El sonido de las sirenas me despertó y, casi celebrando. Me di cuenta de que solo había sido una de mis pesadillas, por primera vez deseé que no terminara. Con mi brazo siendo aprisionado comencé a recapitular de nuevo las cosas. El terremoto, las chicas, el sistema, la bestia, todo era cómo el preludio de un mal juego.
Cuando la sensibilidad volvió a mis dedos, luché por zafarme para ir por mi arma, pero ella se aferró con más fuerza. Tanta que podía sentir sus u?as a través de mi saco, eso junto con sus ojos rojos e hinchados me hizo tomar más en cuenta mi entorno.
Ella sola nos encerró en el almacén de medicamentos más peque?o, también trajo otra camilla, bloqueó la puerta con un mueble y me arropó. Quise quedarme un rato más así, pero el estómago no se iba a llenar solo.
Sin saber que hacer solo la moví y justo después de despertarla apareció el recuadro.
[] Atención participante. La primera misión no fue completada por el participante. Debido a que la mayoría de los participantes tampoco la completaron, esta ha quedado cómo inválida []
[] Atención. Cómo uno de los pocos participantes que acabo con al menos una criatura se le obsequia un objeto []
Por un segundo contuve el aire, ese estúpido cuadrado me asustó más de lo que quiero admitir.
Giré mi mu?eca y una cuadricula apareció. En la esquina superior estaba un peque?o círculo, dudé por un segundo, pero al presionar, algo blanco aprisionó mi brazo. Aunque al principio pensé que era un brazal y me puse a juguetear. Caí en cuenta que el recuadro mostraba un círculo no un cilindro, algo hizo clic en mi cerebro. Entonces se abrió mostrando un escudo con picos, de color blanco puro. Tan puro que lo guardé porque reflejaba los rayos del sol directo a mi cara.
— ?Qué era eso?
— Una recompensa por matar a una de esas bestias. Supongo que murió por la herida que le abrí. Espera, ?Qué paso después de eso?
— Te desmayaste. No sabes el susto que me hiciste pasar, pensé que esa cosa te había matado, y bueno nos encerré aquí. Ten —me pasó la hoja— lo limpié, porque créeme que tenía muchas cosas más aparte de sangre
— Gracias, y perdón. Después de eso creo que solo se me apagó el cerebro
Ella negó con la cabeza y me paso una botella de agua para luego quitar lo que trababa la puerta. Mientras yo admiraba mi creación. Una hoja unida a la espiga por una rara guarda circular. No dejaba de ser solo un sable bonito de color negro.
Arranque un pedazo de tela de la sabana para envolver el mango. Y me fije que mi mano estaba morada, algo que me recordó a mis primeros a?os con el abuelo.
Ofrecimos una última oración al cadáver de Elena y por un rato no sabíamos si salir o quedarnos a esperar un rescate, que no creo que llegue. Además de que el rastro de sangre de esa cosa y del cuerpo, puede atraer a más de esas cosas. Pero no vi otra opción excepto que movernos, teníamos que encontrar a otras personas para defendernos mejor de las bestias.
Salimos con cautela, cada esquina, cada pasillo y puerta que cruzamos, nos ahogaba la duda de si asomar o no la cabeza, casi llegamos al comedor cuando el sonido de respiraciones agitadas hizo que frenáramos en seco. Nuestros ojos se encontraron esperando la respuesta, pero antes de que el cuerpo me dejara de responder, volvimos sobre nuestros pasos hasta las escaleras del edificio administrativo. Donde Luz propuso ir a la oficina del vicerrector y prender la tele, algo, lo que sea, el gobierno tenía que hacer mención del desastre.
Por costumbre toqué la puerta, pero era claro que nadie me iba a responder. Tras un momento incómodo acompa?ado de unas risas. Abrí la puerta y para mi sorpresa todo estaba en su sitio, cómo si el terremoto que destruyó el resto del instituto no le hubiera afectado. Luz se apresuró a tomar unas galletas y prender la cafetera, yo solo me senté en el viejo sofá de cuero mientras la seguía con la mirada, algo en su forma de andar me parecía raro, cómo si intentara no resaltar u ocultarse de algo.
Con el café en la mano tomé el control.
Probé con el canal cinco: nada
Canal ocho: nada
Canal doce: nada
Quince y veintiuno: nada de nada
Al final, de la rabia, aplasté botones al azar. Hasta llegar al canal del gobierno, donde solo se repetía un mensaje del sistema de alarmas para emergencias ““El país ha sufrido una catástrofe. Espere el llamado de las autoridades. No salga de su domicilio salvo una emergencia. Manténgase seguro, las autoridades están haciendo todo lo posible para restaurar la calma””.
Antes de que el enojo me absorbiera por completo, agarré la radio del estante. Aunque solo era más de lo mismo. Ese maldito mensaje repitiéndose en cada estación, con esa voz calmada y clara. Prefería el silencio del día anterior, que este falso mensaje de paz.
[] Atención a todos los participantes. Debido a que su primera misión fue inválida, se ha ajustado la dificultad de 2.0 a 0.5 []
[] Misiones. Misión uno v2. Durante las próximas veinticuatro horas debe de eliminar cinco C4p70rh1nu5. Tengan en cuenta que esta vez habrá un castigo en caso de no completarla []
Suspiré para apagar el grito. Estas misiones de eliminación me parecían absurdas en todo sentido. Si este cuadrado quería ver sangre, con iniciar la quinta gran guerra era más que suficiente. Así, al menos, mi infancia no se habría desperdiciado en vano
Mis ojos se clavaron en la devoradora de galletas. Y caí en cuenta de que no volví a ver las botanas que tomé ayer, pero ya que ella tampoco las mencionó, dejé eso cómo un agradecimiento por cuidarme. Su rostro pasó por tres colores al notar el mensaje al mismo tiempo que mi mirada, contuve la carcajada para centrarme en la “dificultad”
Si con dos sacaron esa cosa, no veo esperanza en el tres. Pero que ahora sea tan baja solo nos da algo de tiempo hasta que vuelva a subir, y siendo ese el caso en algún punto debe haber una dificultad máxima.
Antes de que mi cabeza comenzara a sobrecalentarse Luz metió una galleta en mi boca. No sé si por vergüenza o por culpa, pero no levantaba la cabeza, yo acepté la ofrenda de paz, aunque de inmediato la tele robó mi atención.
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El mensaje venía de parte de un teniente del ejército, haciendo un llamado general a todas las tropas y oficiales al cuartel más cercano. Mientras que los ciudadanos teníamos que resguardarnos en cualquier tipo de refugio, a extender toda la ayuda que nos sea posible, guardar la calma y seguir las órdenes de la “entidad” tanto cómo nos permita nuestra situación. Terminando con un “lo resolveremos pronto”, aunque esa voz apagada me decía que era mentira.
Al voltear hacia los estantes vi el mapa del instituto que hice en primer a?o, justo en la esquina más alejada de la mano de la Madre sol. Esa amalgama de cemento que se suponía que era para casos cómo estos. Tomé lo último de mi vaso, me equipé el escudo y le di el sable a Luz, para salir por la parte trasera del edificio.
Giramos la esquina y un reptil de tama?o medio apareció, su color asqueroso me dio más temor que su tama?o o sus garras. Cuando esa iguana superdotada se dio la vuelta, alcé el escudo justo para frenar su salto hacia mi cara, pero el golpe me tiro varios pasos atrás. Luz lo golpeó con la parte plana del sable y cuando me logré levantar, me lancé sobre él usando uno de los picos del escudo para perforarle la cabeza.
— ?Miguel?... tu estas...
— Estoy bien. No me hizo nada
— No es eso, solo … nada, olvídalo —su tono asustadizo me puso en alerta
— Si te guardas algo…
— En serio solo olvídalo. Más importante, ahí vienen más de esas cosas
— ?Con cuántos crees poder? — sacudí la sangre
— Esos dos, tal vez —apuntó con el arma —?Tú?
— También. Tengo la mano hecha pedazos, pero puedo compensarlo con peso
Mis brazos, las piernas, el pecho, todo de mi se sentía extra?o, tal como dijo el abuelo, necesitaba hacerle caso al instinto que tanto forjé con el entrenamiento y las limitaciones.
Al rugido de esos seres, tres se lanzaron sobre mí. Aunque ya me había preparado y con el puro impacto uno de ellos se rompió el cuello. Cargue con todas mis fuerzas, estampando a uno contra el muro, mientras que al otro que pise durante la carrera ella le cortó la cabeza de un solo tajo, termine de aplastar al infeliz para seguir al refugio.
Cuando hice el proyecto del mapa, me lo pregunte y lo vuelvo a hacer ?Quién fue el desgraciado que dise?o esto? Todo esta tan mal puesto, que ahora se siente cómo un laberinto mortal. Aun mas con esa madriguera de cemento que supuestamente sirve ahora, puesta cómo no, en la esquina más alejada del instituto.
Un susurro me llamó y al voltear la mirada. Ahí estaba ella, rendida en el suelo, gimoteando, conteniendo los gritos. De tanto pasar tiempo con los mayores de la gens, me olvide que las personas no matan con normalidad, y aunque la vida de una gallina o un puerco no tienen mucha diferencia en la olla. No estaba bien ignorar la vida de los demás.
Ella lo hizo de golpe guiada por el miedo. Ese colapso casi era la norma a la hora de sesgar vidas. La tome en brazos e ignorando sus quejas continúe el camino hasta el auditorio, donde la deje descansar sobre unas lonas, para ponerme a buscar el sistema de transmisiones.
— ?No sabes cómo funciona?
— ?Ah! —me tapé la boca— ?desde cuándo estás despierta?
— Como hace diez minutos. Tus golpes me despertaron
— Perdón, pero esta cosa no funciona con nada
— Y tampoco veo alguna mal conexión o algo roto. Será que el terremoto se llevó los cables de las bocinas
— A lo mejor. Por cierto, siento lo de antes. Soy medio de campo y pues allá es normal matar un animal o dos para la comida. No pensé eso
— Eres muy considerado, ?lo sabías? —dijo sentándose a mi lado
— Más bien es un mal hábito del que no me puedo deshacer
— No creo que lo sea. Ser así ya te hace mejor, que muchas personas que conocí —su cabeza aterrizo en mi hombro— ?puedo contarte algo un poco feo?
— Si sientes esa confianza, adelante —dije presionando botones a lo loco
— Elena, ella era muy presumida y una molestia. No le gustaba aceptar que se equivocaba y siempre tenía que hacer lo que decía, cómo si su palabra fuera ley. Pero cuando la vi muerta, de verdad quise hacer algo, no quería que ella se fuera así, y cuando… la sabana se... Yo… soy una buena o mala persona
— Pues desde el punto de vista ajeno. Te diría que eres buena persona, y no soy un psicólogo ni nada, pero ese tipo de pensamientos son normales en cualquiera. Pero ?Por qué me lo preguntas?
— No lo sé. Creo que solo quería sacármelo del pecho. Perdón si solo te use cómo consuelo
Su forma de aferrarse se me hizo muy presuntuosa a pesar de sus temblores, no parecía consciente de lo que hacía y no me quejé, después de todo ella tiene lo suyo. Seguí con mi tarea acompa?ado de sus tarareos, que pronto se transformaron en una canción, tan serena y clara cómo un arrullo. Trayendo varios recuerdos de mis noches con mamá, igual que en ese entonces el sue?o me invadió. Tan así que me dormí un segundo, estampándome la cara contra el tablero, haciendo que la maquina funcione.
Después de dar el mensaje para reunir a toda la gente que se pueda en el refugio, también transmití las palabras del teniente. Con la esperanza de que alguien más allá del instituto lo escuche y venga a refugiarse. En cuanto Luz termino con su ataque de risa, salimos para encontrarnos con más de esas cosas, pero no nos prestaron atención por estar comiéndose a alguien.
El ayer volvió a mí, el charco, el cuerpo, sus ojos. La imagen seguía viva, respiraba, sentía. Era tan limpia y pulcra, cómo si la estuviera viendo otra vez, sentía mi garganta cediendo, pero al ver a Luz encogida y con el rostro enterrado en sus manos. Quise decirle algo, pero ya no soportaba el asco. Cómo último acto racional me apreté el cuello, para no vomitar, para que el dolor me regresara la razón e intentar calmarme.
Alcé las palmas, pidió perdón y piedad para el tipo, para luego, aprovechando que estaban entretenidos nos fuimos sin hacer ruido, pero igual nos detectaron por el rugido de los que estaban al otro lado de la puerta. Luz se adelantó a mi guardia cortando a dos de ellos cómo aire, volvió a cargar de frente tumbando a varios, que luego pateé y pisé para abrirles la cabeza con el filo del escudo.
[] Felicidades. Participante ha completado la misión de forma exitosa. Se ha a?adido un punto en destreza []
[] Atención participante. Reúna dos puntos más para desbloquear una habilidad relacionada []
Mis piernas cedieron encima de Luz. Quien trato de atraparme, pero mi peso y sus propios nervios nos llevaron al piso. Me quité de encima cómo pude y tumbado, exhausto, a su lado. Me terminé de derrumbar, no necesitaba mirarla para saber que ella también se contenía.
No quería, no podía mostrarme tan débil ahora, Elena me confió su última voluntad. Tenía que protegerla, sin embargo, mis ojos no me hicieron caso. Ambos lloramos un rato, ella quizás por miedo, pero yo estaba seguro, esas lágrimas tan ácidas eran de pura rabia.
Que maldito sin sentido, protegiendo a la amiga de mi enemiga. No podía odiarla ni culparla, no la conocía, solo era una víctima de este desastre. Que de igual manera no tenía por qué ayudar. “El oficio sin beneficio, es solo necesidad”. Lo siento abuelo, creo que sigo sin entender del todo el código.
Yo de nuevo. Paso para subir un nuevo capítulo y preguntar... ?Debería poner imágenes?
No soy artista ni nada, pero tengo un par de dibujos que pueden ayudar a mejorar la experiencia de lectura.
Gracias por leer otro capitulo de esta historia... intentaré actualizarla cada 10 días... eso si la chamba me deja
:(
?Debería a?adir imágenes?

