home

search

Capitulo 40: ¿Qué Ocurrió Ayer?

  La matutina luz solar entraba por la ventana de la habitación alumbrando el rostro de Maki y forzándola a despertar, al hacerlo se llevó la mano a su cabeza al sentir un agudo dolor por dentro de su cráneo al mismo tiempo que un incómodo pitido resonaba en el interior de su oído.

  —?Qué mierda pasó?—la resaca que Maki sufría era tanta que le tomó un momento el aclarar su mente. Tras un esfuerzo titánico por no clavar sus u?as en su cabeza para apaciguar aquella desagradable sensación, Maki miró a su lado: allí estaba Flare dormida, desnuda— Oh...

  Tas ver a su amiga sin ropa a su lado Maki fue recordando todo lo que ocurrió, cómo si de un flashback se tratase los recuerdos volvían a ella uno tras de otro. Tras meditar la situación se volvió a acostar a su lado, admirando la belleza de aquella hermosa mujer que descansaba a su lado. Observando las enrojecidas mejillas de Flare, Maki quiso acariciar su rostro pero fue sorprendida al momento, pues Flare abrió los ojos de repente.

  —Hola.—saludó Flare mientras miraba a Maki a los ojos.

  —H-Hola...—cierta duda mezclada con sorpresa se apreciaba en la voz de Maki.

  —?Dormiste bien?

  —Si, ?Y tu?

  —Dormí bien—Flare se acercó un poco más a Maki—, bastante bien de hecho.

  —?Sabes? Sobre lo de anoche...

  —No digas nada más—interrumpió Flare—. Sé que lo que hicimos fue en parte porque estabas borracha, no me enojaré si prefieres olvidarlo.—pese a lo que las palabras de Flare trataban de transmitir, ella se acurrucó sobre el brazo de Maki.

  —No es sobre olvidarlo o no olvidarlo...

  —?Entonces qué es?

  —?Cómo te sientes tu?

  —?Yo?

  —Si, tu. Ya sabes... Tu amiga alcoholizada te besa, van a la habitación, y en el calor de momento tienen una noche íntima.

  —?A dónde quieres llegar?

  —?No te molestó? Era tu primera vez.

  —Ah eso—Flare se apartó un poco—. Así es, fue tanto mi primer beso cómo mi primera experiencia sexual.

  —?Y estás bien con ello?

  —Si no lo estuviera habría abandonado la habitación cuándo tuve la oportunidad.

  —?Qué pasará con nuestra relación de amistad?—la voz de Maki se notaba confusa y llena de dudas.

  —Una noche no arruina una amistad. Puede ser extra?o al principio no lo niego, pero ambas podemos vivir con ello.—Flare se volteó, dándole la espalda a Maki y se sentó en la cama.

  —?Entonces quedamos cómo amigas?

  —No veo porque no—Flare miró a Maki de nuevo con una expresión de curiosidad—. Aunque si quieres que seamos algo más asegúrate de no estar borracha.

  —Descuida, no lo estaré.

  —Bien, con esas palabras dejas en claro que piensas en una "próxima vez".—Flare sonreía mientras se vestía.

  —Me atrapaste...—Maki sonrió con cierto tono bromista en su voz y también comenzó a vestirse.

  Ambas muchachas no mediaron palabra durante el tiempo que volvían a ponerse su ropa, pese al silencio ninguna de las dos se sintió incómoda.

  Antes de salir Flare detuvo a Maki quién la miró extra?ada, y sin darle tiempo a reaccionar la besó.

  —Vámonos.—dijo Flare antes de salir de la habitación.

  Maki se quedó un momento atontada por la situación y tras unos instantes siguió a Flare.

  A bajar las escaleras se encontraron con el resto del grupo: Aragi, Alice, Miir, Ryuji y Aria.

  —Despertaron las protagonistas de la noche, ?Huh?—Miir fue la primera en hablar con su habitual tono burlesco.

  —No hay necesidad de ser así.—replicó Flare.

  —Solo quería dar un poco de ánimo.—Miir se encogió de hombros.

  —Buen día Se?orita Maki.

  —Buen día Ryuji, a ti también Aria.—saludó Maki, a lo que Aria respondió afirmando con la cabeza.

  —Bien—Miir centró la atención en ella—, nuestro próximo destino será Certain.

  —?No podía ser un mejor lugar, verdad?—preguntó Aria con cierta irritación.

  —?Es tan mal lugar?—le preguntó Ryuji.

  —Ni te imaginas.

  —?Entonces lo que hicieron ayer fue descubrir que hay algo allí?—preguntó Alice.

  —Si.

  —Lo mejor será que cuentes que ocurrió desde la ma?ana de ayer.—dijo Aragi mientras bebía un vaso de agua.

  —Ciertamente... Bueno la cosa fue así.

  ...

  Durante la ma?ana del día anterior cuándo Yang entró a la posada, Miir y Flare salieron tras despedirse, ambas abandonaron la posada y Miir comenzó a caminar en cierta dirección.

  —?A dónde vamos?—preguntó Flare al seguirla.

  —Afuera de la Ciudadela.

  —?Acaso es por el cristal? ?Te dio alguna pista o algo?

  —Ujum.—afirmó Miir con la cabeza. Flare guardó silencio y la acompa?ó.

  Ambas caminaron calle abajo, rumbo a la entrada principal de la Ciudadela. Debido a que ese era el último día del torneo muchas personas caminaban hacia la Arena, algunas iban hablando sobre quienes pensaban que ganarían.

  —?Crees que tendré tiempo para ir a ver a Maki?

  —No—la respuesta fue tajante—. Por lo que veo estás bastante encari?ada con esa chica.

  —Si.

  —?La razón?

  —Bueno, se podría decir que es mi primer amiga.

  —Supongo que en el Reino de tu padre no tenías muchas amistades.

  —Exacto, lo más cercano a algo así era mamá.

  —Si, entiendo—ambas llegaron a las escaleras que daban a las puertas centrales—. Pedimos permiso para salir de la Ciudadela.

  —Muestren su ID.—dijo una voz a través del intercomunicador que estaba al lado de la puerta.

  —Somos nosotras.—afirmó Miir mientras se ponía frente al intercomunicador, una luz pasó por encima de ambas.

  —Oh... Disculpen las molestias Se?orita Miir, Se?orita Flare. Esto es algo rutinario.—la voz tras el intercomunicador ahora sonaba algo nerviosa al notar quienes eran. La puerta se abrió.

  —No hay problema.

  Miir y Flare pasaron la puerta y fueron directas al elevador.

  Durante la bajada Flare tarareaba algo, Miir siguió el ritmo con la cabeza.

  —?Hacia dónde?—preguntó Flare luego de que salieran del elevador.

  —Al Oeste.—Miir comenzó a caminar seguida de Flare.

  Al llegar a una intersección ambas giraron, Flare se encontraba algo confusa.

  —Miir.

  —Si tienes algo que decir dilo.

  —Algo ronda mi cabeza desde hace algún tiempo.

  —?Si?

  —?Qué ocurrió entre tu y Aragi?

  —No quiero hablar de ello.

  —?Es tan mala la situación entre ustedes?

  —Para mi lo es.

  —Okey.—Flare parecía algo incómoda y cabizbaja.

  —Ahh...—suspiró Miir agotada— Conocí a Aragi y a su mujer, Tsukihi, hace poco más de veinte a?os. Ambos seguían la pista de alguien perteneciente a un peligroso grupo, y en su búsqueda terminaron en el bosque de las Hadas.

  —Supongo que al buscar a ese alguien hubo problemas en el Reino.

  —No, no es eso.

  —?Entonces por qué le guardarías rencor a Aragi?

  —Me traicionó.—dijo Miir con cierta ira en su voz.

  —?él? Hablamos de Aragi, por el poco tiempo que lo conozco no parece ser el tipo de persona que te traicionaría.

  —Y no lo es.

  —Entonces hay algo que no estoy entendiendo.—Flare parecía más confusa que antes.

  —Ya tendremos tiempo de hablarlo.—Miir se detuvo a mitad de camino.

  —Vaya, estamos algo lejos, ?huh?—mencionó Flare al ver todo el camino que ya habían recorrido, frente a ellas había lo que parecía ser una peque?a entrada al bosque— ?Y bien? ?Qué hacemos aquí?

  —Aquel cristal tenía algo del poder del núcleo que buscamos—Miir salió de la carretera y empezó a caminar hacía dentro del bosque—. Y dicho poder me está guiando a la fuente principal... O al menos a un retazo de lo que era.—Flare no trató de discutir con Miir y se limitó a seguirla.

  Al ingresar al bosque, Miir comenzó a mirar a todos lados con una fulminante e intimidante mirada. Mientras más se adentraban por aquel camino Miir parecía irritarse más y más, pues desde que entraron al bosque unas peque?as ráfagas de vientos hacían contacto con ella y cada vez que lo hacían Miir resplandecía levemente.

  Flare la miraba con cierta duda, no entendía el porque de su actitud tan irascible.

  —?Estás bi-?—antes de que Flare terminara la pregunta fue interrumpida.

  —?Estoy harta!—exclamó Miir con rabia mientras enterraba su mano en la tierra con violencia, una fuerte luz verde rodeo su cuerpo por un momento y luego dicha luz se dispersó por la tierra a gran velocidad, creando peque?os arcos de viento que se separaron en todas direcciones— Todos y cada uno de ustedes lo pagarán...

  —?Dime que es lo que ocurre!

  —?Algunos de esos desgraciados están aquí, eso ocurre!—gritó Miir mientras que en su rostro se dibujaba una expresión de odio. Los arcos de viento volvieron al cabo de unos instantes e ingresaron dentro de Miir— Los tengo...—Miir tenía una extra?a sonrisa— Flare, cúbreme.

  Miir comenzó a correr en una dirección determinada, Flare la siguió sin rechistar. La velocidad a la que ambas corrían era tal que al pasar por las hojas y árboles del bosques éstos se quedaban intactos solo para que segundos después una estela de viento los moviese.

  Miir fue desenvainando su espada, Flare al ver lo que ella hacía recubrió sus propios brazos con sus escamas por si la situación lo necesitase.

  Al final del camino había un precipicio y al llegar a él, Miir dio un gran salto con su espada desenvainada la cuál sólo consistía de una hoja rota cuyo filo estaba enteramente hecha de viento; debajo de ella el bosque seguía y se podía apreciar lo que parecía ser un campamento algo improvisado, Miir fue cayendo en picado.

  —?Desgraciados hijos de p-!—fueron las palabras que gritó antes de impactar con toda su fuerza en aquel campamento.

  Al golpear el suelo con su espada, y al caer desde aquella gran altura, todo el campamento fue arrasado por una vorágine de magia: un tornado de peque?o tama?o se formó en el lugar del impacto y éste fue destruyendo todo lo que había a su paso; una poderosa ventisca nubló el bosque cuál cúpula, impidiendo ver el cielo; Miir estaba justo en el centro de todo ese caos dando origen a aquel violento viento.

  Aquellos quienes estaban en el campamento no tuvieron tiempo a reaccionar pues sus armas y objetos fueron arrastrados por el viento, lo único que podían ver era cómo Miir se les acercaba caminando con una mirada asesina.

  Cada paso que Miir daba creaba un peque?o vórtice de viento y en su espalda se podían distinguir algo similares a unas alas de mariposa.

  —?Una Hada nos ataca!—fue lo que uno de los tantos que allí había gritó.

  Miir abanicó su espada en dirección a aquel hombre y éste fue arrastrado por el tornado, desapareciendo del campamento al ser tragado por el mismo.

  Quienes vieron la situación sabían que Miir no pretendía dejar cabos sueltos, todos comenzaron a usar magia y hechicería cómo buenamente pudieron. Se notaba que no todos eran magos o hechiceros pues la capacidad de algunos con respecto a la magia era simplemente mediocre comparados con aquellos que si tenían dicha capacidad.

  Fuego, tierra, agua, todos los elementos eran utilizados. Todos menos viento, ellos no eran idiotas así que trataron de hacer lo posible por defenderse.

  Fue en vano.

  Aquellos que usaban fuego vieron cómo sus llamas eran absorbidas por el viento, creando un tornado ígneo. Miir les devolvió el ataque, explotando al momento de hacer contacto con los magos y calcinándolos al momento.

  Aquellos que usaban tierra vieron cómo sus rocas y lanzas pétreas eran convertidas en arena, nublando su vista y entrando por sus propios orificios. Los gritos de desesperación al sentir cómo la arena los asfixiaba eran inenarrables.

  Aquellos que tuvieron el descaro de usar magia de agua pudieron ver cómo el viento las convertía en vórtices de agua, atrayendo a todos al centro dónde el propio movimiento violento de la marea se encargó de quebrar sus huesos al colisionar unos con otros.

  Flare observó semejante situación sin saber realmente cómo actuar, lo único que pudo hacer es lentamente ocultar sus escamas previamente desplegadas.

  Cuándo todos parecían estar muertos, Miir detuvo sus vientos. Aquellas alas que tenía se esfumaron.

  Ante ella se encontró el campamento completamente arrasado, las tiendas de campa?a estaban destruidas junto con todo el equipo que allí había.

  Los cuerpos agonizantes de las victimas sollozaban de dolor, algunas otras estaban en un fúnebre silencio.

  Miir se acercó a uno de los pocos que aún mantenían la conciencia.

  This novel's true home is a different platform. Support the author by finding it there.

  —?Dónde está?—preguntó.

  —?Eh...?—agonizando, aquella persona no pudo escuchar a Miir.

  —Dije: "?Dónde están?"—Miir lo tomó del cuello y lo levantó.

  —No sé... no sé que buscas...—dijo a duras penas mientras de su boca fruía un leve rastro de sangre.

  —Sabes muy bien lo que busco—Miir apretó su cuello un poco más— Dime dónde está el núcleo del viento.

  —?E-El n-núcleo?—aquel hombre parecía estar a las puertas de la muerte.

  —Si.

  —...—su mirada perdida observaba la nada.

  —Maldita sea...—Miir soltó el cuerpo con asco— Murió antes de decir algo.

  —Miir, ?Qué hacemos aquí? ?Quién es toda esta gente?—Flare miraba al rededor, cuerpos que se contaban por decenas esparcidos a lo largo y ancho del arrasado campamento.

  —No lo sé, pero la magia del cristal que absorbí me atrajo hasta aquí. Lo cuál significa que ésta gente tiene algo que ver con el núcleo.

  —?Y no había posibilidad de que en realidad ellos no lo hayan tomado? Digo, podrían ser personas que solo se vieron involucradas.

  —Eso es imposible, tú no lo notas pero el maná que hay aquí es idéntico al de mi Reino. Estas personas no son inocentes, sabían que yo era un hada solo con ver mis alas y estaban preparados para un posible asalto.—dijo Miir mientras miraba las armas destrozadas.

  —?Qué es esto?—Flare tomó una de las tantas armas rotas, parecían tener alguna extra?a sustancia encima.

  —Ese asqueroso líquido es Mithrilita diluida. Puede llegar a ser tóxico para las Hadas inferiores, pero a mi no me haría nada.

  —Entonces estaban preparados...

  —?Ahora entiendes?

  —?Por eso metiste tu mano en la tierra?

  —Si, aproveché el maná del bosque para buscarlos con mayor rapidez. Estos lugares siempre están rebosantes de maná de viento—Miir miró a los árboles con cierta pena—. Perdónenme...—susurró.

  Ambas empezaron a buscar en los escombros algo que le diese alguna pista sobre lo que buscaban. Flare rebuscó en los cuerpos sin vida de las victimas fatales, mientras que Miir usaba su magia para tratar de localizar el núcleo.

  Ninguna de las dos tuvo éxito.

  Miir estaba frustrada mientras pateaba uno de los tantos cadáveres para desestresarse.

  —No lograrás nada haciendo eso.

  —Lo sé Flare, lo sé.—Miir soltó un denso suspiro mientras se ponía en cuclillas y se llevaba las manos a la cara. Flare por su lado continuó buscando algo que pareciera relevante en los escombros mientras que Miir recuperaba la compostura.

  —?Quieres hablar de algo para quitarte el estrés?—preguntó Flare mientras aún rebuscaba.

  —Si... Es mejor que nada...

  —?Las cosas van bien en el Reino?

  —Me las apa?o, sobre todo con el revuelo que aún hay.

  —En ese caso espero encontrar algo rápido.

  —Si fuera tan fácil no estaríamos aquí.

  —No atraigas la mala suerte y échame una mano, venga.

  —?Para qu-?—Miir se detuvo en medio de su pregunta para correr en dirección a Flare, quién la esquivó.

  Miir se estrelló contra el montón de escombros en el que Flare estaba rebuscando y comenzó a buscar ella con gran emoción. Usando sus manos y su magia removió rápidamente los escombros hasta hallar un peque?o cofre de bronce, era tan peque?o que podía entrar en una mano.

  El cofre estaba cerrado con llave, pero usando su magia Miir le arranco la tapa.

  —?Qué es eso?—preguntó Flare mientras miraba cómo Miir sonreía.

  —Buenas noticias, eso es lo que es.—dentro del cofre había una peque?a serie de notas y mapas cuyo aroma era imperceptible para Flare pero inconfundible para Miir.

  Esas notas hablaban sobre los preparativos para cierto acto que se iba a realizar en Certain, uno de los mapas marcaba una ruta nocturna a seguir para llegar al destino sin levantar sospechas.

  De las tantas notas que había Miir se interesó en las que hablaban sobre el uso no solo del núcleo del viento, sino también del posible uso del núcleo de la tierra y del fuego.

  Guardando las notas y tras leerlas, Miir caminó hacia uno de los cadáveres y empezó a rebuscar algo.

  —?Ahora qué?

  —ésto—Miir sacó una máscara rota—. Aragi perderá la cabeza cuándo se entere...

  —?Eso no será lo que creo que es verdad?

  —Si... Una máscara del grupo Falsa Sonrisa.

  —Deberíamos volver.

  —Si, deberíamos...

  ...

  De nuevo en la actualidad.

  —Espera, espera—Aragi fue el primero en hablar tras el relato de Miir—. ?Falsa Sonrisa? Estarás bromeando...

  —No es ninguna broma.—Miir sacó la máscara rota y se la dio a Aragi.

  —Maldición... Esto no acabará nunca...

  —Papá, ?Falsa Sonrisa no son los que enfrentaste en el pasado junto a mamá?

  —Si, son ellos.—Aragi apretó la máscara con ira.

  —Quieto ahí—Miir le sacó la máscara de las manos—, no hace falta romper esto.

  —Entonces no tenemos tiempo que perder, nos vamos a Certain.

  —Por mi bien, mientras más rápido solucionemos esto mejor para todos—Miir se encogió de hombros—. ?Quiénes vienen?

  Aragi, Alice, Flare y Maki afirmaron con la cabeza en se?al de aceptación.

  —Se?orita Maki—fue Ryuji quién discrepó—, ?Puedo hablar contigo a solas?

  —?Eh? Si claro.

  Ante los ojos del resto Ryuji y Maki salieron de la posada para poder tener una conversación privada.

  —?No te parece bonita la Ciudadela?—preguntó Ryuji.

  —No tenemos tiempo Ryuji.

  —Lo sé... Lo sé.

  —?Qué querías decirme?

  —No iré con ustedes.—Ryuji fue tajante.

  —No creo haberte escuchado bien—mencionó Maki mientras volteaba a ver a Ryuji—, ?Qué dijiste?

  —Me escuchaste perfectamente. Dije que no iré a Certain con ustedes.— al terminar de decir eso Maki tomó a Ryuji del cuello de la camisa y lo puso contra la pared.

  —?Qué acabas de decir?—la voz de Maki sonaba mucho más tajante— ?Me abandonarás?

  —Se?orita Maki...

  —Es solo "Maki" para ti.—la mirada de Maki denotaba su enojo.

  —M-Maki... No te estoy abandonando.

  —Pues a mi si me lo parece.

  —Déjame terminar...

  —Entonces habla.—Maki soltó a Ryuji con cierto desagrado.

  —Quiero quedarme aquí en la Ciudadela con Aria.

  —Claro, cómo no. Es culpa de esa Súcubo.—Maki volteó los ojos en se?al de su frustración y enojo.

  —No lo digas así.

  —?Y qué esperas que haga? Mi amigo de toda la vida, con quién emprendí éste viaje, piensa dejarme de lado en un momento tan importante cómo éste. ?Y todo por qué razón? Por una vagina.

  —?Maki, sólo escúchame! Escúchame...—la voz de Ryuji parecía triste hasta cierto punto.

  —?Ryuji?

  —Soy un inútil... Durante el tiempo que estuvimos aquí me di cuenta de mi imperfección, de mi incapacidad...

  —?De qué estás hablando?

  —No soy tan fuerte cómo Flare, ni tan experimentado cómo el Se?or Aragi, ni siquiera soy el genio que Miir cree que soy... Sólo soy un Oni que so?aba en grande—Ryuji miró a la estatua de Kiraya—. Desde peque?o me di cuenta de mi baja habilidad, que todas nuestras batallas hablen por mí. Siempre supe que eras mejor que yo en todo lo relacionado a ser un Oni... Para ser el nieto del líder de la tribu soy alguien que es incapaz de cumplir con su rol.

  —Ryuji eso no e-.—antes de que Maki continuara hablando Ryuji la detuvo.

  —Pero hay algo en lo que soy mejor que el resto de Onis, incluyéndote. Soy un visionario... ?Es raro verdad? Un Oni interesado en la magia es raro, incluso Aria lo dijo. Pero ella también me ayudó a entender algo.

  —?Qué cosa?

  —Puedo usar mi curiosidad y creatividad para ver las cosas de manera diferente—Ryuji sacó algo de su bolsillo—. Cómo esto.

  —?Qué es?—Maki tomó lo que parecía una peque?a cajita.

  —ábrela.—cuándo Maki abrió la caja una fuerte fuente de luz la cegó durante un momento.

  —?Ahg!—Maki soltó la caja y se cubrió los ojos.

  —Pese a su peque?o tama?o esta caja puede cegar a casi cualquiera—Ryuji recogió la caja la cuál en su interior tenía una diminuta piedra blanca que ahora era opaca—. Aunque es un mero prototipo, tengo la intensión de seguir creando cosas cómo éstas.

  —?"Creando"?—Maki poco a poco retiró sus manos de sus ojos— ?Acaso lo creaste tú?

  —Si, con la ayuda de Aria pero si.

  —?Cuándo?

  —Anoche.

  —No pierdes el tiempo, ?Huh?

  —Si... Cuándo le hablé sobre irme ella me dijo si estaba seguro de lo que hacía, supongo que en mi cara se notaban mis dudas... Me dijo que si yo quería podía quedarme aquí con ella, pudiendo liberar así todo lo que mi cerebro quisiese crear, daría libre uso a mi imaginación.

  —?Entonces quieres quedarte aquí para crear inventos cómo ese?

  —No cómo éste, esto sólo era una prueba de lo que puedo hacer... No, yo quiero crear algo para poder ayudar a la gente que me importe... Para poder ayudarte a ti.

  —Y supongo que estando con nosotros no podrías...

  —Ujum—afirmó Ryuji—. Exactamente.

  —Ahhh...—suspiró Maki mientras se apoyaba sobre la pared, al lado de Ryuji— ?Cuánto tiempo tardarás?

  —No lo sé.

  —?Cómo nos ayudarás?

  —Tampoco lo sé.

  —Perfecto.—el sarcasmo se notó en la voz de Maki mientras desviaba la mirada con una sonrisa resignada.

  —Pero si sé cómo podría encontrarlos.—Ryuji sacó otra cosa de su bolsillo mientras guardaba la caja.

  —?Qué cosa?

  —Toma—Ryuji le entregó a Maki un peque?o dispositivo.

  —?Y esto?

  —Es un localizador, con él podré saber dónde estás. Y cuándo finalmente crea que puedo ser de ayuda no dudes que iré allí dónde estés.

  —...—Maki guardó silencio y tomó el localizador.

  —?Maki?

  Sin mediar palabra alguna Maki abrazó a Ryuji, ocultando su cabeza en su pecho. Un leve sollozo se podía oír en su voz mientras aceptaba la decisión que su mejor y más íntimo amigo había tomado.

  —Prométeme que irás en cuánto puedas.

  —Lo prometo.—Ryuji abrazó a Maki.

  —Bien...—el abrazo continuó durante unos momentos— ?Entonces es un adiós?—preguntó mientras se apartaba de él.

  —No—Ryuji limpió las lágrimas de Maki—, es un "hasta luego".

  —Ujum.—con una tímida sonrisa, Maki asintió.

  Ambos volvieron a entrar a la posada.

  Mientras se acercaban al resto Aria se apresuró a hablar con Ryuji, ambos se apartaron un momento y salieron de la posada, no sin antes despedirse de Maki con un saludo.

  —?A dónde van?—preguntó Aragi.

  —Ryuji no vendrá con nosotros.—Maki respondió con cierta melancolía.

  —?De verdad? El intelecto del muchacho nos habría venido bien.—cuestionó Miir con un suspiro.

  —Es una sorpresa... Pensé que eran amigos desde la infancia.—mencionó Alice.

  —?Maki estás bien?—preguntó Flare acercándose a ella.

  —Todas, silencio—dijo Aragi con seriedad—. Si Maki nos lo contó es porque ya lo habló con él, Ryuji tendrá sus razones pero dudo que dejase a Maki por una razón tonta, ?Verdad Maki?

  —Ujum. él y yo ya lo hablamos.

  —Eso es lo importante.—Aragi acarició la cabeza de su hija.

  —Gracias por preocuparse por mi chicas, estoy bien—Maki se recompuso tras dar una leve sonrisa—. Hablemos sobre cuándo nos vamos.

  —Bien—dijo Miir con autoridad, atrayendo la atención del resto—. Certain está hacia el noroeste de aquí y al norte del bosque de las Hadas. A pie tardaríamos al rededor de un a?o y quizá más dependiendo del clima y de lo que nos encontremos de camino.

  —?No podríamos usar los vehículos voladores?—preguntó Maki.

  —Esos vehículos solo funcionan aquí en la Ciudadela.—aclaró Alice.

  —Oh...

  —Para acelerar el viaje lo mejor sería desplazarnos volando o en algún vehículo motorizado.—mencionó Aragi.

  —?Vehículos motorizados?—Maki parecía sorprendida.

  —Aquí en la Ciudadela no se usan, pues los voladores son más prácticos—aclaró Alice nuevamente—. Pero se pueden conseguir, en Al'Midas podemos comprar uno y que lo dejen en la salida de la Ciudadela a nuestro nombre.

  —?Qué tan caros están?

  —No te preocupes por eso, tenemos fondos suficientes gracias a tu triunfo en la Arena, más bien deberíamos preocuparnos de la comida, bebida y el combustible para el vehículo.

  —Ya veo.

  —Podríamos ir volando—mencionó Miir—, pero éste cuerpo mío no tiene la fuerza para llevar a nadie y Flare no puede transformarse al completo en dragona debido a su sangre diluida. Así que ese plan queda descartado.

  —Entonces solo nos queda ir a Al'Midas a comprar el vehículo.

  —Exacto.

  —Bien, pues en marcha.

  —Maki y yo iremos a comprar el vehículo—dijo Aragi—, quiero aprovechar el tiempo padre e hija por corto que sea.

  —Bien, yo contactaré con quienes nos venden la comida y bebida para comprarles.—mencionó Alice.

  —Entonces Flare y yo los esperaremos frente a la estatua de Kiraya para cuando estén listos reunirnos ahí.—afirmó Miir.

  —Hecho.

  Tras arreglar el punto de encuentro y que es lo que harían antes de partir, cada uno salió de la posada.

  Fin del Capitulo 40.

Recommended Popular Novels