpadeó, visualizando la escena con una mueca torcida.

  Uy, qué ofertón... ?en serio es tan de la verga?

  // -- pues claro. Las chicas te dijeron que hasta no ser rango B no pueden entrar al Bosque Indomable. Tienen trabajos de mierda: limpiando mierda y matando monstruos menores, inferiores a un goblin... al rango C lo más impresionante sería tener un trabajo de escolta de algún mercader taca?o... al rango B saltas de la parrilla a las brasas, porque entrar al Bosque Indomable es casi la muerte estando solo... y todo por unas míseras monedas que solo te alcanzan para pagar la posada y un poco de alimento... y a veces ni te alcanza para una buena arma... muchos solo utilizan palos, piedras para matar bestias menores y su poco y nada de magia... -- //

  Kael bajó la mirada y se quedó observando el piso de madera, marcado por a?os de botas, sangre seca y barro. El bullicio del gremio seguía, pero por un instante pareció lejano.

  —?Qué pasa, joven Kael? —preguntó Lyris con curiosidad—. ?Quería ir con su abuelo?

  Kael levantó la cabeza rápidamente.

  —?Ah? No, no... —respondió—. Solo estaba pensando...

  Desvió la mirada hacia las chicas y, con genuina curiosidad, preguntó:

  —Se?oritas, como ustedes comenzaron hace poco como aventureras... ?qué es lo que tienen para viajar y defenderse?

  Las chicas se miraron entre sí. Hubo un peque?o silencio incómodo antes de que una de ellas hablara.

  —Pues... —dijo Elira, tocando la empu?adura de su arma— yo solo tengo mi espada. Es de hierro, pero ya está muy desgastada... así que intento usar más mi magia.

  Lyris asintió, rascándose la nuca con una sonrisa nerviosa.

  —Yo no tengo un arma aún... son un poco caras, pero con un buen palo te puedes defender bien.

  Mientras hablaban, tres figuras se acercaron al grupo. Sus pasos eran seguros, pero sus armaduras delataban desgaste y cansancio. Al notar su presencia, Elira levantó la vista.

  —Llegaron tarde —dijo—, Adriel, Bezal, Arán.

  —Perdón —se disculpó Adriel—, demoramos en vender las cosas.

  Adriel era una joven aventurera de rango D, recién iniciada en el gremio. Su actitud era explosiva y le costaba controlar el miedo, pero aun así se lanzaba primero cuando creía que alguien estaba en peligro. Portaba una armadura ligera y un peque?o escudo, evidenciando su enfoque defensivo. Solía actuar sin pensar, pero su determinación y buenas intenciones la volvían entra?able.

  


  


  —No logramos sacar un buen precio —a?adió Bezal—, pero alcanzará para costear este mes...

  Bezal era un guerrero de rango D que entendía perfectamente sus límites. No era un prodigio, pero entrenaba todos los días con disciplina. Su armadura de cuero reforzado estaba marcada por misiones difíciles y casi ninguna victoria heroica. Aun así, siempre cumplía. Se especializaba en combate cerrado y en mantener la cabeza fría cuando otros entraban en pánico. No brillaba... pero jamás abandonaba a su grupo.

  


  


  —Si nos hubiéramos quedado un día más —intervino Arán—, podríamos haber recolectado hierbas y así haber obtenido un poco más de dinero...

  Arán era un joven mago de rango D cuyo talento natural para la magia de hielo era evidente... pero su carácter dejaba bastante que desear. Gru?ón, serio y poco sociable, prefería leer grimorios en rincones fríos antes que hablar con otros aventureros. Su control elemental era limitado, pero cuando se concentraba podía congelar el suelo bajo los pies de un enemigo o formar peque?os proyectiles de escarcha. Aunque no lo admitía, se preocupaba por sus compa?eros... solo lo demostraba de forma extremadamente torpe.

  


  


  Kael observó sus rostros, sus armaduras gastadas y sus manos curtidas. En silencio, comprendió que lo que decía el sistema era verdad.

  Adriel miró con curiosidad a las chicas... y luego al peque?o ni?o que estaba entre ellas.

  —Oigan —dijo—, ?qué hacen con ese peque?ito?

  Kael dio un peque?o paso al frente y habló con educación.

  —Hola, se?orita Adriel. Mi nombre es Kael, un gusto conocerla, y a los se?ores también es un gusto.

  Los tres lo miraron con asombro. No esperaban que un ni?o tan peque?o hablara con tanta formalidad.

  —?Ayyy, qué lindo ni?o! —exclamó Adriel—. ?Me dejas tirarte los cachetitos?

  —?Ni se te ocurra! —saltó Lyris—. ?él está conmigo ahora!

  —?Ese ni?o se perdió? —preguntó Bezal, mirando alrededor.

  —Si se perdió, llévenlo con los guardias y comencemos la reunión pronto... —a?adió Arán con tono seco.

  —Tranquilos —intervino Elira—. El abuelo de Kael está dentro con el jefe del gremio. Podemos iniciar nuestra reunión; nosotras lo cuidaremos temporalmente...

  Kael levantó la mano con entusiasmo.

  —?Entonces puedo participar en la reunión?

  —Claro —respondió Elira—, no hay problema.

  En ese momento, la recepcionista se acercó con una sonrisa profesional.

  —Joven Kael —preguntó Jane—, ?quiere que le traiga algo?

  —Si tienes algo para comer y unos jugos para toda la mesa, sería genial.

  Los cinco aventureros quedaron completamente impresionados.

  —Joven Kael, no es necesario que nos compre algo a nosotros... —dijo Lyris, algo incómoda.

  Los tres recién llegados comenzaron a mirarse entre sí, cada vez más confundidos.

  —Lyris... —susurró Bezal—, ?quién es exactamente este ni?o?

  —Ah... —respondió ella—, es el nieto del gran lord Garbard.

  Los tres quedaron de piedra.

  —??El gran SE?OR!? —exclamó Adriel.

  —Esto... no se ve todos los días... —murmuró Bezal.

  Arán, con sarcasmo, soltó:

  —Suena a que podríamos llevarlo y cobrar un rescate.

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  —?No digas tonterías como esa, ni siquiera como broma! —lo reprendió Lyris.

  Justo entonces apareció Jane con los aperitivos y los jugos. Kael tomó su vaso con gusto y comenzó a beber tranquilamente.

  —No habla en serio, Kael —aclaró Elira—. Lo que pasa es que es muy tonto...

  —Ah, no se preocupen... —respondió Kael con calma—. De todos modos, sería difícil que me rapten.

  —?Y eso por qué? —preguntó Adriel.

  —La última vez que intentaron secuestrarme —dijo Kael con total naturalidad—, treinta bandidos quedaron completamente destruidos, con partes de su cuerpo volando por todos lados... y un racatros de tierra completamente pulverizado...

  Lyris abrió los ojos.

  —?Entonces esa fue la causa de la pelea con el rakatros de tierra?

  Kael sonrió con alegría.

  —Shiii —dijo—. Ese día mi amá estaba muy enojada.

  Los cinco aventureros tragaron saliva al unísono.

  Y así, el grupo de rango D inició su reunión estratégica.

  Bezal apoyó ambas manos sobre la mesa improvisada y comenzó a explicar con tono serio, intentando mantener la reunión en un cauce ordenado.

  —Ya compramos los insumos —dijo—. La próxima misión será en un pueblo a un día a pie de la ciudad. Necesitan ayuda porque un grupo de goblins está atacando durante las noches...

  Elira frunció el rostro con visible repulsión.

  —Iugh... ?goblins! —gru?ó—. Cómo los odio...

  Arán cruzó los brazos, pensativo, y habló con frialdad estratégica.

  —En campo abierto no tendremos problemas. Con mi magia de hielo y sus armas podremos reducirlos. Lyris podrá escabullirse y reventarles el cráneo con una piedra... —hizo una breve pausa— y, si tenemos suerte, podríamos dejar escapar a uno para que nos lleve a su guarida y asaltarla completamente. Haríamos mucho dinero...

  —Si hacen eso, morirán.

  La voz infantil de Kael cayó como una piedra en el silencio.

  Todos los aventureros lo miraron desconcertados.

  —No sabía que tenías experiencia con goblins, enano —dijo Arán con sorna—. ?Tus soldados te protegieron de ellos alguna vez?

  —Oye, Arán, no seas así —lo reprendió Lyris.

  Kael negó suavemente con la cabeza.

  —No tengo experiencia directa con ellos —respondió—, pero mi maestra me ense?ó mucho. Son bestias con un olfato increíble y gran inteligencia para preparar emboscadas. Tienen amplio conocimiento de hierbas venenosas y las usan a su favor... asaltar una guarida para ustedes sería como morir. Su olor es muy fácil de distinguir para ellos.

  Arán arqueó una ceja, claramente molesto.

  —Ohhh... y si tu maestra es tan inteligente, ?por qué no viene a dar clases a aventureros novatos?

  —?Oye, Arán, ya basta! —intervino Lyris con tono firme.

  Kael respondió con total naturalidad.

  —No puede. Se tuvo que ir por su trabajo... dijo que tenía que cumplir su labor como embajadora internacional en otros reinos.

  Bezal lo miró con interés.

  —Oye, enanito... eso suena importante. ?Quién es tu maestra?

  —Ah... —dijo Kael mientras bebía un sorbo de su jugo—, mi maestra es la se?orita Freya.

  El silencio se extendió como una sombra pesada sobre la mesa.

  Kael seguía tomando su juguito, completamente ajeno al impacto de sus palabras.

  —??Estás bromeando?! —explotó Arán—. ??La maga de la Luz Eterna te daba clases?! ??La mismísima Val'Thir?!

  —Sí —respondió Kael con una sonrisa—, esa mismita.

  Elira soltó una peque?a risa nerviosa.

  —Supongo que no me sorprende tanto, si eres hijo de los héroes... jeje...

  Adriel ladeó la cabeza, confundida.

  —Yo conocía a la heroína por su nombre, pero... ?cuál es ese nombre, Val'Thir?

  Arán se enderezó, con los ojos brillando.

  —Ese nombre se lo dio la legión de guerreros de los hombres bestia, al ver la devastación que provocaba Freya en el campo de batalla.

  —Uy... te emocionaste —comentó Adriel—. Es la primera vez que te veo así.

  —Por supuesto —respondió Arán, casi gru?endo—. ?Quiero llegar a tener el poder mágico de ella! Es de las pocas que ha perfeccionado su magia elemental a un nivel que sobrepasa expectativas y conocimientos.

  Lyris miró a Kael con curiosidad renovada.

  —Oye, Kael... ?entonces tú ya conoces a todos los héroes?

  —Solo a los de Taratios —respondió él con calma.

  Bezal suspiró.

  —Wow... qué envidia. A mí me encantaría conocerlos a todos...

  Kael inclinó la cabeza, pensativo.

  —El pueblo que van a visitar... está cerca de una mina de hierro, ?cierto?

  —Así es, peque?o —confirmó Adriel.

  —Ohhh, genial... oigan, les propongo algo.

  Los aventureros lo miraron con curiosidad.

  —Solo limítense a cumplir la misión —continuó Kael—. Y el resto del tiempo que se queden... ?podrían ir a la mina de hierro o a un lugar cercano?

  Bezal frunció el ce?o.

  —?Ok...? A la mina no nos podemos acercar. El hierro está muy custodiado... y sacarlo contaría como robo para el reino.

  —Ahhh, no hay problema —dijo Kael—. Puede ser cerca de la mina. Si pudieran, ?buscarían este mineral?

  Kael abrió su peque?a ri?onera y sacó un pedazo de piedra extra?a: una roca negra, densa y pesada.

  —Esto es esta?o —explicó—. Si pueden traerme una buena cantidad, con el cobre que tengo en casa podría fabricar armas y armaduras de bronce para que no tengan tantos problemas...

  —??ENANO, sabes hacer bronce?! —exclamó Arán, incrédulo.

  Kael sonrió, visiblemente orgulloso.

  —Sí. Me hice un peque?o taller en el patio de mi casa. Ahí puedo trabajar el bronce... no es tan bueno como el hierro, pero para comenzar estaría bien.

  Adriel negó con una sonrisa apenada.

  —Ay, peque?ín... agradecemos mucho tu propuesta, pero no tenemos cómo pagarlo...

  Kael la miró con una sonrisa tranquila.

  —Me lo pueden pagar con el material que me traigan y lo que les sobre. Es que se me acabó el bronce que ya había conseguido... y mi tío Enta ya no tiene tiempo para ir a buscarme más, jeje...

  Lyris abrió los ojos como platos.

  —??Usas al gran e increíble se?or de las bestias, Enta, para recoger minerales?!

  —Shiii... —respondió Kael.

  Bezal carraspeó.

  —Entonces, si te llevamos harto de ese tal esta?o... ?tú nos podrás fabricar equipo?

  —Por supuesto —afirmó Kael—. Cuando vuelvan de la misión, vayan a la mansión Sungley con el material y digan que vienen por negocios con el joven y sensual se?or de negocios Kael.

  Los cinco aventureros aceptaron la propuesta, todavía algo incrédulos.

  En ese momento, Garbard y los demás comenzaron a salir de la sala de reuniones del gremio.

  —Buenas tardes a los nuevos —saludó Garbard—. Ya terminamos aquí, muchacho...

  Los tres aventureros nuevos inclinaron la cabeza con torpeza y respeto.

  —?Acabo de hacer mi primer contrato de negocios, tata! —anunció Kael con entusiasmo.

  —?Ohhh, de verdad? —respondió Garbard, sorprendido.

  —Sí —dijo Kael—. Ellos son mis cinco nuevos clientes de negocios.

  Los cinco aventureros asintieron con una mezcla de orgullo y vergüenza.

  Al despedirse Kael de los aventureros que había conocido, se llevó el premio mayor: cuatro besos bien cari?osos. Tres venían de aventureras rango D, y el último... de una aventurera de rango S.

  Kael quedó medio aturdido, con los cachetes calientes y una sonrisa tonta dibujada en el rostro.

  Ya afuera del gremio, Garbard lo observó de reojo antes de hablar.

  —Aprovechando que aún hay tiempo —dijo—, podemos ir a consultar personalmente con el herrero el invento que solicitaste con planos, Kael.

  Los ojos del ni?o se iluminaron de inmediato.

  —??En serio?! —exclamó—. ??Genial!! ??VAMOS!!

  Se alejaron del tumulto de la ciudad, dejando atrás las calles ruidosas y los gritos de mercaderes. Tras caminar un poco más, llegaron a una herrería escondida entre edificios antiguos, donde el sonido del martillo contra el metal resonaba con fuerza constante.

  Al entrar, se toparon con un herrero completamente enfocado en su trabajo.

  


  


  Era un enano de barba monumental, larga y plateada, tan gruesa que parecía una cuerda forjada por los mismos dioses. Su piel estaba tostada por el calor del horno, y sus brazos cortos pero descomunalmente musculosos mostraban a?os de cargar martillos y mover metal incandescente.

  Poseía una barriga prominente —conocida entre los enanos como "la panza del fuego"— que simbolizaba experiencia y resistencia al calor extremo. Sus ojos, peque?os pero intensos, brillaban con el tono rojizo del acero recién forjado. Llevaba un delantal de cuero endurecido, brazales reforzados y sostenía un martillo que parecía más un arma que una herramienta.

  —?DRAKUM, viejo zorro! —saludó Garbard con entusiasmo.

  El enano levantó la vista.

  —Oh, Lord Garbard, buenas tardes... —respondió—. No esperaba tenerlo por aquí hoy.

  Garbard sonrió y avanzó un paso.

  —Te traigo a uno de tus socios más importantes en tu negocio.

  Se apartó, dejando ver a Kael, que lo miraba con un brillo casi infantil en los ojos.

  —Muy buenas tardes, se?or —dijo Kael con formalidad—. Soy Kael Sungley. Es todo un honor conocerlo. Mi abuelo me ha contado mucho de usted, el gran herrero que hace y refina las espadas de los soldados de Cautares.

  Drakum alzó las cejas, visiblemente impresionado, pero con una sonrisa satisfecha.

  —Muy buenas tardes, joven Kael. El gusto es mío —respondió—. Soy Drakum Ironbelly. Cuarenta a?os de martillo y fragua en esta ciudad.

  —Y debo admitirlo... cuando vi los planos que mandaste... quedé desconcertado.

  Kael dio un peque?o salto de emoción.

  —?Entonces ya están listas las piezas! ??De verdad!?

  Drakum soltó una risa grave.

  —Por supuesto. Cuando entendí lo que buscabas... supe de inmediato que este aparato era algo que TODOS necesitarían.

  —No es un arma, no es una herramienta común... es una máquina.

  Kael quedó fascinado cuando el herrero retiró una manta gruesa, revelando varias piezas cuidadosamente ordenadas: un cilindro de hierro, dos válvulas, un pistón con cuero reforzado, una palanca pesada y el armazón principal.

  —Nunca había forjado algo así —continuó Drakum—. Pero lo que pediste es ingenioso: un cilindro, dos válvulas... y esta palanca aquí.

  —Cuando la mueves, el pistón sube y baja.

  Kael sonrió con orgullo.

  —?Y al subir crea succión! —explicó—. El agua del pozo sube por la ca?ería que mandé hacer en cobre... la válvula inferior se cierra y el agua queda atrapada arriba.

  —Luego, con el siguiente empuje... ?el agua sale por la boquilla!

  Drakum abrió los ojos, impresionado.

  —Justo así —dijo—. Es como si la máquina respirara agua.

  Ken, que aún no terminaba de entender, intervino.

  —Entonces... ?eso es para sacar agua?

  —Así es —respondió Enta—. Si se arma y se pone encima de un pozo, ya no será necesario estar subiendo y bajando baldes.

  —?Y no solo eso! —agregó Kael—. También mantendrá el agua sellada y separada de la intemperie, para que no contraiga infecciones que provoquen enfermedades.

  —Esta bomba es especial... porque es un poco más grande, pero la usaremos bastante en la mansión. Al menos Ken y los soldados podrán mantener el tinaco del techo siempre lleno.

  Ken asintió con una mezcla de dolor y aceptación.

  Y así, los visitantes se quedaron un rato más coordinando y proyectando nuevas propuestas de negocios futuros.

  De vuelta en la mansión, ya casi anocheciendo, tanto sirvientes como guardias dieron la bienvenida al gran lord que había salido todo el día.

  De pronto, tres mujeres desesperadas surgieron de entre la multitud. Tenían un solo objetivo: cobrar su pago diario, casi como si hubieran firmado un contrato inquebrantable. Eran Holley, Tana y Caria, y exigían sus respectivos apretones de cachetes y besos.

  —??KAEL, MI CARAMELITO, VEN AQUí!! —gritó Caria— (>*3*)>

  Cuando Caria llegó hasta él y lo tomó en brazos, se detuvo en seco. Las otras dos mujeres también lo notaron al instante. Los recién llegados quedaron perplejos ante el cambio de ambiente.

  —Kael... —dijo Caria lentamente— ..................................................................... hueles a otra mujer......

  El aire en la sala de recepción cambió de forma drástica.

  Tres demonios habían despertado.

  // -- nambre mi rey lla baliste Berga te van a tronar el pescuezo.... -- //

  Oh, maldición... pensó Kael. Tienen mejor olfato que Chocolo o un maldito goblin. No sobreviviré a las tres... tengo que repartir el dolor si quiero vivir. Lo siento, guardianes...

  Kael sonrió con nerviosismo.

  —Cuando fuimos al gremio de aventureros —explicó— conocí a unas aventureras muy amigables que me cuidaron mientras el tata hablaba con el líder del gremio.

  —Ellas admiraban mucho a los guardianes de la casa Sungley. Enta se puso bastante coqueto y sensual con una aventurera que lo admiraba... y Ken decía que él era el guardián más poderoso para quedar bien... incluso dijo que era más fuerte que la gorila peluda de la guardiana Holley...

  Los dos guardianes quedaron congelados, con expresión de traición absoluta.

  —Bueno, mi se?ora —dijo Tana con una sonrisa peligrosa—, le encargo a Kael... yo me encargo de ese gato que está en celo...

  —??Así que soy un gorila peludo?! —rugió Holley.

  Los dos guardianes no tuvieron otra opción que salir corriendo por sus vidas.

  Y Kael...

  Kael tuvo que pagar con coscorrones por haberse dejado querer por aventureras novatas y experimentadas en su primer día en la ciudad.

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