Su presencia era silenciosa, elegante, mortal.
Para cualquier ninja, era indetectable.
Para cualquiera… excepto para el MUC.
Desde el techo de un edificio abandonado, el MUC abrió su Ojo Absoluto,
y el flujo de chakra de Itachi se desplegó como un mapa complejo:
- disciplina extrema
? emociones enterradas bajo capas impenetrables
? culpa comprimida en su centro espiritual
? un fuego perfecto, pero contenido
? y un rastro oscuro que no pertenece al mundo humano: la marca del Mangekyō
Itachi se detuvo.
No vio nada.
Pero sentí algo.
La sensación no era chakra…
era la ausencia de chakra.
Un vacío perfecto.
—?Quién… está ahí? —preguntó con una voz tranquila pero alerta.
Un salió de las sombras, mirándolo con un ojo sin pupila,
un ojo que parecía analizarlo línea por línea, como si leyera el código mismo de su alma.
—Tu chakra es perfecto —dijo el MUC—, pero tu emoción interfiere con él.
Itachi entrecerró los ojos.
—Esa no es una observación que un ni?o pueda hacer.
—No soy un ni?o.
Itachi lo examinó. No sentí malicia. Ni ambición. Ni miedo.
No sentí nada.
Ese era el problema.
—Tus ojos… —susurró Itachi.
El MUC inclinó la cabeza.
—El tuyo depende del trauma.
El mío depende de la comprensión.
Por primera vez en mucho tiempo, algo atravesó la mente de Itachi:
una incómoda sensación de vulnerabilidad.
No ante un enemigo.
Sino ante una inteligencia que no debía existir.
— ?Qué es exactamente lo que ves en mí? —preguntó.
El MUC respondió sin emoción:
—Veo fuego contenido por dolor.
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Veo potencialmente desperdiciado por sacrificio.
Veo un poder que intenta trascender el ciclo humano… pero que sigue atrapado en él.
Itachi respiró hondo.
Pocas personas habían logrado describir su estado con tanta precisión.
Nadie con esa frialdad.
—?Eres amigo o enemigo de esta aldea? —preguntó.
—Ninguno. Observación solitaria.
Mi objetivo es comprenderlo todo.
Eso te incluye.
La tensión se volvió casi física.
Itachi activó su Sharingan por instinto.
Tres tomoe giraron en rojo.
El MUC lo observará como si mirara una ecuación.
—Interesante. Un ojo que traduce emoción en percepción.
Muy… humano.
—Ni?o… —advirtió Itachi.
—No quiero pelear —respondió el MUC—. Sería irrelevante.
Itachi apretó los dientes. Aquella frase no era arrogancia.
Era un análisis frío, exacto.
El MUC dio un paso adelante.
—Pero te diré algo:
tus ojos ven el presente.
Los míos ven las causas.
Esa fue la primera vez que alguien comparó un dojutsu de Uchiha con algo superior sin que Itachi lo descartara por ignorancia.
En silencio, comprendió que no debía combatir a esa criatura.
No podía ganarle en un terreno mental que no podía comprender del todo.
—Cuídate —dijo Itachi finalmente—.
La verdad que buscas…
a veces destruye a quienes la encuentran.
El MUC respondió sin un ápice de emoción:
—Solo destruye a quienes sienten.
Y Itachi desapareció en un remolino de hojas.
El ni?o se quedó quieto, observando las ondas residuales del chakra Uchiha desaparecer en el aire como ecuaciones que se disolvían.
Para él, eso no era un encuentro.
Era un registro.
Un dato más.
Pero para Itachi…
algo había cambiado.
Por primera vez en a?os, sintió la presencia de un ser que no era humano,
ni bestia,
ni dios.
Una entidad creciendo en silencio.
Variables observadas:
— Percepción basada en trauma
— Movimiento ocular sincronizado a emociones reprimidas
— Lectura de intención humana, no universal
— Capacidad limitada por el desgaste mental
Comparación con Ojo Absoluto:
— Sharingan: amplifica emoción → análisis
— Ojo Absoluto: elimina emoción → análisis
Conclusión:
"El Sharingan es un prototipo imperfecto.
Mi visión no depende del dolor, sino del orden".

