Ya había llegado la noche y, en la sala de reuniones de la mansión, se reunieron los siete héroes de Taratios junto a los respectivos cargos de mando, tanto locales como visitantes.
Garbard inició la reunión desde la cabecera de la mesa, y pronto comenzaron a discutirse los acontecimientos recientes y algunas acciones ya realizadas.
—Bien —comenzó Rowan—, iniciaré este encuentro informando de todos los hechos ocurridos en la ciudad de Taratios.
Como nuestras sospechas indicaban... existía una gran cantidad de operaciones clandestinas que buscaban aprovechar estos momentos de agitación para llevar a cabo actos criminales y de traición.
Rowan apoyó ambas manos sobre la mesa.
—Según los resultados entregados por Lucían, varias familias nobles que fueron destituidas de sus cargos ocultaron fortunas antes del desenlace de la guerra civil, aquella que terminó con sus linajes destruidos.
Algunas comenzaron a ofrecer esas fortunas a nuevas familias nobles... y a otras que en su momento se declararon neutrales, con el objetivo de realizar un nuevo intento de golpe de Estado.
Rowan levantó la vista hacia Garbard.
—Como anticipó lord Garbard, pudimos detectar estas maniobras a tiempo.
Y gracias a las rápidas acciones de los soldados bajo el mando de Eldric, logramos detener a la mayoría antes de que actuaran.
—También fue un acierto haber traído a la reina y a la princesa a Cautares —a?adió Liora—. Después de todo...
—Se encontraron varios planes de asesinato dirigidos tanto a la reina como a la princesa —intervino Eldric—.
En especial... contra ella.
El ambiente se volvió más tenso.
—Encontramos pruebas claras de que algunas primas de Isadora, en Filiagoria, planeaban eliminar a mi esposa para poder postular ellas mismas al título de reina —continuó Rowan con frialdad.
—Sin duda tienen cierta ventaja —reflexionó Garbard—. En Cautares no ha nacido una heredera mujer que pueda postular al cargo de reina en los últimos a?os.
—Eso se puede arreglar —dijo Ken con una sonrisa burlona—.
Nomás le ponemos una peluca a Laret y tenemos nueva postulante. Ajajajaja.
Tres pu?os se estrellaron casi al mismo tiempo contra la cabeza de Ken.
—?GUARDA SILENCIO! —gritaron Redda, Enta y Holley al unísono.
—?Ouch! —se quejó Ken, llevándose las manos a la cabeza mientras tres enormes chichones comenzaban a formarse.
Tras disiparse la tonta broma, la reunión retomó su curso.
—Nos tardamos un poco más de lo esperado —continuó Rowan—, pero mi esposa y mi hija ya pueden volver a Taratios.
Al igual que todos ustedes... pueden retomar sus labores habituales.
—Ay, no... —se quejó Caria—. No quiero trabajar...
—Pues qué lástima —respondió Freya sin piedad—, porque hay mucho que hacer.
—Bien —intervino Galen—. Ya abordado el tema del conflicto interno de Taratios, me corresponde exponer mi parte.
Galen sacó varios documentos y los colocó sobre la mesa antes de comenzar.
—Mi último viaje a la Gran Catedral del Imperio trajo algunos avances...
No buenos... pero al menos nos permitió entender mejor qué está ocurriendo.
Galen respiró hondo.
—No pude llegar a ver a Su Santidad, el Arconte Sagrado Lorsei.
Sin embargo, los últimos acontecimientos dejaron en claro que algo nuevo se está planeando.
—?Está relacionado con lo que encontró Lucían en el Bosque Indomable? —preguntó Laret.
—Así es —asintió Galen—.
Hace muy poco apareció una nueva integrante entre los Obispos Sacramentales.
Su nombre es Sabali.
El silencio se volvió denso.
—?Espera, espera! —exclamó Freya—.
?Me estás diciendo que, de la nada, una pelada salida de quién sabe dónde asumió como Obispo Sacramental?
—Así es —confirmó Galen—.
Cuando me reuní con los otros arzobispos, ellos también estaban bastante perplejos con esa decisión.
Galen frunció el ce?o.
—Pero, según me comentó Cesttaro... esta chica cayó muy en gracia a la Alta Arconte Iruel.
Thorian apretó los pu?os.
—?Estás seguro de que puedes confiar en las palabras de Cesttaro? —preguntó con voz dura.
—Sé que te llevas mal con tu hermano —respondió Galen—, pero no tenía motivos para entregarme información falsa.
Eso fue lo único que me dijo... lo demás lo averigüé por mi cuenta.
Freya fijó su mirada en Galen, intensa, casi incómoda.
—Quizás no pueda ver casi nunca tu cara —dijo lentamente—, pero puedo ver perfectamente tus ojos...
Y sé que algo pasó.
Y sé que estás omitiendo algo.
Galen tragó saliva.
—Y sabré muy bien si no dices toda la verdad, Galen.
Galen la miró con pánico.
él sabía mejor que nadie cuánto lo conocía Freya.
—Ay... —murmuró—. No quiero ahondar mucho en ciertas partes...
Porque si las digo, tú, en específico, te vas a enojar.
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Todos quedaron perplejos ante esa respuesta.
—Con esa frase acabas de decirlo todo —comentó Caria—.
?Pasó algo interesante... algo que podría poner a Freya celosa?
Los ojos de Freya parecieron encenderse en llamas.
—Galen —dijo con voz peligrosa—. No omitas nada.
Porque podría irte peor.
—?Ay, no sean así! —protestó Galen—. ?Ustedes son unas viejas diabólicas!
Tres coscorrones más cayeron al unísono, dejando a un Galen completamente maltratado, ahora con tres chichones en total.
—?Y tú por qué le pegaste, Liora? —preguntó Lucían.
—Tenía ganas —respondió ella sin culpa—.
El tonto de Galen me las debía por las últimas bromas que me hizo.
—Mi se?ora Liora... —intervino Enta—. ?No pensará en las bromas ocurridas durante la Gran Guerra?
—Puedo ser bastante rencorosa —respondió ella con total tranquilidad.
Un Galen resignado y dolorido levantó la cabeza nuevamente.
—Está bien... —dijo—.
—Apenas nos reunimos con los arzobispos imperiales —continuó Galen—, esta nueva tipa, Sabali, me interceptó.
Intentó meterme en conversaciones forzadas, halagos innecesarios... me di cuenta enseguida de que quería obtener información y manipularme.
Así que le dije que tenía ganas de cagar... y me fui.
Todos quedaron en silencio durante un segundo, visiblemente asqueados por la metodología.
—Así que esa zorra está intentando ganar aliados poderosos... —murmuró Freya, con una sonrisa peligrosa—.
Ahora sí tengo muchas ganas de conocerla.
Liora la miró de reojo.
—Con esa cara tuya, lo único que veo es que en cualquier ceremonia del Imperio Sacro terminarás convirtiendo una reunión diplomática en una guerra solo por ir a golpear a esa tipa.
—Supongo que no solo se trató de una nueva integrante manipuladora —intervino Garbard—.
Ahora vendrá el detalle de los últimos sucesos ocurridos, ?no?
—Exacto —asintió Galen—.
Esta tipa, Sabali... tiene algo muy especial.
Ella es poseedora de magia de vida.
La revelación cayó como un golpe seco sobre la mesa.
—Eso es rarísimo... —dijo Laret—.
Que una humana posea magia de vida...
—Podría tener descendencia élfica —respondió Galen—. No lo sé.
Pero hay algo claro: le cayó muy bien a la Alta Arconte por sus investigaciones.
—?Investigaciones relacionadas al Bosque Indomable? —preguntó Garbard, entrecerrando los ojos.
—Así es —confirmó Galen—.
Experimentó con su magia de vida y descubrió una rama mágica capaz de ayudar a controlar entes naturales básicos...
Criaturas sin mentes complejas.
Freya apretó los dientes.
—Mira qué coincidencia... —dijo—.
Justo como gran parte de las criaturas monstruosamente fuertes del Bosque Indomable.
El ce?o de todos se frunció al mismo tiempo, comprendiendo lentamente las implicancias.
—Entonces... —dijo Rowan con voz grave—, conflictos internos los tenemos relativamente controlados.
Pero el Imperio Sacro podría estar planeando proyectos de altísimo riesgo...
Rowan recorrió la mesa con la mirada.
—Proyectos donde los primeros perjudicados seríamos los se?ores de Cautares.
El silencio se volvió pesado.
—Bien —continuó Rowan—. El plan seguirá como hasta ahora, por el bien de Taratios y de su gente.
Cuando nos retiremos de aquí, todos volverán a sus trabajos normales...
pero con un detalle adicional que tendremos que informar.
Rowan giró la cabeza hacia Freya.
—Freya, este tema de un humano usando magia de vida...
?cómo podría afectarnos?
Freya exhaló lentamente.
—Uff... sin duda esto no lo había considerado —admitió—.
Pero si esa zorra está experimentando con su poder y encima intenta controlar bestias del bosque, también querrá experimentar con usuarios de su misma naturaleza.
Freya apretó los pu?os.
—Maldita sea...
Después de irme de Cautares, solicito, mi rey, permiso para viajar al Reino élfico.
Ellos deben enterarse antes de esto.
Alzó la vista, seria.
—No me extra?aría que esa zorra intentara raptar elfos con magia de vida para probar algo.
—Concedido —respondió Rowan sin dudar.
Y así, los puntos más importantes fueron quedando zanjados y planificados.
Rowan, aún pidiendo la palabra, agregó:
—Adicional a esto... si tienen tiempo, me gustaría hablar de los últimos acontecimientos ocurridos en esta mansión durante el último a?o.
Laret y Caria lo miraron con los ojos entrecerrados.
—?Qué pasó en mi casa? —preguntó Laret.
—En nuestra casa no pasa nada —a?adió Caria con firmeza—.
Todos somos felices.
—Ay, no me vengan con eso... —respondió Rowan—.
?Cómo es posible que un ni?o de tres a?os haya abierto una empresa?
El proyecto inmobiliario y sanitario que planea realizar es de carácter revolucionario.
—?Oye! —replicó Caria—. ?Mi ni?o no hace solo cosas de inmobiliaria y sanidad!
Todas las mujeres presentes comenzaron a tocarse el cabello casi por reflejo.
Laret suspiró.
—Siento que Kael ya tiene el poder de manipularlas a todas con productos como los de esta tarde...
Quién sabe qué otras cosas podría llegar a hacer.
—?Mi ni?o no haría nada malo! —protestó Caria.
—Pero el último reporte que recibí —continuó Rowan— indica que Kael es un reencarnado.
—En efecto —confirmó Freya—.
Por lo que hemos logrado averiguar, tiene leves recuerdos de su vida pasada.
No es de este mundo, sino de otro, con muchas similitudes al nuestro.
Freya apoyó las manos sobre la mesa.
—Cosas básicas que hacía a diario en su antiguo mundo las recuerda con claridad: jabón, ca?erías, higiene...
porque formaban parte de su vida cotidiana.
Pero su vida como tal... su familia, su edad, quién era realmente... eso no lo recuerda.
Garbard asintió lentamente.
—Sin duda, los conocimientos que ha logrado recuperar podrían ser de gran ayuda para el desarrollo tecnológico y mental de nuestro mundo...
Freya se puso de pie y miró a Laret y a Caria con absoluta seriedad.
—Quiero utilizar los conocimientos que me entregó Kael para presentarlos ante el Consejo de Magos y Alquimistas.
Todos quedaron impresionados por la solicitud.
—?Lo que te ense?ó Kael? —preguntó Caria.
—Así es —respondió Freya—.
Lo presentaré como un sabio mago alquimista que vive recluido en una caba?a de Cautares, y que me ense?ó todos sus estudios y experimentos.
Freya levantó el mentón.
—De ese modo, mostraremos al mundo estos avances...
y podremos seguir mejorando sin exponerlo.
—?No sonará sospechoso? —preguntó Laret.
—?Por qué no dices simplemente que tú lo investigaste todo? —a?adió Caria.
—Apropiarse del conocimiento ajeno es de lo más bajo —respondió Freya con frialdad—.
Kael logró esos avances incluso a costa de su propio sufrimiento.
No podría quitarle el crédito.
Los padres bajaron la mirada, comprendiendo por primera vez el verdadero peso de lo que su hijo había cargado.
—Bueno —continuó Rowan—, cuando el negocio de Kael comience a funcionar aquí, dependiendo de los resultados...
si estos son positivos, me encantaría que su influencia se expanda también hacia la ciudad de Taratios.
—Cuando Kael cumpla cuatro a?os —a?adió Garbard—, nos aventuraremos a los distintos pueblos del dominio para evaluar su desempe?o.
Caria sintió un nudo en la garganta. Sus ojos comenzaron a humedecerse y, haciendo un peque?o puchero, habló:
—?Y no pueden decir que no pasó la apuesta... para que se quede en casa?
—No quiero que esté casi un a?o afuera...
—Ay, Caria, no seas tan dramática —respondió Freya—.
él ya sabe defenderse mucho mejor que cualquier soldado.
—Para ti es fácil decirlo —replicó Caria—, porque tú estarás con Lysandra...
—No es cierto —respondió Freya—.
Después de presentar esta investigación... me iré al Reino élfico.
—?Ahhh? —intervino Galen—.
Pues no sientes nada porque eres una mala madre... despiadada, torturadora, explotadora, ?malévola!
Freya, que aún permanecía de pie, giró lentamente la cabeza hacia Galen.
Su mirada era asesina.
—Bueno —dijo con una calma aterradora—, si me disculpan... llevo más de un a?o sin ver a mi esposo.
Y tenemos que hablar en privado.
Freya se acercó a Galen, lo tomó de la ropa sin esfuerzo y comenzó a arrastrarlo hacia la salida.
—?Oye, espera! —protestó Galen—.
?Aún es muy pronto! ?Por qué no seguimos compartiendo, amorcito?
—?Me duele la cabeza!
Pero ya era demasiado tarde.
Galen fue abducido involuntariamente hacia la oscuridad de los pasillos de la mansión, mientras su voz se perdía a la distancia.
—Pobre Galen... —comentó Ken—. Ajajajajajaja.
Con una mezcla de lástima, resignación y cansancio, todos decidieron dar por terminada la reunión y se dirigieron finalmente a descansar.
La noche cayó pesada sobre la mansión...
y con ella, la certeza de que los conflictos que se avecinaban serían mucho más peligrosos que los ya enfrentados.

