El ambiente era pesado en el centro de reuniones. Todos sabían que estaban en un punto clave. La muerte de Walter seguía reciente, pero el tiempo para el duelo ya había pasado. Era momento de moverse.
Sobre la mesa flotaba una proyección con los nombres de los posibles responsables de las desapariciones y asesinatos recientes: Sinclair, Wrooxie, Psycked, un político desconocido… y Larssen.
—No tenemos tiempo que perder —dijo Maenut, con los ojos fijos en los nombres—. Si estos tipos están detrás de todo, necesitamos saberlo ahora.
—Propondré una división por grupos —dijo Byd con seriedad—. No somos tantos, pero si actuamos con cuidado, podremos investigarlos sin ser descubiertos.
El grupo asintió.
—Yo iré con Maenut —dijo Taenut, dando un paso al frente—. Puedo manejarme bien en las sombras. Y quiero ver de cerca a Sinclair.
Maenut asintió con decisión.
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—Bob y yo iremos por el político —a?adió Kael—. Tal vez logremos seguirle el paso en sus círculos, y si no, lo sacaremos a la luz.
—Sarah, Karen —intervino Byd—, ustedes dos van tras Wrooxie. Es un espadachín, peligroso, pero si se trata de acercamiento inteligente y buen juicio, ustedes pueden encargarse.
Ambas asintieron sin hablar.
—Dave y yo iremos por Psycked —continuó Byd—. Nadie sabe qué clase de tipo es, pero algo me dice que es más peligroso de lo que aparenta.
Todos se voltearon hacia Michael, quien estaba con los brazos cruzados y la mirada fija en el nombre de Larssen.
—Yo me encargaré de Larssen —dijo con calma, aunque su tono escondía una tensión palpable—. él parece estar relacionado con estos sujetos… incluso podría estar pasando información o colaborando con ellos.
—?Crees que sabe algo importante? —preguntó Bob.
—Estoy casi seguro —dijo Michael—. Y pienso sacarle algo útil, aunque no será fácil.
Nadie sospechó más allá. Para el grupo, Larssen era un nombre en la lista como los demás. Solo Michael y Byd sabían que estaba más cerca de lo que aparentaba.
—Nadie debe actuar sin pensar —a?adió Maenut—. Solo observen, consigan lo que puedan, y regresen. No es momento de empezar una guerra sin saber a qué nos enfrentamos.
Todos se miraron. Todos entendieron.
Esta misión sería distinta. Sería sigilosa, estratégica… peligrosa.
—Entonces está decidido —dijo Byd—. Reúnanse con su compa?ero, y preparen sus movimientos. Si alguno de estos tipos es el responsable de todo, no quedará oculto por mucho más.
Las proyecciones desaparecieron, y cada grupo se separó con rumbo a sus tareas. Nadie habló más. El silencio se convirtió en el primer paso hacia una cacería silenciosa.

