Nuevamente estoy aquí, en este basto y oscuro océano, viendo ese radiante eclipse...
Pero ahora no siento que me este atrayendo a él, siento rechazo al verlo, asco.
?Mi madre vio esto en sus últimos momentos?
Me duele el pecho solo con pensarlo, siento cómo si mi corazón se rompiera.
Aún así... Ver ese eclipse calma mi mente, y por eso me odio.
Los sentimientos que se mezclan en mi interior ya sean de odio, calma, asco o tristeza no me dejan en paz.
Madre, ?Qué sentiste al ver el eclipse? ?Paz? ?Melancolía?
Me odio a mí misma, odio el hecho de saber que cada noche que miraba ese eclipse yo me reconfortaba, mientras que tú lo miraste en tus últimos momentos de vida.
Ojalá al despertar yo me encuentre en casa contigo y papá, juntos cómo si nada de esto jamás hubiese pasado.
Cómo si solo fuera un mal sue?o.
Ojalá...
...
Cuándo Maki abrió los ojos se dio cuenta que nada de lo que había vivido fue un sue?o, ella estaba acostada en una cama y a su derecha había una ventana que daba a la calle con los rayos de luz matutinos anunciando que era de día.
A su izquierda estaba su padre dormido en una silla, sosteniendo su mano.
—?Papá?—susurró Maki mientras volvía a sus sentidos.
—?Hum?—Aragi lentamente abrió los ojos.—?Maki?
—?Si?
—?Maki!—exclamó Aragi al ver a Maki despierta.
—??S-Si!?—preguntó Maki sorprendida del repentino sobresalto de su padre.
—?Estás mejor?—preguntó Aragi mientras miraba a su hija a los ojos.
—Si...—respondió Maki con la voz apagada.
—Me asusté cuándo te desmayaste de pronto.—al oír las palabras de su padre Maki se quedó unos instantes pensativa.
—Papá, ?Dónde están Ryuji y Alice?
—Alice está en su propia habitación, mientras ella trabaje aquí tiene una habitación personal, y Ryuji está allí.—Aragi se?aló una cama en una de las esquinas, era una cama un tanto peque?a en dónde estaba Ryuji dormido.
—Espero no haber causado muchos problemas...
—Tranquila, no te preocupes por eso—dijo Aragi tratando de relajar a su hija—. Pero, ?Sabes por qué razón podrías haber colapsado?—Maki se quedó unos instantes en silencio—?Maki?
—De hecho, tengo algo que decirte.—respondió con una voz dudosa y pesada.
—?De qué se trata?—la voz de Aragi denotaba curiosidad y preocupación por el tono de su hija.
—Dijiste que mamá falleció el día del eclipse... El día de mi nacimiento, ?Verdad?—preguntó Maki con voz baja y un tanto nerviosa.
—Así es. ?Pasa algo con ello?
—Si. Papá escúchame—dijo Maki mientras tomaba aire y se preparaba para hablar—. Desde que tengo memoria, todas las noches siempre tengo el mismo sue?o.—la voz de Maki empezaba a resquebrajarse.
—Maki, cálmate.—Aragi trató de calmarla mientras ponía las manos sobre los hombros de su hija.
—Ujum—asintió Maki a al vez que respiraba y exhalaba lentamente—. Todas las noches sue?o que estoy en un oscuro océano. Estoy parada sobre el agua, viendo una oscura noche sin estrellas. Y siempre, siempre hay un eclipse gigante—tras las palabras de su hija, Aragi se quedó le quedo mirando atentamente—. Yo pensaba que era un sue?o como cualquier otro, uno sin ningún sentido aparente. Pero cuando dijiste lo de mamá... Recordé todas las veces que so?é con eso, y me eché la culpa a mi misma.—dijo Maki con una nerviosa sonrisa.
—Maki—Aragi abrazó a su hija—, escúchame bien, lo que le pasó a tu madre no fue culpa tuya así que no tienes que castigarte de esta forma.
—P-Pero.
—Maki—Aragi tomó a Maki de los hombros y la miro fijamente—. Esto no es tu culpa. Durante el tiempo que estuve cuidándote, antes de marcharme de la tribu, me di cuenta de que soy un padre terrible—decía con una sonrisa culpable—. No sabía como tratar contigo, Shinichi siempre se reía al ver que intentaba ser un padre ejemplar. Por eso siempre fui yo quién se echó a sí mismo la culpa de no poder cuidar a tu madre, esa culpa me llevó a hacer cosas que hasta el día de hoy me arrepiento... Terminé por dejarte en manos de Shinichi mientras yo buscaba respuestas para saber que pasó aquel día, así que no te castigues.
—Perdón por mostrarte una faceta mía tan patética—Maki no pudo hacer más que abrazar a su padre mientras aguantaba las lágrimas—, solo quería verte de nuevo y mira como terminé.—decía mientras que voz se oía entrecortada.
—Descuida no es malo llorar, ayer cuando perdiste el conocimiento me asusté mucho. Pensé que iba a pasar lo mismo que con tu madre y yo, de nuevo, iba a estar sin poder hacer nada. No me vuelvas a asustar así, ?Okay?—dijo Aragi con una cálida sonrisa y una voz acogedora.
—Ujum.—afirmó Maki con la cabeza mientras que por sus mejillas caían unas peque?as lágrimas.
—Bien—sonrió Aragi mientras secaba las lágrimas de Maki con sus dedos—, hoy tenía pensado volver a hablar con Alice sobre que deberíamos hacer ahora, ?Quieres venir? Así también te pongo al día con lo que estuvimos hablando anoche mientras descansabas.
—De acuerdo.—dijo Maki mientras se recomponía.
—Venga, bajemos que aún no deben de abrir la taberna y seguro que tendremos tiempo para hablarlo.
—Solo espero que no hayamos despertado a Ryuji con tanta charla.
—Seguro sigue durmiendo—Aragi miró en dirección a Ryuji—. Seguro...
—Espera—Maki toma unas cosas de su bolsa—. Listo.—luego de decir eso Aragi y Maki salieron de la habitación, dejando solo a Ryuji quien estaba acostado en la esquina.
—No quería escuchar a escondidas pero cualquiera se despertaría con tanto ruido—susurró Ryuji—. Ah...—suspiró con cierta pesadez en su voz— ?Ahora que hago? Sabía de los sue?os de Maki pero no que so?aba con un eclipse, ni mucho menos lo que ello implicaba—Ryuji se levantó de la cama y abrió las ventanas. Fuera pudo ver la gran estatua de la heroína Kiraya y a lo lejos una gran edificación similar a un castillo—. Supongo que esa será la Academia de la que tanto hablaban la se?orita Alice y el se?or Aragi.—Ryuji tomó el manual de sus pertenencias y una muda de ropa, luego salió de la habitación. Al salir se topó casualmente con Alice.
—Has despertado. Buen día Ryuji.
—Buen día, desperté hace un momento. ?Sabes dónde está el ba?o? Anoche por el colapso de Maki y la preocupación que teníamos el se?or Aragi y yo no pudimos si quiera ba?arnos o lavarnos las caras.
—Si, entiendo, todo pasó muy rápido... Los ba?os están al final del pasillo: a la derecha el masculino y a la izquierda el femenino.
—Gracias. Hace un momento el se?or Aragi y la Se?orita Maki bajaron, ten—Ryuji le entrega el manual a Alice—. Se lo habrán olvidado.
—Gracias, se los daré.—Alice tomó el manual y fue en dirección a las escaleras.
Ryuji fue en dirección a los ba?os aún pensativo.
Los ba?os de hombres gozaban de unos azulejos blancos como la nieve y estaban perfectamente cuidados.
—Vaya cambio comparado con el dise?o del bar.
Mientras se sorprendía por el dise?o tan particular del ba?o, Ryuji se dio cuenta que no había nadie más, muy posiblemente por ser tan temprano el resto de inquilinos seguirían en sus habitaciones.
Durante el tiempo que se estaba duchando, en su mente buscaba la forma de hablar con Maki ?Cómo debería hablar con ella? Ahora sabía sobre que en sus sue?os no solo había un océano como él había pensado, también estaba el eclipse.
Ryuji comprendió que no entendía cómo es que Maki se podría sentir, no podía imaginar que es lo que pasaba por la mente de ella en estos momentos. Ryuji solo suspiraba de impotencia en la ducha.
Tras ba?arse Ryuji se miraba en el espejo, su rostro mostraba una expresión confundida. Quizá era cansancio, quizá era enojo, pero algo era seguro...
—"Tras 20 a?os estando juntos divirtiéndonos, peleando e incluso compitiendo. Nunca supe del peso que tenían esos sue?os"—era lo que Ryuji pensaba.
Tras meditar Ryuji salió del ba?o con su ropa sucia en una peque?a bolsa.
Al salir vio a Maki saliendo del ba?o de mujeres.
—?Ryuji?
—?Se?orita Maki?—ambos se quedaron mirándose entre sí unos instantes— Solo vine a ba?arme porque anoche no pude.—dijo Ryuji desviando la mirada.
—Si, yo igual—Maki desvió la mirada también. Ambos se quedaron un momento en silencio, tanto Ryuji cómo Maki no sabían que decir—. Vayamos a dejar las cosas en la habitación, papá y Alice nos deben estar esperando abajo.—dijo Maki mientras caminaba a la habitación.
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—S-si.—titubeó Ryuji.
En la habitación ambos guardaban sus cosas.
Un extra?o e incómodo silencio inundaba la habitación y ninguno de los dos sabía que decir a continuación.
—...—Maki miraba por la ventana que Ryuji había abierto al despertar.
—Se?orita Maki.
—Estabas despierto, ?Verdad?—interrumpió Maki.
—?Qué?—preguntó Ryuji quien aún estaba procesando la pregunta.
—No hace falta que te pongas nervioso—dijo Maki tras guardar sus cosas. Ryuji quién no sabía que decir solo se limitó a observar a Maki—. ?Sabes? Nunca te agradecí lo suficiente.
—?Agradecerme el qué?
—Ya sabes: el estar conmigo desde siempre, el hacer caso a mis caprichos incluso desde ni?os, todo lo que tú y el anciano han hecho en ausencia de mi padre es algo que jamás podre pagar.—dijo Maki con una sonrisa tímida mientras estaba mirando a Ryuji.
—No necesitas agradecernos nada. Soy yo quién lo lamenta.
—?Lamentar? ?El qué?
—El no darme cuenta de aquello por lo que estabas pasando. Tus sue?os.
—Oh, eso—dijo Maki cabizbaja—. No tenías forma de saberlo, nunca fui del todo sincera con respecto a mis sue?os. Ya sabes, no pensé que estos sue?os tuvieran una implicación real o si significaran algo. Eran solo sue?os... Si, solo sue?os.—repitió en voz baja.
—Aún así, me hubiera gustado el darme cuenta. Ahora que sabemos lo que tus sue?os implican para ti, hubiera preferido poder ser de más ayuda tanto ahora como antes.
—No hace falta que lo pienses mucho. Venga vámonos.—dijo Maki mientras se dirigía a la puerta.
—Espera Se?orita Maki. No... Espera Maki.—el tono de Ryuji era seria.
—?Ryuji?—preguntó Maki extra?ada.
—Maki, quiero que me escuches atentamente—Maki, quién estaba un tanto sorprendida por la repentina actitud de Ryuji, mantuvo el silencio y escuchó las palabras que él tenía para decir—. No sé si fue por falta de confianza en mí o si es algo que no querías que supiera, pero el hecho de no saber por lo que estabas pasando es algo que me molesta profundamente. Llevamos toda la vida juntos, crecimos juntos y incluso llegué a considerarte parte de mi familia... Te considero parte de mi familia—la voz de Ryuji se fue tornando más fuerte—. Es por eso que odio con todo mi ser el no haber podido ayudarte, el hecho de saber ahora que desde siempre esos sue?os te causaban ese dolor y el que yo no pudiera saberlo es algo que me angustia—la voz de Ryuji empezó a sonar más cómo un peque?o llanto antes que como un grito—. Yo solo pensaba que eran meros sue?os, que la razón por la que cada ma?ana te veías tan mal era porque tenías el sue?o pesado o que habrías dormido en mala posición—una expresión devastada se dibujó en el rostro de Ryuji—. Me odio por ello. Por no poderte ayudar cuando lo necesitaste.—Ryuji, quién ya no podía seguir mirando a Maki a los ojos, bajó la mirada al suelo.
Maki, quién había estando guardado silencio hasta ahora, lentamente se acercó a Ryuji.
Y Ryuji, quién miraba al suelo, podía escuchar los pasos de Maki en su dirección. Finalmente vio los pies de Maki, quien estaba frente suya.
—Eres un idiota Ryuji.—exclamó Maki.
—?Eh?—Ryuji levantó la cabeza solo para ser sorprendido por una cachetada y de la sorpresa cayó al suelo. Mientras miraba a Maki atónito, puso su mano en la mejilla que fue golpeada.
—Escúchame bien, Ryuji. ?Desde cuando tu y yo resolvemos nuestras diferencias con palabras?—una leve sonrisa se dibujó en el rostro de Maki— Nunca te dije nada a ti ni al anciano, no porque no confiara en ustedes sino porque eran simples sue?os para mí. No quería que se preocuparan en vano, quiero decir, ?Alguna vez me viste afligida solo por mis sue?os más allá de una simple cara amargada cada ma?ana?—preguntó Maki mientras veía a Ryuji quien estaba en el suelo. Maki extendió su mano para ayudarlo a levantar— Venga levántate.—Ryuji tomó su mano.
—Es solo que me cuesta creer que tras todo lo que pasó estés tan bien.
—No diría que estoy "bien". Pero de nada sirve lamentarse. Es verdad que el saber que mis sue?os están relacionados al día de mi nacimiento y a la muerte de mi madre fue un shock, pero tras meditarlo en la ducha lo único que puedo hacer es seguir adelante. Quiero acompa?ar a mi padre en busca de respuestas, y aquí es dónde yo te lo pregunto a ti, ?Me acompa?aras?—una sonrisa honesta se dibujó en la cara de Maki.
—Si.—respondió Ryuji con un atisbo de duda en su voz.
—Dilo más fuerte, y no te olvides de hablarme con propiedad.—dijo Maki con una sonrisa burlona y una mirada presumida.
—?Si, Se?orita Maki!—afirmó Ryuji con una voz llena de determinación.
—?Bien! No olvides que hasta el día que me derrotes justamente esa será la forma en la que te refieras a mí—dijo Maki mientras caminaba en dirección a la puerta. Ryuji se quedó un momento pensativo—. ?Vienes o aún tienes algo para decir?
—No es nada. Vamos.
Ryuji y Maki salieron de la habitación camino a las escaleras, mientras las bajaban Ryuji aún tenía pensamientos rondando por su cabeza, pero dichos pensamientos fueron interrumpidos al escuchar la voz de Aragi.
—Maki, Ryuji, por aquí.—dijo Aragi quien estaba sentado junto a Alice.
—Aquí estamos.—saludo Maki mientras se sentaba al lado de su padre.
—Bien, primero que nada te pondré al día.—mientras Aragi y Maki hablaban, Ryuji estaba perdido en sus pensamientos.
—"?A partir de ahora que haremos? No tengo clara nuestra dirección, la Se?orita Maki dijo que quería buscar respuestas pero, ?Dónde? Dije que la acompa?aría pero no estoy seguro si respondí de forma precipitada."—fueron los pensamientos que tenía Ryuji mientras miraba a Maki y a Aragi hablando—. "No importa, los acompa?aré igualmente"—pensó mientras sonreía con disimulo.
—?Ryuji? ?Dije algo divertido para que estés sonriendo?—preguntó Maki. Ryuji simplemente negó con la cabeza.
—Aragi—habló Alice—, dijiste que querías seguir investigando a ese culto, ?Verdad?
—Si, así es. Supongo que me quedaré un rato más por la Ciudadela hasta encontrar alguna pista sobre el culto. Luego nos iremos de aquí.
—?Y con qué dinero? Dudo que aún te quede mucho.
—Ciertamente...—divagó Aragi pensativo.
—?Nos falta dinero?—preguntó Maki.
—Si, en este tiempo eh estado usando algo de lo que yo tenía ahorrado de mis viajes con tu madre. La moneda que es usada aquí fuera es completamente inútil dentro de la tribu, así que solo eran un peque?o recuerdo que acumulaban polvo en la casa. Pero ya me estoy quedando sin nada.
—?Y no hay alguna forma de conseguir dinero?—preguntó Ryuji.
—La hay.—afirmó Alice.
—?La hay?—preguntó Aragi extra?ado.
—Si, dentro de una semana la Academia organizará su campeonato anual: "El Torneo de la Academia".
—Mmm... Me suena de algo.
—?Estuviste todo este tiempo en la Academia y no sabes que es?
—Bueno, tenía otras cosas en mente.
—?Qué es ese "Torneo de la Academia"?—preguntó Ryuji con curiosidad.
—Es un peque?o torneo que se festeja una vez al a?o, lo realizan en memoria de la heroína Kiraya.
—Supongo que si lo mencionas es porque hay algún tipo de premio.—mencionó Maki.
—Exacto.—Alice se para y va a buscar algo debajo del mostrador.
—?Qué buscas?—preguntó Maki antes de que Alice volviera con un papel decorado.
—Aquí está, un peque?o folleto.
—Mmm...—Aragi lo lee mientras que en su rostro se dibuja una expresión de duda—. En el primer lugar hay una recompensa de una moneda de platino, eso sería más que suficiente para todos los gastos.—Aragi se escuchaba un poco decaído tras leer eso.
—Parecen buenas noticias, ?Porqué tan decaído papá?
—Es que si hubiera sabido esto durante el tiempo que viajé con tu madre nos hubiéramos ahorrado varios inconvenientes.
—Yo creo que Tsukihi lo sabía.—dijo Alice.
—?Lo sabía?
—Sip, supongo que sus razones tendrá para no habértelo dicho.—rio Alice con una sonrisa presumida.
—Sabes la razón, ?Verdad?
—?Quién sabe?—divagó Alice con un tono burlón mientras desviaba la mirada.
—?Hay algún requisito para participar?
—No, solo el anotarse antes de la fecha. Si quieren anotarse es mejor hacerlo ahora.—mencionó Alice.
—?Te anotarás papá?
—No, háganlo ustedes, yo dedicaré este tiempo en seguir investigando dentro de la Academia. De hecho pensaba ir ahora, vamos los tres así de paso ustedes dos se anotan. ?Les parece bien?
—Si.—afirmó Maki.
—Yo también estoy de acuerdo.—afirmó Ryuji.
—Bien, en marcha pues.—Aragi, Maki y Ryuji se pararon y, despidiéndose de Alice, van en dirección a la salida de la posada.
—No se pierdan.—dijo Alice mientras se despedía de ellos.
—No lo haremos. No esta vez.—mencionó Aragi. Alice sonrió y luego de que salieran se puso de pie.
—Bueno, a trabajar.—susurró Alice para sí misma mientras veía como entraba un cliente.
Fin del Capitulo 8.

