El ambiente en la SOPP era más tenso de lo habitual. La muerte de Sinclair había dejado más preguntas que respuestas. A pesar de la aparente victoria, todos sabían que había sido apenas el comienzo.
El sonido metálico de herramientas y teclados era constante. Bob revisaba el sistema de comunicaciones. Kael organizaba información recolectada, mientras Dave y Sarah discutían sobre cómo redise?ar el sistema de defensa con trampas automatizadas. Cada quien hacía su parte.
Maenut, sin embargo, estaba distraído. Sus sombras, que a veces se deslizaban por su voluntad en las paredes, estaban más inestables de lo normal. El desgaste del combate, la presión… y las emociones.
—?Todo bien, sombra mía? —preguntó una voz familiar detrás de él.
Era Karen, con una sonrisa suave y ese tono juguetón que siempre usaba cuando quería que Maenut bajara la guardia.
—Sí… —dijo él, sin mucho entusiasmo.
—?Sí? ?Así con ese tono? —ella se sentó a su lado, en uno de los bancos del pasillo central, alejados del bullicio del equipo.
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Maenut no respondió al instante. Karen lo observó, su expresión cambiando a una más seria.
—Lo estás haciendo bien, ?sabes? Nadie aquí tiene que cargar con todo, ni siquiera tú.
Maenut la miró de reojo, sus ojos más oscuros de lo normal por la sombra que lo cubría.
—No sé si lo estoy haciendo bien. Lo de Sinclair… el equipo, el lugar… todo pesa. Y ahora con ese tipo de poder en el enemigo, me pregunto si estoy listo.
Karen se acercó un poco más, casi pegando su hombro al de él.
—No necesitas tener todas las respuestas. Ni ser invencible. Solo… quédate aquí. Con nosotros. Conmigo. Eso basta.
Maenut la miró, esta vez más directo. El silencio entre ambos no fue incómodo. Fue como si en ese instante, todo lo demás se silenciara.
—Gracias —murmuró él.
Karen sonrió. Y sin decir nada más, apoyó su cabeza en el hombro de Maenut. Solo por un instante.
—Y por cierto… la próxima vez que vayas a pelear solo con un lunático de luz, avísame, ?sí? No quiero terminar con un novio sin cara. —bromeó con una sonrisa burlona.
Maenut soltó una risa suave. Tal vez la primera genuina en días.
—Lo tendré en cuenta.
Mientras tanto, en el centro de análisis de la SOPP, Bob llamaba a todos con urgencia.
—Encontré algo. Revisando una de las se?ales que Sinclair dejó atrás, creo que rastreamos una se?al parecida… podría estar ligada a Psycked.
Todos se reunieron al instante. La pantalla mostraba coordenadas, movimiento irregular, comportamiento errático. Un nuevo rastro que, con suerte, llevaría al siguiente paso de la investigación.
Y así, la calma momentánea entre Maenut y Karen se diluía nuevamente, como siempre, por el peso del mundo que los rodeaba.

