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CAPÍTULO 18 - Código Blanco

  Habían pasado cinco meses más, y la mansión Sungley se encontraba bajo una presión constante, casi insoportable. Una especie de maldición invisible parecía haberse instalado entre sus muros, amenazando con destruir la estabilidad —y la paciencia— de todos sus integrantes.

  —?SIRVIENTAS! ?GUARDIAS! ???CóDIGO BLANCO!!! —gritó una voz desesperada desde uno de los pasillos—. ???EL JOVEN AMO VOLVIó A ESCAPAR!!!

  La mansión entera estalló en movimiento.

  Guardias y sirvientas corrían en todas direcciones. En un rincón, un hombre bestia con depresión era consolado por una sirvienta que intentaba levantarle el ánimo. Más allá, dos guardianes discutían a gritos porque, nuevamente, uno de ellos había sido enga?ado. Y, en el centro de todo, dos padres completamente exaltados intentaban coordinar el caos.

  —??Qué pasó con el perro!? —gritó Laret, con el ce?o fruncido.

  —Ahí está... detrás de la puerta, comiendo unas salchichas —respondió una sirvienta, se?alando con nerviosismo.

  Caria apretó los dientes al escuchar eso.

  —El perro sabe que debe cuidarlo, pero también sabe perfectamente cuál es la comida que le gusta —dijo, analizando la situación—. Si aún está comiendo, quiere decir que el ni?o todavía está cerca.

  En cuestión de segundos, con una velocidad casi supersónica, los se?ores de la mansión y sus guardianes salieron disparados en distintas direcciones, iniciando la cacería del peque?o mu?eco diabólico.

  Mientras tanto, en una biblioteca oscura y apartada, entre estanterías altas y el olor a libros antiguos, Kael permanecía escondido, con la espalda pegada a una pared, pensando con rapidez.

  —Las cosas cada vez son más difíciles... —murmuró para sí—. El perro color chocolate nos detecta enseguida...

  // -- no mames mocoso con tu edad ya puedes mantener una marcha constante y soportar una buena cantidad de velocidad y trote porque correr ni de vergas... -- //

  Kael apretó los labios.

  —No hay tiempo. El perro chocolate pronto dejará de comer y me comenzará a buscar... espera...

  Sus ojos se iluminaron de pronto.

  —?Ya sé!

  // -- ?se te ocurrió algo? -- //

  —él busca mi olor... y eso es exactamente lo que obtendrá. Muajajajaja...

  En el interior de la casa, Enta y Tana avanzaban junto al perro, siguiendo el rastro con atención.

  —Ese muchacho sobrepasa las estratagemas de cualquier estratega —comentó Enta, con tono serio—. Entiende perfectamente su entorno. Sus habilidades son dignas de un prodigio.

  Tana chasqueó la lengua.

  —Ay, sí... es un hombre da?ino. Ma?oso. Manipulador... mentiroso... tóxico...

  Enta la miró de reojo, divertido.

  —Hablas de él como si fuera algún exnovio.

  —?Pues sí! —respondió ella, indignada—. Me manipuló y se aprovechó de mis sentimientos y de mi inocencia.

  Suspiró con frustración antes de continuar.

  —Cuando lo encontré el otro día escapando, la se?ora me había pedido que lo rega?ara como se debe. Pero en el momento en que lo atrapé, me abrazó y me dijo... "Tana, MAMA <3". Mi cuerpo no pudo soportar tanta presión, caí rendida y se me escapó. Redda me rega?ó toda la tarde...

  Enta no pudo contener la risa.

  —Pues sí que te enga?ó, jajajajaja...

  —?Oye, no te rías! —le reclamó Tana, molesta.

  El perro se detuvo de pronto, levantando el hocico.

  Enta frunció el ce?o.

  —Mira... el perro apunta a la biblioteca. Lo encontró.

  Avanzaron con cautela.

  ...

  ...

  ...

  ...

  ...

  Con crudeza y profunda decepción, el guardián y la sirvienta observaron el resultado de la búsqueda: en el suelo, abandonados de forma deliberada, solo había unas prendas de ropa.

  Enta abrió los ojos, incrédulo.

  —?Esto ya supera todo lo establecido! —exclamó—. ??Cómo supo que el perro lo encontraba por su olfato!?

  Mientras tanto, en la entrada principal de la mansión —una zona que había quedado descuidada en medio del caos—, un peque?o ni?o semidesnudo corría a toda velocidad hacia la reja principal. Sus pies descalzos golpeaban el suelo con urgencia.

  De pronto, notó que un carruaje se acercaba por el camino principal. Sin pensarlo, cambió de dirección para continuar con su escapada estratégica. Sin embargo, del carruaje surgió una sombra que se lanzó a toda velocidad, aterrizando justo frente a él.

  El impacto lo hizo caer de culo, completamente sorprendido.

  Al alzar la vista, su impresión fue inmediata y profunda.

  Frente a él se encontraba una mujer elegante y de porte noble. Su largo cabello negro flameaba con el movimiento, y sus ojos dorados transmitían una autoridad inmediata. Vestía un vestido negro con delicados detalles dorados y una rosa amarilla ajustada a la cintura, una mezcla perfecta entre casi realeza y peligro. Portaba un bastón ligero, más ornamental que arma, pero lo sostenía con firmeza.

  Su presencia era imponente, segura y ligeramente intimidante... incluso en medio del absurdo de tener que detener a un bebé escapista.

  


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  La mujer suavizó un poco su expresión, dejando atrás la seriedad, y se acercó al peque?o para tomarlo en brazos.

  —Así que este peque?o diablillo lleno de energía debe ser Kael —dijo con una leve sonrisa.

  Comprendiendo de inmediato la situación por el alboroto general en la mansión, la desconocida tomó aire y gritó con todas sus fuerzas:

  —???LO ENCONTRé!!!

  Desde dos de las ventanas del tercer piso de la mansión surgieron dos sombras a toda velocidad. Eran Caria y Laret, completamente decididos, ahora sí, a reprender al peque?o diablo que había vuelto a poner la casa patas arriba.

  La primera en llegar fue Caria. Sin percatarse de quién había logrado capturar al fugitivo, solo se enfocó en el ni?o, con el rostro encendido por la exaltación.

  —?Peque?o diablillo! —gritó—. ?Ya verás el castigo que te voy a dar! ?Todos los días lo mismo! ??Acaso no merecemos descansar!?

  Caria se plantó frente a la otra mujer, sin mirarla siquiera, con la vista clavada únicamente en Kael.

  La desconocida arqueó una ceja, divertida.

  —Si tantos problemas te da... yo me lo puedo quedar.

  —?Ay, ya vas a empezar, Freya! —respondió Caria, por inercia—. Siempre pides cosas que te convienen... fr... —se quedó congelada—. ?Freya?

  Por pura costumbre, por la voz y la silueta, su subconsciente terminó de unir las piezas. Frente a ella estaba su antigua compa?era de armas: Freya, la gran maga.

  —?Ay, Freya, perdón! —se apresuró a decir Caria—. Es que estaba tan exaltada por culpa de este montón de energía con patas que olvidé por completo mi entorno. Solo pensaba en encontrarlo y castigarlo...

  Desde el otro lado del carruaje, Laret ya había comprendido quién sería el segundo pasajero.

  —Y yo que pensaba que te demorarías más...

  —?HOLA, HOLA, familia! —saludó una voz alegre—. ?Cómo han estado? Desde el principio supe que este lugar estaría muy animado, ajajajajaj.

  Del carruaje descendió Galen. En sus brazos llevaba a una peque?a ni?a, casi de la misma edad que Kael, con rasgos muy similares a los de Freya.

  


  


  —Oh... así que ella es la peque?a Lysandra —comentó Laret, observándola con curiosidad.

  Freya miró de reojo al ni?o semidesnudo.

  —Oye, el día no está muy caluroso, pero tampoco como para que un bebé ande así...

  Caria suspiró.

  —No es eso. Tenemos un perro que se guía por su olor para encontrarlo cuando escapa. Tana me informó que dejó piezas de su ropa a propósito en distintas partes para confundirlo.

  Freya clavó una mirada intensa y curiosa en Kael.

  —Así que Galen tenía razón... este peque?o tiene mucho potencial.

  Kael frunció el ce?o, incómodo.

  Kael pensamiento: Oye... esta se?ora me mira bien raro...

  // -- te mira con cara de "tienes algo muy raro" -- //

  Kael pensamiento: Ay, no mames, ?no he hecho nada malo!

  // -- chamo, no mames, acabas de burlar sistemas de seguridad y eludir a un animal especializado en encontrarte. ??Acaso crees que un bebé haría eso!? -- //

  Kael pensamiento: Pss... ps sí... creo que me mamé xDD.

  Pasaron algunas horas y, poco a poco, la mansión Sungley volvió a la normalidad. Los jóvenes lores dieron la bienvenida formal a sus viejos amigos de armas, ahora ya sin gritos ni persecuciones.

  Mientras las antiguas amistades se acomodaban en el salón de invitados, se pusieron al día sobre los pormenores de los últimos a?os, entre risas, comentarios serios y recuerdos compartidos.

  Los dos infantes permanecían sentados sobre la alfombra, cada uno inmerso en sus propios pensamientos.

  La concha de la lora... —pensó Kael—. Escapar se me hace cada vez más difícil, y los castigos peores. Seguro que cuando llegue Redda me darán doble porción de vegetales...

  // -- oye, carnal... te están mirando fijamente... -- //

  ?Quién? ?La se?ora?

  // -- no, la escuincla pasada a miados de allá -- //

  Con el dedo índice en la boca, la peque?a Lysandra observaba fijamente a Kael. Luego, sin previo aviso, comenzó a acercarse lentamente hasta él.

  ?Aaah, no mames! ?Pinche morra fea, ?por qué me agarras!?

  Lysandra, con una sonrisa babeada e inocente, lo sujetó del brazo y se negó a soltarlo.

  Freya suspiró, aliviada.

  —Ay, qué alivio... sabía que le hacía falta alguien de su misma edad para que se soltara. Siempre fue muy retraída con las sirvientas en la mansión Robindal.

  Galen frunció el ce?o, visiblemente celoso.

  —?Oye! ?Dile a tu hijo que eso no está permitido! Mi princesa solo me puede abrazar a mí, ?no a otro!

  Freya lo miró con una sonrisa burlona.

  —Ay, no seas llorón. Déjala conocer más mundo. Además, cuando sea adolescente y llegue a casa con un novio, vas a explotar.

  Esas palabras atravesaron el frágil y delicado corazón de Galen como una flecha directa. Se desplomó en el sillón, completamente en KO, derrotado emocionalmente.

  Freya chasqueó los dedos, volviendo al tema principal.

  —Bueno, avancemos —dijo con tono práctico—. La razón de mi venida es porque, cuando me enteré de lo que Kael hizo, me llamó muchísimo la atención.

  Caria ladeó la cabeza.

  —?Lo que hizo?

  —Sí —asintió Freya—. Cuando estaban huyendo del Racatros, según el informe de Redda, él expulsó una gran cantidad de magia.

  —Ah, sí... —intervino Laret—. Fue una gran explosión luminosa. Si no hubiera sido por eso, todos ellos habrían muerto.

  Freya entrecerró los ojos, pensativa.

  —?Saben cuándo se descubre a un verdadero prodigio en la magia? —preguntó—. Como yo.

  Laret soltó una risa seca.

  —Ya te estás echando flores...

  —Yo logré sentir mi magia a los cinco a?os —continuó Freya, sin inmutarse—. Por eso se me consideró un prodigio. ?Saben a qué edad comenzaron a manipular la magia las leyendas de nuestra historia?

  Caria dudó.

  —?Más temprano aún?

  Galen, que recién comenzaba a recuperarse de su golpe emocional, levantó la cabeza.

  —A los cuatro a?os...

  —??Cuatro a?os!? —exclamó Laret, sorprendido.

  Enta dio un paso al frente, con el ce?o fruncido por la seriedad del tema.

  —Entonces esto no tiene precedente. El joven amo no solo siente su magia, la pudo manipular a una escala que sobrepasa fácilmente a la de un mago intermedio.

  Tana abrió los ojos, incrédula.

  —??Con su nivel de magia podría pasar fácilmente los primeros a?os de la academia de magia!?

  Holley, que había permanecido en silencio, habló con respeto.

  —Uno de los grandes sabios, según los libros de la Unificación del Reino de Taratios, tenía a los cinco a?os un manejo básico de la magia. Y al terminar sus estudios ya tenía el rango de gran maestro.

  Freya asintió lentamente.

  —Sin duda eso deja a Kael como una promesa sin precedentes —dijo—. Me impresiona su capacidad tan alta de evolución y adaptabilidad... sin duda su inteligencia la debe haber sacado de su abuelo. No hay otra explicación... o algún antepasado, porque sus padres son unos monos.

  —?OYE! —protestaron Caria y Laret al unísono.

  Freya sonrió con descaro y se acercó a Kael con suavidad.

  —Kael, mi cielo... ?podrías mostrarme tu magia así?

  Freya realizó un proceso similar al que Kael solía practicar.

  El peque?o la observó con una expresión de auténtica preocupación, sin soltar la mano que Lysandra aún mantenía aferrada a la suya.

  Al ver que no reaccionaba, Freya pensó en desistir... hasta que Ken se acercó, rascándose la cabeza.

  —Ah... si quiere ver al joven amo lanzar magia, debe decir las palabras mágicas.

  Freya ladeó la cabeza.

  —?Conjurar un hechizo...?

  —Oh, no, no —respondió Ken—. Mire, así...

  Ken se inclinó un poco, adoptando una expresión exageradamente solemne, y le habló directamente a Kael:

  —?Oooh, gran y poderosísimo maestro de la magia! ?Mi gran se?or KAEL, es hora de mostrar su gran poder al mundo! ?VAMOS, UN LANZAMIENTO DE MOCO!

  Al escuchar esas palabras, Kael sonrió de oreja a oreja. Con abundante baba, levantó su mano libre y, poco a poco, comenzó a reunir su magia en la punta del pulgar.

  Un peque?o punto de luz mágica se formó y salió disparado por la habitación, iluminándolo todo con un brillo intenso.

  Lysandra lo observaba con auténtica fascinación, los ojos abiertos de par en par.

  Cuando la luz tocó el techo, estalló suavemente y terminó por apagarse.

  Freya quedó completamente impactada por la demostración. Detrás de ella, los guardianes comenzaron a discutir.

  —??Por qué se llama lanzamiento de moco!? —reclamó Holley—. ?Qué asqueroso! ?Por qué le ense?aste eso al joven amo?

  —Yo no se lo ense?é —se defendió Ken—. ?Simplemente lo asimiló! Cuando el joven amo hace eso, pone los dedos como si tuviera un moco y lo lanzara...

  —Por Dios... —murmuró Tana—. Dudo que el joven amo piense en algo tan sucio.

  —Cierto —asintió Enta—. él no podría saber esas cochinadas.

  Freya tomó a Lysandra en brazos y se la pasó a Caria.

  —Toma, sostén un rato a Lysandra mientras reviso algo en profundidad.

  Luego, acercándose nuevamente a Kael, Freya comenzó a reunir magia. Esta se tornó de un color blanco y, lentamente, empezó a concentrarla en su frente.

  —Voy a analizar la mente de Kael...

  Laret y Caria se quedaron expectantes, verdaderamente preocupados, observando el ritual sin atreverse a intervenir.

  Freya acercó su frente a la de Kael y comenzó a emitir aún más magia. Los padres, tensos, querían hablar, pero no querían interrumpir el proceso.

  —Tranquilos —dijo Galen—. Freya está escudri?ando su mente, intentando hacer un mapa de sus capacidades, tanto físicas como mentales.

  Ay, ahora sí que valí verga, mi ciela... —pensó Kael.

  Una gran inmensidad, con una profundidad demasiado difícil de medir, pero con hechos realmente veraces, comenzó a revelarse ante Freya, haciéndole notar el verdadero poder de Kael.

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