El eco de pasos resonaba en las cavernas, pero no eran los de Kael o Lyra.
En lo profundo del abismo, Kaelion caminaba junto al ghoul liberado. La criatura permanecĂa encadenada con runas rotas, pero su poder se filtraba como un veneno que impregnaba el aire. Kaelion lo miraba con ojos que ardĂan en un odio antiguo, pero bajo ese fuego habĂa algo más: dolor.
Por un momento, su mente se quebrĂł en recuerdos.
Un ni?o, sonriendo. El sol iluminando una peque?a aldea. Dos chicos corriendo por un prado, riendo como si el mundo no existiera.
Uno de ellos, con ojos brillantes y curiosos. El otro, algo más serio, pero con la misma chispa en el corazón.
Kael y Kaelion.
Primos, casi hermanos.
Hasta que, un dĂa, Kael desapareciĂł. Sin aviso, sin despedida. Solo silencio.
Kaelion nunca supo que su primo habĂa sido llevado lejos, que su familia habĂa ocultado la verdad de los lazos de sangre. Todo lo que quedĂł en Ă©l fue la herida del abandono. Su Ăşnico amigo… lo habĂa dejado atrás.
Stolen story; please report.
La voz del ghoul interrumpiĂł su recuerdo.
—“Tu ira te consume, muchacho. Pero esa rabia… es lo que me hace fuerte.”
Kaelion cerrĂł los pu?os.
—“Kael… algĂşn dĂa verás lo que causaste. Y ese dĂa, ya no serás mas mi familia… serás mi enemigo.”
Mientras tanto, en la base subterránea, Nymeria observaba desde una cámara oculta los movimientos de Kael y Lyra descendiendo a las profundidades. Una sonrisa torcida se dibujó en su rostro.
—“SĂ… pronto se verán las caras. Un reencuentro familiar.”
No los habĂa enviado por el motor de plasma Ăşnicamente. Nymeria conocĂa la verdad. SabĂa que aquel encuentro desatarĂa la tormenta que necesitaba.
El ghoul no era solo un arma… era el inicio de un ejército de muertos bajo su control.
Y para obtenerlo, necesitaba que el odio de Kaelion y Kael chocara, como piezas destinadas a destruirse.
La partida habĂa comenzado, y Nymeria era quien movĂa las piezas desde las sombras.

