A la ma?ana siguiente, a primera hora, Kick se levanta. Parece tener energías renovadas. Se viste y sale a la sala.
—?Stand?
Ve a las cocineras, que ya están preparando algo. Y no puede evitar, Se acerca y las saluda.
—Buenos días se?or flojo, ?Dónde has estado estos días? —pregunta una de ellas.
Kick es sincero “con un tono de voz algo bajo casi tímido”:
—La verdad, la pasé bien hasta cierto punto. Supongo que los excesos a veces son malos, pero necesarios.
"Stand aparece tras la puerta, aún con cara de sue?o."
—?Otra vez molestando a mis trabajadoras?
—No se preocupe, se?or Evergreen —responde una de las cocineras con una sonrisa—. Parece ser alguien agradable.
Kick se siente bien con ese comentario y le dedica una mirada triunfal a Stand.
Stand se queda viendo la escena y dice sin perder la postura:
—Parece que alguien quiere que le bajemos el sueldo hoy.
—La comida está lista. ?La servimos, se?or? —pregunta la cocinera.
—Vamos, Kick, ven —dice Stand.
Ambos se sientan a comer. Un desayuno de alta calidad, premium y abundante.
Stand viene de una familia de alto estatus. En teoría, debería tener modales para comer. Sin embargo, tanto él como Kick comen como si estuvieran muertos de hambre.
Ambos parecen felices; la comida está muy buena. Stand, con la boca llena de comida, le pregunta a Kick:
—?Qué tal te fue de fiesta? ?Lograste calmar tu mente? —dice mientras sigue masticando.
Kick, que también está masticando con entusiasmo, responde:
—Pues me fue peor de lo que pensaba. ?Me pasas la salsa?
Stand le pasa la salsa de tomate y pregunta, sin dejar de comer:
—?En serio te fue tan mal? Después de estar los últimos a?os de tu vida corriendo y dejando caos y muerte a tu paso, lo primero que haces es beber, drogarte, perder dinero y estar con la primera que te cruzas. ?De verdad no te fue tan bien? Qué raro.
Kick se queda congelado. Deja de masticar. Incluso se siente algo mal por el comentario.
—Eso sí dolió —murmura.
Stand sigue como si nada:
—Bueno, a veces funciona, no te mentiré. Pero en tu caso era obvio que terminaría así. Y lo peor es que tú lo sabías. —Luego, en voz alta mientras sigue comiendo, a?ade—: Qué bueno esto… ?Debería subirles el sueldo?
Kick sigue comiendo, pero más lento, como si perdiera el apetito.
—Entonces, ?terminaste el papeleo? Ya no veo ninguna monta?a de hojas.
Stand asiente:
—Sí, sí. Fue difícil, casi ni dormí. Lo que queda ya es digital, todo es más rápido. El lugar es increíble.
Kick lo mira con curiosidad:
—?Cómo fue que conseguiste eso?
This narrative has been unlawfully taken from Royal Road. If you see it on Amazon, please report it.
Stand bebe un poco de jugo antes de responder:
—Bueno, básicamente son terrenos que le pertenecían a altos cargos de London antes de la reestructuración. Después de esa reforma, no terminaron de reclamar esos espacios legales, supongo que por negligencia. Y bueno, los conseguí por medio del trato de entregar a Near.
—Suena más fácil de lo que realmente fue —comenta Kick, asombrado por la explicación. No esperaba que fuera tan simple.
—?Por qué no todos tienen esos terrenos? —pregunta, frunciendo el ce?o—. ?Y por qué tuviste que entregar a un ni?o cautivo para conseguir unos documentos? Eso es ilegal, y algo raro.
Stand sigue comiendo con serenidad.
—Recuerda que estabas conmigo ayudándome —responde con calma—. Así que vamos presos los dos.
—Bueno, esos documentos no los tiene casi nadie, solo los más poderosos dentro del gobierno. Y sí, es "ilegal", pero en cuanto al terreno hay un vacío legal. Y en cuanto a Near, él fue parte de su propio secuestro, así que no hay mucho problema. No nos pueden denunciar sin caer ellos.
Kick lo miró en silencio, entendiendo por fin hasta qué punto Stand lo había planeado todo.
Stand se levanta; ya terminó de comer. Se dirige al mueble mientras espera la respuesta de Kick.
—Ahora, ?qué harás tú? ?Seguirás de fiesta en fiesta?
—Lo pensé anoche, después de una charla con un viejo conocido. Me iré a entrenar un tiempo. Eso me ayudará a despejar la mente.
Su tono es firme y seguro de sí mismo.
Stand lo observa con interés.
—Suena interesante… ?A dónde irás? ?Y quién es ese viejo amigo? ?Alguien del clan, cierto?
Kick, que también ha terminado de comer, sonríe mientras mira hacia la cocina.
—Esa comida estuvo estupenda. Son unas chefs de primera.
Luego se dirige al mueble más grande, se recuesta y le responde a Stand:
—Sí, era del clan. Me dijo cómo conseguir un lugar donde entrenar, y mencionó algo más. Concuerda con lo que dijiste: al parecer alguien dentro del gobierno quería asesinar a Near para evitar una revolución. Y por lo que dices, esa revolución la gestiona alguien del propio gobierno.
Stand se relaja y comenta:
—Sí, he escuchado algo, pero no pensé que fuera tan pronto. ?Y que sean del mismo gobierno que se quieran autodestruir? —Su mirada se pierde como si viera algo lejano, y su tono se vuelve más bajo—. Como sea, ya no es mi problema.
—Stand, ?me ayudas a enviar una carta? Necesito asegurarme de que llegue a la persona indicada.
—?En serio quieres ayuda para eso? No puede ser tan difícil.
—Lo difícil es que llegue sin que me roben los dos millones y que llegue al sitio indicado.
Stand se empieza a reír.
—Te los puedo robar yo.
Kick lo mira con seriedad.
—Hablo en serio. Necesito información y es mi única opción. La dirección es en algún lugar del distrito tres, a las afueras, cerca del pantano de esa zona.
—?Quieres ir tú? —pregunta Stand.
—No, gracias. No quiero ver a esa persona —responde Kick, frunciendo el ce?o.
Stand asiente con calma.
—Está bien. Comencemos justo después de reposar este increíble desayuno.
La carta decía algo como:
Hola Fernigan, espero que estés bien. Lamento mi conducta antes de irme del clan, pero ahora necesito ayuda y solo veo una opción. Necesito la dirección y el contacto para iniciar el entrenamiento de reinducción. Sin más nada que agregar. No entiendo por qué pides tanta plata.
Alumno Kick.
Kick observa el sobre con escepticismo y pregunta:
—?Crees que la carta llegue a esa dirección tan inhóspita?
Se nota que no le tiene mucha fe.
Stand toma la carta y responde con seguridad:
—No te preocupes. Me encargaré de que llegue a donde tenga que llegar. Eso sí, tardará unos días.
Pasaron tres días. Stand desaparecía en reuniones, y Kick hacía lo único que sabía hacer cuando no había nada que hacer: comer, caminar y visitar tiendas, ver películas, hablaba con las cocineras de vez en cuando. La ciudad seguía su ritmo indiferente afuera.No pasó nada relevante, solo esa sensación de no saber qué hacer, esperaba una carta que probablemente nunca llegaría, sin expectativas. O eso se decía a sí mismo para no ilusionarse. Las horas fueron pasando, hasta que finalmente, en la noche...
La lluvia era intensa y el sistema eléctrico de la ciudad fallaba. Claro, el penthouse tenía respaldo, pero la calefacción se había averiado y el frío mantenía una atmósfera tensa. Kick, en el mueble, miraba al techo, que solo parecía hacerse más alto.
Stand, que recién llegaba de una reunión empresarial, entró algo agitado.
—?Llegó la carta! —fue lo primero que dijo al entrar.
Kick lo vio de forma inexpresiva. En verdad pensó que la carta nunca llegaría.
Stand se la entregó.
La respuesta de Fernigan decía:
Hola, hijo mío. Me alegro de que estés bien. Había escuchado la noticia del descenso de otro de mis alumnos; me alegra saber que en tu caso era falsa, y daré por hecho que quieres que se mantenga en secreto. Yo estoy bien, mejor que nunca. Y como dije una vez, siempre los ayudaré cuando lo necesiten. La dirección y el contacto es: […] Espero te vaya bien en este nuevo camino. Recuerda decir que vienes de mi parte y lleva algo de dinero. Nos vemos.
Fernigan Cloh.
Kick apretó la carta con molestia.
—Desgraciado viejo —murmuró.
Stand lo miró confundido.
—?Dónde queda eso?
Kick suspiró antes de responder:
—Fuera del continente de Masterdrike.
Fin del capítulo 7.

