Kael (pensamiento):
Entonces, en base a la información que recopilaste de esa reunión... al parecer pronto habrá muchos problemas...
// -- no mames la diosa de este mundo es una inútil... tiene 2 creaciones falladas y un culto de subnormales que le rinde tributo y a la vez quiere hacer estupideces con sus creaciones fallidas... que acaso no tienen cerebro?!?!?! -- //
Kael (pensamiento):
?Se puede ser más miserable...? Los gusanos no ayudaron en la gran guerra, se meten dónde quieren y encima hacen cosas que pondrían en peligro todo el continente... no mamen... son unos... bue, valió verga... Como dijo el rey, hay que prepararse...
// -- te ves bastante enfocado en esto... -- //
Kael (pensamiento):
Si quieren dejar la cagada en esta ciudad, les va a costar... y mucho...
// -- ?y ya tienes algún plan? -- //
Kael (pensamiento):
La mejor manera de entrenar y prepararse... es hora de reforzar y preparar esta ciudad. El objetivo inicial: mejorar esta mansión...
// -- bien, ?y qué harás en esta casa primeramente? -- //
Kael (pensamiento):
?UN MALDITO BA?O DECENTE! ?ODIO ESAS MALDITAS LETRINAS!
...Y una cosa muy importante a lograr: debo demostrar que puedo tener una maldita habitación para mí solo. ?Por qué carajos tengo que dormir junto a estos tres escuincles?!?!?!?!?
// -- pues eres una buena ni?era, mientras los demás se relajan tú debes soportarlo... -- //
.
.
.
.
.
Al día siguiente, ya al amanecer, todos los adultos se preparaban para comenzar su jornada. La sirvienta que se había quedado a cargo de los ni?os fue a revisarlos como cada ma?ana, pero apenas entró a la habitación se dio cuenta de que solo había tres.
Uno había escapado.
Había ido al ba?o un momento... y cuando volvió, el joven amo ya no estaba. No hizo falta preguntar quién había sido el responsable. De inmediato, el código blanco inició las labores de un nuevo día en la casa Sungley.
—?GUARDIAS! —gritó la sirvienta, con la voz cargada de alarma—. ???CóDIGO BLANCOOOOOO!!!
La búsqueda, tan rápida como comenzó, terminó casi de inmediato.
El joven amo estaba en el patio, completamente concentrado, metido hasta la cintura dentro de un agujero que había cavado con unas palas de jardín. La tierra estaba amontonada a los costados y varias piedras de distintos tama?os y colores descansaban alrededor.
Kael (pensamiento):
Si pude limpiar la savia de ese árbol, que era prácticamente caucho... entonces también debería poder hacerlo con otros elementos.
// — ?A qué te refieres? ?A separar materiales con magia? — //
Kael (pensamiento):
Exacto. La magia neutra no crea nada; son ondas del espíritu que interactúan con la materia. Pero mis conocimientos del otro mundo... siguen siendo útiles aquí.
Dentro de casi cualquier piedra siempre hay trazas de minerales. ?Cómo dijiste que se llamaba esa cochinada que tenía hierro?
// — Limonita o hematita. Son los óxidos más comunes — //
Kael (pensamiento):
Eso mismo. Aunque sea una cantidad minúscula... sigue estando ahí. Y yo lo sentí.
Cuando toqué la sartén de hierro de mama Tana usando mi magia, pude reconocer cómo responde el hierro. Tiene un patrón, una vibración propia.
Si puedo sentir ese patrón... entonces puedo moverlo.
Mi magia toca los elementos a nivel microscópico. Puedo separar un componente del otro si los distingo bien, como cuando limpié la savia.
Si entreno esta recolocación una y otra vez... podría desarrollar una técnica real para separar materiales.
Y si la perfecciono... podría moldearlos.
Si logro mover las moléculas de hierro y darles forma, podría transformar una cuchara en una peque?a navaja, o un trozo de metal en una herramienta útil.
Sería simple... pero suficiente para empezar a crear cosas por mi cuenta.
Kael seguía dentro del hoyo que había cavado, reuniendo rocas con cuidado, examinándolas una por una, como si pudiera ver más allá de su superficie. En algún momento, el alboroto atrajo a Caria, Laret, Tana, Freya y a los tres guardianes.
—?Por el amor de la Diosa, Kael! —exclamó Caria al verlo—. ??Qué estás haciendo!? ??Qué te dije de salir sin avisar!?
—?Perdón, amá! —respondió Kael rápidamente—. ?Necesitaba unas rocas!
Tana, confundida, observó el montón con atención y entonces notó algo que le resultó demasiado familiar.
—Joven amo Kael... —dijo con duda—, ?por qué tiene mi sartén de hierro ahí?
—?La necesito para el experimento! —respondió Kael sin dudar.
—?Experimento? —preguntó Freya, acercándose.
—?Shiiii! —dijo Kael, llevándose un dedo a los labios—. ?Ese del libro panzón! ?"Los contestos básicos de la alchimia"!
—... ?Conceptos básicos de alquimia? —corrigió Freya.
—?Eso mismo!
Ken se aproximó con cautela y miró el hoyo con atención.
—?Y para qué necesita piedras?
Kael salió del agujero con las manos llenas de rocas. Las dejó en el suelo, colocó una mano sobre la sartén y la otra sobre el montón.
—La magia se siente de una forma en la sartén de mamá Tana... —explicó— y puedo sentir esa misma sensación en estas piedras... aunque muy, muy chiquitita.
—?Estás diciendo que tus ondas mágicas reconocen la estructura del hierro? —preguntó Freya—.
Unauthorized content usage: if you discover this narrative on Amazon, report the violation.
?Y buscas ese patrón dentro de las piedras?
—?Síiii! ?Eso, eso!
Laret frunció el ce?o, pensativo.
—Freya, eso tiene sentido... pero no concuerda del todo con lo que creo que Kael está intentando...
Kael respiró hondo. Cubrió las piedras con su magia y el aire vibró suavemente, como si algo invisible se hubiera puesto en tensión.
—La magia son como ondas... —dijo con concentración— ondas que salen del cuerpo y chocan con otras cosas.
Cuando la onda rebota, cambia... y según cómo cambie, puedo saber qué elemento tocó.
Si siento la deformación... puedo mover ese elemento.
?Puedo sacarlo!
Todos quedaron inmóviles. Era una explicación demasiado precisa, demasiado técnica, para un ni?o tan peque?o.
Kael aumentó la concentración. La magia recubrió por completo las piedras y la sartén. Una gota de sudor recorrió su frente... y luego, una gota de sangre cayó de su nariz.
—?Kael, ya basta! —gritó Caria—. ?Aún eres muy ni?o para manipular tanta magia! ?Te va a hacer da?o!
Pero Kael no la escuchaba.
—La magia... la magia... —murmuró— son ondas... y si chocan... si chocan... puedo... debo... extraer...
Su pulso se aceleró. La presión en su cabeza aumentó de golpe. Otra gota de sangre resbaló por su labio.
Caria no lo soportó más. Se lanzó hacia él y lo abrazó con fuerza, cortando de golpe el flujo mágico.
—?KAEL, DETENTE! —gritó—. ?TE ESTáS HACIENDO DA?O!
Laret reaccionó de inmediato.
—?Tana, el botiquín! ?Enta, ve a buscar al médico! ?Yo lo llevo dentro!
?Holley, calma a Caria!
Mientras todos se movían en una explosión de pánico, Kael levantó la mano derecha con dificultad.
—?LO LOGRé! ?FUNCIONó!
Abrió lentamente su peque?a mano izquierda. En el centro, descansaba un diminuto guijarro metálico... brillante... puro.
Un fragmento de hierro.
—?MAESTRA, MIRE! —exclamó Kael con una sonrisa—. ??SAQUé EL HIERRO DE LAS ROCAS!!
Freya lo tomó con extremo cuidado, completamente pálida. El peque?o mineral estaba limpio. Real. Imposible.
Kael sonrió una vez más...
y otra gota de sangre cayó de su nariz antes de que su cuerpo cediera y se desplomara, desmayado.
.
.
.
.
.
Ya al atardecer, Kael despertó lentamente, con la cabeza algo pesada y la visión borrosa. El mundo parecía girar un poco mientras trataba de ubicarse. El techo le resultaba familiar... estaba en su habitación.
Apenas abrió los ojos del todo, algo se abalanzó sobre él desde un costado de la cama.
—?Mi joven amo! —exclamó Tana, con la voz quebrada, abrazándolo con fuerza—. ?Le duele algo? ??Se siente mal!?!?
—Si me aprietas más... —respondió Kael con dificultad— podría ahogarme nomás...
Tana lo soltó de inmediato, llevándose una mano a la boca, todavía con lágrimas acumuladas en los ojos. Lo observó con atención, buscando cualquier signo de dolor, y al ver que estaba consciente respiró un poco más tranquila. En ese mismo momento, otra sirvienta que había estado vigilando salió apresurada de la habitación para avisar que el joven amo había despertado.
—Mi joven amo... —dijo Tana, con la voz temblorosa—. ?Por qué hizo algo tan peligroso? Podría haberse da?ado gravemente...
—Perdón... —respondió Kael, desviando un poco la mirada—. Es que el mundo de la magia era tan misterioso y genial... me emocioné demasiado cuando me ense?aban eso de la alquimia...
No alcanzó a decir más.
La puerta se abrió de golpe y, con una velocidad casi absurda, dos padres enfurecidos y profundamente preocupados irrumpieron en la habitación, seguidos por Freya y lord Garbard.
—?KAEL! —gritó Caria—. ?Lo que hiciste fue EXTREMADAMENTE PELIGROSO!
—Entiendo tu afán de conocer y experimentar nuevas cosas —a?adió Laret, con el ce?o fruncido—, pero aún eres muy ni?o para hacer algo así.
Freya y lord Garbard se mantuvieron a un lado, observando en silencio cómo los padres descargaban su miedo y su angustia en forma de rega?o.
—De ahora en adelante —continuó Laret, con voz firme— queda completamente prohibido leer libros de alquimia y naturaleza. No hasta que tengas un mayor dominio y tu cuerpo esté más preparado...
—?No es justo! —protestó Kael, apretando las sábanas—. F-fue mi primera vez haciendo eso... por eso no sabía que pasaría... ?no volverá a pasar!
—No lo hacemos como castigo, Kael —dijo Caria, con la voz quebrándose—. Pusiste tu vida en peligro, y eso me importa más que cualquier otra cosa. Por eso te lo prohibimos.
—??Cómo voy a crecer si no puedo experimentar!? —replicó Kael, con los ojos húmedos—. ?Si para mejorar hay que practicar!
—Tus lecciones son excepcionales —intervino Laret—, Freya se ha asegurado de que tu cuerpo se mantenga en condiciones, pero no necesitas convertirte en un guerrero o en un mago.
Freya dio un paso al frente.
—Kael, has demostrado una capacidad increíble para madurar y evolucionar —dijo con seriedad—. Mientras mi hija aún se chupa el dedo y apenas habla, tú ya tienes dominio total de tu conciencia y de tu entorno... algo que nunca había visto en un ni?o de tu edad.
Pero eso no te da un pase gratuito para hacer lo que quieras solo porque eres un prodigio.
—De ahora en adelante —sentenció Laret— solo te centrarás en estimular tu magia y en ejercicios básicos. ?Nada más!
?Y no saldrás de esta casa sin un guardián a tu lado!
Con los ojos llenos de lágrimas contenidas, Kael habló en voz baja, pero cargada de rabia.
—Entonces traigan unas cadenas... —dijo—. únanlas a la muralla de la habitación y déjenme aquí para que así se sientan tranquilos.
Porque no hay otra forma... prefiero secarme dentro de esta habitación antes que me impidan crecer y mejorar.
Ese último alegato encendió de manera brutal a los padres, que solo querían protegerlo. La tensión en la habitación se volvió casi insoportable. Cuando estaban a punto de estallar, el gran se?or de la casa dio un paso al frente, plantándose de forma intimidante frente a los tres.
Garbard, con una expresión severa, apuntó directamente a Kael.
—?KAEL! —rugió—. Podrás ser mi amado nieto, pero todo tiene un límite. ?No puedes faltarle el respeto así a tus padres!
Ese tipo de comportamiento no lo toleramos, y por supuesto no es propio de un miembro de la casa Sungley.
Kael, impactado, bajó la cabeza de inmediato, consciente de que se había pasado con sus palabras.
—Ahora bien —continuó Garbard, con la voz más controlada—, entiendo tu frustración. Según los hechos ocurridos, hiciste algo sin precedentes que demuestra claramente el gran dominio que has adquirido en el manejo de la magia.
Veo un fuego de determinación inapagable en tus ojos... pero estoy del lado de tus padres.
Se acercó un poco más.
—Si el costo de tu crecimiento es tu sufrimiento, no lo toleraré. Tus padres y todos los miembros de esta casa no se preocupan por ti solo porque eres el joven heredero... se preocupan por ti porque te aman demasiado.
El mundo allá afuera es peligroso para ti, y te pido, por favor, que entiendas que solo queremos lo mejor para ti...
Kael escuchó esas palabras y, poco a poco, logró calmarse. Comprendió que había actuado como un ni?o inmaduro, pataleando por frustración.
—Yo... —murmuró—. Tienen razón...
Les pido perdón por haber dicho eso. Me entusiasmé demasiado por las lecciones que me daba la maestra Freya... todos esos libros explicando la naturaleza y la forma del mundo me hicieron querer conocer más y experimentar.
Respiró hondo antes de continuar.
—Se me generó una lluvia de ideas... cosas que quería probar para hacer algo increíble que los ayudara a ustedes... y a la gente...
Laret, con la furia ya apagándose, lo miró con atención.
—?Ayudarnos a nosotros? —preguntó—. ?Por qué?
Kael levantó la cabeza y los miró a todos, uno por uno.
—Porque todos tienen la misma mirada... —dijo con sinceridad—. Siento la misma emoción en ustedes.
Siento que cargan con un peso descomunal que los está consumiendo poco a poco... y yo quería ayudarlos...
Todos quedaron en silencio, visiblemente afectados por la respuesta del ni?o.
—Tú lo dijiste, abuelo —continuó Kael—, que la familia es lo más importante... que siempre debemos velar por la familia.
Entonces... ?no soy parte de la familia si no me permiten participar y apoyar?
La habitación se transformó en un nudo de emociones encontradas. No había un camino claro hacia la rabia, la alegría, el perdón o la aceptación.
—Ciertamente has planteado una postura bastante sólida —dijo Garbard al fin—, pero no es suficiente para que olvidemos los hechos y te dejemos hacer lo que quieras, Kael...
Ante esas palabras, Freya dio un paso al frente y habló con firmeza.
—Me siento responsable de este resultado —dijo—. Fue por mí que Kael se entusiasmó tanto por investigar más, y no supe poner un alto a tiempo.
Soy total y completamente responsable de esto, familia Sungley...
Tomó aire antes de continuar.
—Creo que ahora mismo hay demasiada tensión para tomar una decisión justa. Les pido que pospongamos esta resolución y lo hablemos con más calma, en base a los resultados obtenidos.
Si pensamos las cosas con tranquilidad, creo que podemos llegar a un acuerdo. Atacar a Kael en este momento solo generará más problemas.
Por favor, les pido una reunión privada al gran se?or y a los dos padres esta noche, después de la cena, para abordar este tema...
Garbard asintió lentamente, manteniendo un tono serio y neutral.
—Como padre y como abuelo entiendo sus sentimientos —dijo—, pero aun siendo el se?or de la casa, sigo siendo solo un familiar de Kael, no uno de sus verdaderos padres.
Les pido que consideremos esta propuesta y que analicemos la situación con calma para llegar a una resolución.
La tensión seguía presente, pero poco a poco comenzó a disiparse. Laret miró a Caria y, con un gesto de determinación, se levantó.
—Entiendo tu postura —dijo—. No te obligaré a cambiar de opinión... pero también tienen razón en que debemos comprender mejor las cosas y encontrar el mejor camino.
Caria, con impotencia y resignación, aceptó con una mirada y luego se acercó a Kael.
—Espero que entiendas que para mí eres todo —dijo con suavidad—. Eres mi nueva razón para vivir... nunca haría nada para que sufrieras.
Solo queremos lo mejor para ti. Ahora descansa, por favor. Ma?ana hablaremos de esto con más calma.
Uno a uno, todos se retiraron, dejando la habitación en silencio. Tana se quedó a su lado, atenta, sin decir una palabra.
Kael, agotado por el desenlace y por la carga emocional, cerró los ojos. El cansancio finalmente lo venció, y mientras se dejaba llevar por el sue?o, reflexionó en silencio sobre todo lo que había ocurrido.

