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Capitulo 20: Últimos Preparativos.

  —Maki, buen día.—Flare estaba sentada, esperando a Maki.

  —Buen día...—saludó Maki con voz decaída.

  —No pareces tener buen aspecto—mencionó con cierta duda al ver el rostro de Maki—. ?Las pesadillas volvieron?

  —No, no es eso. Solo que mi padre sigue durmiendo y temo que pueda pasar cualquier cosa mala.

  —Tú no te preocupes, confiemos en que no pasará nada.

  —Eso espero...—respondió sin energía ni ánimos— ?Hoy que tienes planeado?

  —No mucho, solo pensaba en ir a la Arena para que puedas entrenar.

  —Esa es una buena idea, me servirá para despejar la mente.

  —Bien—dijo Flare antes de salir de la posada—. En marcha.

  La arena estaba cerca de la Academia y tras unos minutos de caminata llegaron al lugar que, dentro de unos días, sería el sitio dónde se realizaría el torneo.

  La arquitectura del lugar era similar a un gran coliseo y la puerta principal era parecida a la entrada de la Academia. Una vez dentro, y tras una mesa de recepción, los caminos se dividían en dos, siendo el ubicado a la derecha el que daba paso a los camerinos de los luchadores y el otro, a la izquierda, siendo el que daba a las gradas dónde los espectadores podían ver los enfrentamientos.

  —Si que hay mucha gente aquí, ?Huh?—dijo Maki al ver la gran cantidad de personas dentro de la Arena— Este lugar es sorprendentemente grande.

  La Arena tenía una larga extensión de terreno, los suelos eran similares en color a las calles de la Ciudadela y estaban rodeadas de un perímetro delimitado que a su vez estaba rodeado de las grandes gradas del coliseo.

  —Es un lugar grande, de esta forma los luchadores tienen mayor margen para actuar—dijo Yang quien se acercó a Maki y a Flare—. Espero que te hayas preparado bien, Maki.—la voz de Yang sonaba desafiante.

  —Es bueno verte aquí Yang. Pero no quiero problemas hoy, tendrás que soportarlo hasta el día del torneo.—sonrió Maki con una peque?a mofa.

  —Créeme, yo tampoco quiero problemas ahora. No veo grandeza alguna en una pelea injusta.

  —?Llevas mucho tiempo aquí?—preguntó Flare.

  —Desde que aprobé el examen soy la primera en llegar a entrenar y la última en irse.

  —Eres más aplicada de lo que pensé.—dijo Maki.

  —De dónde vengo tenemos en alta estima el honor y la grandeza de nuestros actos.

  —Creo recordar que dijiste que venías del oeste.

  —Así es.

  —?El oeste? ?Vives cerca del Bosque de las Hadas?—preguntó Flare de forma inquisitiva.

  —?El Bosque de las Hadas? No, si es por cercanía diría que vivo más cerca de las Dunas de Gnomo—respondió Yang con extra?eza—. ?Por qué la pregunta?

  —No... Por nada en particular, tengo mala orientación y parece que me equivoqué... Disculpa la tonta pregunta.—dijo Flare algo avergonzada mientras miraba a otro lado, Maki guardaba silencio.

  —No hace falta disculpa alguna, yo empezaré con mi propio entrenamiento. Ustedes deberían hacer lo mismo.—dijo Yang antes de marcharse.

  —Te alteraste un poco.—susurró Maki.

  —Si... Error mío.—respondió Flare.

  —?Pensaste que Yang tendría alguna relación con lo del núcleo?

  —No estoy segura.

  —?Deberíamos de haberle preguntado el lugar del que viene? Quizá así tus dudas se despejaban.

  —Tranquila, no quiero volver a juzgar de forma prematura. Venga recorramos un poco la Arena.

  A medida que Maki y Flare recorrían la gran Arena notaron a todos los peleadores entrenando. Algunos hacían ejercicios de cardio, otros probaban sus técnicas entre sí, y algunos hacían alardes de sus capacidades mágicas.

  —?No es contraproducente mostrar sus técnicas aquí?—cuestionó Maki observando al resto de luchadores— Están mostrando de que son capaces.

  —Por esa misma razón lo hacen, muestran su fuerza para intimidar al resto.

  —Ya veo... Mira ahí está Yang.—dijo Maki al ver a Yang con un par de guantes en las manos y una postura de combate un tanto extra?a.

  —La veo, ?Crees que puedes ganarle?

  —Si, incluso creo que puedo ganarte a ti.—sonrió Maki presumida.

  —No creo que puedas.—se burló Flare.

  —?Oh si? ?Quieres probarlo?—el tono de Maki era desafiante.

  —Bueno, solo un poco—dijo Flare con calma y una sonrisa—. Apartémonos del resto, agradezcamos que la zona es grande.

  Maki siguió a Flare a una zona un tanto apartada, era suficiente distancia con los demás luchadores cómo para no molestar.

  Flare se mantuvo de pie, mirando a Maki con una ligera sonrisa.

  —Cuando quieras...

  —?Estás provocándome?

  Flare se encogió de hombros con una sonrisa burlona.

  Maki se puso en posición de combate, su pierna derecha fue hacía atrás dejando que ella se sentase sobre su propio peso en una posición defensiva. Su mano derecha se mantuvo cerca de su pecho y su mano izquierda estaba abierta frente a ella.

  Flare se mantuvo en la misma pose estática, relajada.

  La distancia entre ambas era de unos veinticinco metros.

  Maki bajó un poco más su cadera y tensó un poco su pu?o derecho al mismo tiempo qué ejercía un ligero peso en su pantorrilla, preparándose para atacar.

  Flare se mantuvo mirando a Maki en todo momento.

  Solo bastó una décima de segundo para que Maki, quién estaba a metros de distancia, estuviera frente a frente de Flare con su pu?o a punto de impactar en el rostro de su amiga.

  En el lugar en el que Maki estaba hace un instante solo quedaba un cráter.

  Casi al momento del impacto Flare movió su cabeza hacía atrás, evitando aquel devastador golpe.

  —Vaya... ?Mis palabras te molestaron?—se burló Flare.

  —Que va... Ni un poco.—dijo Maki con una sonrisa teatral.

  Seguido de ese fallido ataque, Maki giró en su propio eje a una gran velocidad y, aprovechando la inercia de su cuerpo, realizó un movimiento descendente con su pierna derecha que tenía como destino el tórax de Flare.

  A esta velocidad era imposible para ella el esquivarlo, sobre todo a una distancia tan minúscula.

  El golpe impactó en el hombro de Flare, el suelo en el que ella estaba estalló debido a la energía ejercida pero no mostraba signo alguno de da?o, al contrario parecía sonreír satisfecha al ver la gran fuerza de la Oni.

  Maki tras dar el golpe se alejó de un salto hacía atrás. Miraba estupefacta como el golpe que le había dado a Flare no parecía haberle hecho nada.

  —Sigo aquí.—la voz de Flare no parecía mostrar signo alguno de dolor ni molestia.

  Maki por primera vez en su vida sintió una extra?a y nueva emoción brotando desde lo profundo de su ser.

  Nunca antes había sentido algo así.

  ?Su pecho ardía de emoción? ?O quizá de frustración?

  —Si... Me doy cuenta...—dijo Maki con una extra?a voz.—Maki tensionó todo su cuerpo, cada fibra, cada musculo, cada parte de ella ahora se sentía más ligera y pesada a partes iguales.

  —?Maki?—la voz de Flare, por primera vez desde que empezaron con la batalla amistosa, sonaba preocupada al ver la expresión de Maki.

  Una repentina y ruidosa explosión surgió en la ubicación de Maki, llamando la atención de todos los luchadores.

  Había un cráter similar al que había dejado antes pero Maki no estaba.

  Flare comenzó a ver en todas direcciones buscándola y pudo escuchar las voces del resto de luchadores hablando entre ellos "Mira allí arriba" era lo que decían.

  Fue entonces cuándo miró arriba y allí estaba Maki, quien se había impulsado con la fuerza de sus piernas a lo más alto que pudo. Flare no supo como reaccionar, pero gracias a que ahora la tenía en su ángulo de visión podía ver que es lo que haría.

  Flare, quien tenía unos ojos especiales heredados de su ascendencia Dragón, pudo diferenciar lo que Maki trataba de hacer incluso a esta enorme distancia. Maki, quien estaba a una considerable altura en el aire, estaba tensionando sus piernas de la misma forma que hizo al inicio del encuentro, casi cómo si estuviera pisando algo sólido en medio del cielo.

  De pronto se escuchó un poderoso estruendo dónde estaba Maki, ella se había impulsado de nuevo en dirección a Flare.

  Con una velocidad meteórica Maki cayó violentamente sobre ella y con su pu?o impactó de lleno en las escamas de Flare, quién usó sus brazos como escudo tratando de soportar el impacto.

  Una gran nube de polvo y escombros se levantó.

  Todos los luchadores que vieron el encuentro no sabían de que forma debían reaccionar.

  El silencio inundaba la Arena.

  Poco a poco el polvo se fue desvaneciendo y cuando finalmente desapareció ahí las vieron a ambas.

  —Recuérdame jamás volver a provocarte.—dijo Flare con tono de broma.

  —Hecho, y tu recuérdame no volver a caer en tus provocaciones.—bromeó Maki

  —Hecho.

  Maki había impactado en los brazos de Flare quien ahora los tenía recubiertos en su totalidad con escamas de un color Rojo Carmesí.

  A su al rededor había un gran cráter, fruto del impacto. El pu?o de Maki estaba sangrando.

  —Creo que me pasé.—dijo Maki viendo su mano herida.

  —?Crees?—se rio Flare.

  Los peleadores quedaron estupefactos de lo que habían presenciado.

  Maki y Flare empezaron a caminar en dirección a los peleadores.

  Algunos se apartaron de su camino, mientras que otros las miraban con asombro.

  —?Maki, Flare!—pero fue Yang la única que se les acercó.

  —Yang.

  —?Qué rayos fue eso?

  —Bueno... ?Entrenamiento?—se rio tímidamente Flare.

  —?Llamas a eso "Entrenamiento"?—preguntó Yang sorprendida.

  —Bueno, puede que nos hayamos pasado un poco...—mencionó Maki.

  —?Solo "Un poco"? Diablos... Sabía que los Oni tenían una fuerza monstruosa, pero esto me supera...

  —?Te rendirás tras ver lo que soy capaz de hacer?

  —?Rendirme? ?Bromeas? Ahora estoy más emocionada por derrotarte, o al menos en intentarlo.—dijo Yang con una risa.

  —Eso dices tu, pero no sé si el resto piensa igual.—agregó Flare mientras miraba al rededor. Los luchadores que habían presenciado todo mostraban distintas expresiones, algunos tenían rostros de miedo, otros de sorpresa.

  —Quizá algunos se retiren... Pero otros se quedarán, cómo yo—afirmó Yang con ánimo—. De momento deberías ir a sanarte eso.—se?aló la mano de Maki.

  —Si... ?Sabes dónde puedo?

  —La directora es buena con la magia sagrada...

  —Eso no funcionará, soy una Oni.

  —?Y los alquimistas?—preguntó Flare.

  —Quizá tengan alguna poción para cerrar heridas.—dijo Yang.

  —?Dónde puedo dar con ellos?

  —En la Academia.

  —Lo suponía. Bueno, me marcho.

  —Espero verte pronto.—Yang se despidió de Flare y de Maki.

  Mientras ambas se dirigían a la Academia, Flare empezó a observar la mano de Maki que estaba sangrando.

  —No esperaba que tuvieras ese As bajo la manga... Fue impresionante.

  —De hecho no se muy bien cómo ocurrió.

  —No bromees conmigo—dijo Flare incrédula—. Esa caída fue algo sorprendente, si no me hubiera protegido con mis escamas quizá mis brazos estarían destrozados.

  —No bromeo, recuerdo tener un sentimiento extra?o al mismo tiempo que mi pecho ardía. Y lo próximo que sé es que estaba chocando mi pu?o con tus brazos y... Bueno.—Maki levanta su mano sangrante.

  —?De verdad no recuerdas?

  —Yo diría que tengo recuerdos borrosos—se rio Maki—. Similar a tener visión de túnel supongo.

  —Me dejas sin palabras...

  Maki y Flare entraron a la Academia, en su camino se encontraron con un estudiante al que le preguntaron dónde estaban los alquimistas.

  El estudiante las miró con sospecha, más aún al ver la mano de Maki, pero Flare le contó la situación y al decir que Maki tendría la mano así por un sobre esfuerzo en su entrenamiento el estudiante las guio hasta la enfermería de la Academia.

  Dentro de la enfermería se encontraron con un Elfo quien les preguntó que es lo que necesitaban. Al ver la sangre en la mano de Maki se acercó y empezó a hacerles preguntas.

  Flare intentó responderlas.

  —Y eso es lo que pasó...

  —Ya veo... Espero que el día del torneo no hayan muchos casos así...

  —?Eres el médico encargado del torneo?—preguntó Maki.

  —Si, mi nombre es Sylvas y soy el médico de la Academia. Y por extensión también estoy a cargo del apartado médico de cara al torneo—dijo mientras miraba la mano de Maki—. Acércate y déjame verla con más detenimiento.

  Maki tomó asiento cerca de Sylvas y se sacó los guantes por los cuales fluía su sangre.

  La mano de Maki estaba completamente destrozada, el tejido de la piel de Maki parecía estar quemada y cauterizada, mientras que algunos dedos parecían estar rotos.

  —No parece tener buen aspecto.—mencionó Maki.

  —No solo eso, de hecho me sorprende que estés tan tranquila. Cualquiera que tuviera una herida así estaría agonizando de dolor.—dijo Sylvas mientras limpiaba la herida con una fuente de agua especialmente blanca y brillante.

  —?Qué es eso?

  —Es Elixir Etérico, una solución derivada de los antiguos Elixires que se decían que daban la vida eterna. Actualmente es usado con fines medicinales.—Sylvas sumergió la mano de Maki en la fuente.

  —?Ay, esa cosa quema!—Maki mostraba una expresión de dolor, Flare se rio al ver su cara— ?Deja de reírte Flare!

  —Perdona...Pfff.

  —Te duele el ardor del Elixir Etérico pero no la propia herida... Los Oni si que son una raza única, ?Huh?—los quejidos de Maki empezaron a disminuir conforme Sylvas seguía su tratamiento.

  —Ya no duele.

  —Mmm... Que raro...

  —?Pasa algo malo doctor?

  —Si... Más bien no, eso es lo raro.

  —?A qué se refiere?—preguntó Flare.

  —El Elixir Etérico cura las heridas de todo tipo, incluso en Onis, pero siempre deja alguna cicatriz o marca distintiva que se va con el pasar de los días... Pero ella no tiene cicatriz o marca alguna, más bien parece que la herida se cerró por si misma.—dijo Sylvas mientras retiraba la mano de Maki.

  —Es verdad.—Maki miró su propia mano y no había rastro alguno de las heridas que tenía hace un momento.

  —Me gustaría dedicarle más tiempo a esto y descubrir el porqué, pero algo así supera mis conocimientos—dijo Sylvas algo atónito—. ?Podrían visitar a la directora? Estará en su despacho, ella sabe más de estos temas que yo.

  —?Es algo tan raro?—preguntó Flare.

  —Sin dudas, ella es una maestra en el dominio de las artes arcanas especializadas en la curación y podría saber que es lo que acaba de pasar.

  —Ahora que lo mencionas, cuando Ryuji y yo estábamos en medio del examen Mark llamó a la directora para comprobar algo respecto a la magia sagrada.

  —?"Ryuji"?

  —Oh cierto, Ryuji y yo venimos de la misma tribu, él es un Oni un poco más alto que yo pero aunque no lo creas yo soy la mayor.—dijo Maki con orgullo.

  —?Será casualidad? La directora estaba con un Oni del mismo nombre y que encaja en la descripción que acabas de decir.

  —?Ese Oni mostraba un inusual interés en las cosas mágicas?—preguntó Flare con risa.

  —Si, parece que hablamos de la misma persona—Flare y Maki se miraron entre sí y asintieron—. Bueno, el despacho de la directora está al final del pasillo a la izquierda, lo reconocerán fácil.

  —Gracias, Doc.

  —Oh cierto, cuando lleguen a su despacho asegúrense de tocar la puerta.

  Sylvas se despidió de Maki y Flare mientras ellas salían.

  Mientras caminaban al despacho de la directora, Maki se quedó mirando su propia mano sin saber el porque de la nada se había curado. Flare mostraba el mismo interés.

  Cuando llegaron al despacho de la directora, al estar perdida en sus pensamientos Maki abrió la puerta sin llamar antes.

  —Hola, ?Está la directora aquí?

  —Pensé que debíamos tocar ant-.

  Cuando entraron al despacho de la directora Maki y Flare vieron a Aria sentada encima de Ryuji mirándolo directamente a los ojos, en una extra?a y sugestiva posición.

  Ambos miraron en dirección a Flare y Maki.

  —??Se?orita Maki!?—preguntó Ryuji alterado y sorprendido mientras se levantaba velozmente. Aria se apartó también.

  —?Estas son las "Clases" que decías?—preguntó Maki en shock.

  —No te hagas ideas equivocadas—interrumpió Aria—. Primero que nada, ?No saben tocar a la puerta antes de entrar? Segundo: Ryuji estaba estudiando acerca de las distintas Razas de Daemon, y cuándo quisimos hablar de nosotras, las Súcubo, no encontré mejor y más directa forma de demostrarle mi punto con un toque directo.

  —?Eso!—exclamó Ryuji.

  —Ya... Si quieren que los deje solos no hace falta poner excusas tontas.

  —?Se?orita Maki!

  —Ay...—suspiró Aria— Tú, la DragonBorne. ?Qué necesitan?

  —Bueno...

  Mientras Maki observaba a Ryuji con una mirada juzgante y él trataba de explicar lo ocurrido, Flare procedió a contarle la situación a Aria con todo lujo de detalles. Desde su encuentro en la Arena hasta lo que Sylvas les contó a ambas en la enfermería.

  —Ya veo... Maki, muéstrame tu mano.—dijo Aria con una firme y autoritaria voz.

  —S-Si.—Maki titubeó por un momento al oír la voz de Aria y procedió a mostrarle la mano.

  —Ryuji, ven y mira esto.—cuando Ryuji se acercó Aria aprovechó para contarle lo que Flare le había contado antes.

  —?Algo así es siquiera posible?

  —No, no es posible. El Elixir Etérico tiene propiedades increíbles incluso sobre Onis, a diferencia de la magia de concentración los elixires no usan maná ya que son creaciones alquímicas.

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  —?Entonces sería más factible el hecho de creer que la Se?orita Maki simplemente se curó de la nada?

  —No creo... No hay registros de algo semejante, si algo así fuera posible estaríamos frente a un segundo descubrimiento en solo un par de días.—dijo Aria con sorpresa.

  —Se?orita Maki, ?Sientes la mano adormecida o algo similar?

  —No, todo lo contrario, siento cómo si nunca me la hubiera da?ado en primer lugar.

  —Que raro...—dijo Aria mientras pensaba.

  —Se?orita Maki—le susurró Ryuji a Maki al oído—. No tendrá algo de relación con... Bueno...—Ryuji se?alo al pecho de Maki, específicamente a donde estaría la marca.

  —Mmm... No había pensado en eso.—Maki le comentó la observación de Ryuji a Flare para saber su opinión.

  —Yo estaba pensando lo mismo... ?No habías dicho que sentiste un ardor en el pecho cuándo estábamos peleando?

  —Si...

  —Hablan mucho entre ustedes, ?Huh?

  —Si, perdón por eso pero es un tema algo personal.

  —Podría ayudarles.—dijo Aria encogiéndose de hombros.

  —Quizá... Pero prefiero discutirlo con papá antes de hacer nada.

  —Bueno, en cualquier caso, siempre estaré aquí si necesitan algo—mencionó Aria antes de volver a sentarse en su silla—. Perdón por no poder ayudar más, pero solo podría hacer teorías sin fundamentos con la poca información que poseo.

  —Descuide. Si creemos oportuno preguntarle algo vendremos.—dijo Maki.

  —De acuerdo.

  —Bueno, los dejamos solos para que sigan con sus... "Estudios"—agregó Maki con una burlona voz antes de retirarse junto a Flare.

  —?Qué no era lo que parecía!—replicó Ryuji pero Maki ya se había ido.— Me esperan unos días duros...

  —Te llevas muy bien con tu compa?era de viajes, ?No?—se burló Aria.

  —Debido a la posición en la que estábamos ella tendrá malos entendidos a partir de ahora...

  —Querías un ejemplo de que tan potente podría ser el Charm de una Súcubo y yo complací tus deseos.

  —Si pero fue más de lo que esperaba...—dijo Ryuji con una voz de arrepentimiento.

  —Bueno, será mejor que repasemos lo que te acabo de ense?ar antes de que tu compa?era nos interrumpiese.

  —Si...—Ryuji se recompuso.

  —Entonces háblame de los Therios y no pases nada por alto.

  —Bien, iniciando por los Humanos...—dijo Ryuji mientras ojeaba sus notas— Son considerados la raza más débil de todos los Therios porque, a diferencia del resto, no poseen particularidades notables que los hagan destacar más allá de su gran número. A nivel mágico tienen afinidad natural hacia el elemento agua.

  —Correcto. Los humanos pudieron sobrevivir gracias a su capacidad para adaptarse a los distintos cambios con el paso de las generaciones, pero aún así no tienen nada que los haga resaltar. Continúa.

  —Los Elfos son la Raza más longeva de Therios, esto ocasionó que en sus sociedades fueran líderes aquellos más ancianos y por extensión hizo que sus mandatos fueran muy arcaicos, porque mientras el resto de Therios evolucionaban como sociedad los Elfos se quedaron estancados en formas de pensar muy anticuadas. Los Elfos nacen con una capacidad especialmente alta para las artes mágicas y por esa misma razón suelen darle poca importancia porque según ellos al "ser buenos de nacimiento" no les hace falta aprender más. Tienen una afinidad muy alta al elemento del viento, derivado de que suelen vivir en ambientes dónde prima dicho elemento.

  —Correcto. La arrogancia de los antiguos Elfos ocasionó que los más jóvenes desertaran de sus sociedades y crearan sus propios grupos peque?os dónde se relacionaban con otras razas y especies. A día de hoy se cree que en Elfia, ciudad natal de los Elfos, aún siguen con ese estilo de gobierno. Razón por la que nunca verás a ningún Elfo con ganas de volver a su patria. Continúa.

  —Si—dijo Ryuji mientras anotaba en su libreta—. Los Orcos y los Dwerf tienen una historia de rivalidad en conjunto ya que hace casi un milenio estaban en guerra. Los Orcos vivían en el sureste del continente cerca de las Dunas de Gnomo, lo cual los condicionó a tener una mayor afinidad hacía la magia de tierra, ellos fueron en su momento los mejores herreros centrados Armas. Por su lado los Dwerf, quienes a día de hoy tienen su peque?o país al noreste cerca de las monta?as de las Salamandras, poseen una gran afinidad hacía el fuego lo cual les confirió una mejor capacidad para la forja convirtiéndolos en los mejores herreros de Armaduras—dijo Ryuji mientras ojeaba sus notas—. Sus conflictos se vieron propulsados únicamente por demostrar qué raza era la mejor en la forja, si las Armas de los Orcos o las armaduras de los Dwerf.

  —Exacto, los Orcos cubrían sus carencias de armaduras con su magia de tierra creándose armaduras hechas de magia pura; y los Dwerf usaban los minerales comunes de las monta?as volcánicas para la fabricación de sus armas qué, pese a no tener la misma calidad que la hecha por Orcos, estaban imbuidas de manera natural con fuego.

  —Esa guerra suya fue una guerra de egos.

  —Exacto, y esa guerra acabó no porque haya algún ganador de entre ellos dos.

  —Acabó de forma precipitada por la aparición del Rey Demonio y de nosotros, los Daemon.

  —Así es. De las siete razas nacidas a partir del Rey Demonio de momento solo conoces a profundidad la tuya, los Oni. No pude explicarte sobre el resto.

  —Si y luego pasó lo de la Se?orita Maki y Flare. Nos quedamos a media explicación de las Súcubo.

  —Entonces... Retomando por dónde lo había dejado... Los demonios de la Lujuria nos dividimos en dos siendo las Súcubos, los demonios de la lujuria femeninos, y los íncubos nuestra contraparte masculina. La única diferencia en nosotros es que las Súcubos nos alimentamos de hombres y los íncubos de mujeres, en el resto de apartados somos iguales. Ambos tenemos el cabellos blanquecino y los ojos rosas con la esclera negra; ambos alargamos nuestra vida con la vitalidad de nuestras víctimas; ambos tenemos mala fama por injustas razones. Pero la mayor diferencia que tenemos los Daemon con diferencia de los Therios es que cada uno de nosotros tiene una capacidad única propia de cada Daemon.

  —En el caso de los Daemon de la Lujuria es el Charm y la juventud, ?Verdad?

  —Sip—dijo Aria con una coqueta sonrisa—. ?Qué sentiste cuando estuve encima tuyo?

  —Bueno...—Ryuji se avergonzó.

  —Era una pregunta retórica, sé perfectamente qué es lo que sentiste.—Aria tenía una sonrisa pícara en su rostro.

  —No juegues así conmigo.—dijo Ryuji con rubor en el rostro.

  —Sólo era para mostrar mi punto jeje.

  —En el caso de nosotros los Oni, esa cualidad única es nuestra falta de capacidad mágica y en lugar de magia tenemos una fuerza física descomunal.

  —Así es, por algo ustedes son los Daemon de la Ira.—dijo Aria mientras Ryuji tomaba apuntes y revisaba sus notas.

  —Quisiera saber más sobre los Nekomata.

  —Oh, los codiciosos gatitos.

  —?"Gatitos"?—preguntó Ryuji con una peque?a risa.

  —Los Nekomata son, juntos con las Kitsune, los Daemon de la Codicia, ellos siempre buscan tanto dinero como prestigio así que es normal para ellos trabajar incluso desde temprana edad. Junto con las Kitsune son la raza más elocuente, se dice que la mayor y más mortífera arma de una Nekomata es su afilada lengua y no sus manos. Pero su codicia no se limita solamente al apartado económico; su codicia se extrapola incluso a factores más sentimentales tales como el amor, siendo capaces de romper relaciones entre las personas con tal de monopolizar a aquellos a los que aman, son en extremo posesivos y es muy raro que un Nekomata o una Kitsune se de por vencido en alguna de sus tareas.

  —Ya veo. Son un peligro no tanto a nivel físico si no más bien a nivel mental.

  —Exacto. Son muy entregados a aquellos que aprecian.

  —Si, lo sé.

  —?Estuviste con alguna Nekomata?

  —No, pero conozco a una y ella es una amiga del padre de la Se?orita Maki.

  —Ahora entiendo porque tu interés en las Nekomata.

  —?Hay algo que saber sobre la Colmena?

  —Odio a la Colmena.—dijo Aria con un rostro de asco.

  —?Por qué?

  —No me agradan.—Aria desvió la mirada.

  —?Te dan miedo los insectos?

  —No...—Aria temblaba ligeramente.

  —Pfff.—Ryuji no pudo evitar reír.

  —?Oye no te burles! Cada uno tiene sus miedos.

  —Perdón, perdón...—dijo Ryuji entre risas.

  —?Querías saber sobre la Colmena? Pues bien, te diré lo que sé. En cuanto antes terminemos de hablar de ellas mejor.

  —Bien.—sonrió Ryuji.

  —Tienes que saber que La Colmena representa al pecado de la Gula, se les dice "La Colmena" porque en ella se agrupan todas las razas insecto o arácnidos en una sola entidad, como por ejemplo las Aracne, las Oomukade, las Hormigas, las Mantis o las Avispas—dijo Aria con cierto desagrado—. Todas las Aracnes son mujeres y ellas son tratadas cómo reinas de las colmenas, necesitando de ingentes cantidades de alimentos para sustentarlos. Una Aracne tiene la forma de una frágil mujer con la diferencia de que poseen seis ojos cristalinos en su rostro, a simple vista éstos no puedan ser distinguibles ya que suelen mantenerlos cerrados y únicamente dejan expuestos los principales. Pero que su aspecto de aparente fragilidad no te enga?e, las Aracnes pueden transformar su cuerpo y convertirse en una monstruosidad mitad ara?a mitad mujer.—dijo Aria con una mueca de asco.

  —?Tanto asco te generan?

  —Sin duda.

  —?Hay algo que deba saber de ellas?

  —Bueno... En su forma de ara?a poseen un exoesqueleto muy duro, incluso la mejor de las armaduras creadas por los Dwerf no se les compara en resistencia.

  —?Entre las distintas Aracnes suelen ocurrir peleas por territorios?

  —?Te refieres a si tienen guerras entre ellas? Ojalá algo así ocurriese—dijo Aria desanimada—. Lamentablemente eso jamás ocurrirá, las colmenas nunca pelean entre ellas ya que sería un desgaste innecesario para ellas; por su parte prefieren optar por sacrificar a sus propios vástagos para abastecer nuevamente a la colmena de alimentos en los momentos de mayor necesidad.

  —Vaya, no suena muy bien.—dijo Ryuji mientras hacía un rostro de desagrado.

  —?Ahora me entiendes? De la Colmena no hay mucha más información. Pocas son las veces en las que se relacionan con otras razas y pese a todo no son para nada agresivas, pero aún así no me agradan.

  —Creo que tu miedo por las ara?as se convirtió en un odio injustificado.—bromeó Ryuji.

  —Si, si, tu sigue hablando así—dijo Aria con desagrado—. En fin, aún te falta saber sobre: las Lamias, los cambiaformas y los ángeles. ?Quieres descansar un rato?

  —De acuerdo.

  Durante el tiempo de descanso Aria aprovechó para preguntarle a Ryuji sobre su familia, durante el día anterior fue ella quien contó más sobre su propia vida y ahora quería saber más sobre Ryuji.

  él habló de su ni?ez en la tribu y como se crio junto a Maki. Habló sobre las costumbres que tenían.

  Pero no mencionó a sus padres o a su abuelo.

  Aria, en su curiosidad, le preguntó sobre su familia. Ryuji pese a que al principio no se sentía a gusto hablando de ello al final terminó por contarle.

  Le contó que su abuelo era el actual líder de la tribu del loto, que sus padres son guerreros y su labor es la protección de la tribu.

  Aria le preguntó el por qué prefería no hablar de ello y Ryuji dijo qué, aunque su abuelo es el líder y sus padres son guerreros, él jamás pudo vencer a Maki en un combate.

  —Pfff.—Aria se reía con una mueca que a Ryuji le resultaba molesta.

  —No te burles...

  —Perdón—dijo Aria entre risas, recomponiéndose—. Es que no esperaba que ESA fuera la respuesta. ?Sientes alguna rivalidad hacia Maki?

  —No, hace tiempo que me di cuenta de la diferencia en nuestra fuerza y creo que ella también lo sabe. Nuestra relación pasó de una mera rivalidad entre dos ni?os a una plena confianza, prácticamente somos familia.

  —Ya veo... Debe ser agradable pasar el tiempo con ella, ?No?

  —Así es.

  —Dijiste que tu abuelo es el líder de la tribu, ?Cómo se llama?

  —?Tienes curiosidad?

  —Ujum.—asintió Aria.

  —Mi abuelo se llama Shinichi, mi padre Touya y mi madre Tomoki.

  —?Shinichi?—dijo Aria mientras se ponía pensativa.

  —Si.

  —?Alguna vez tu abuelo salió de la tribu?

  —Mmm... no lo sé. ?Quizá? ?Por qué?

  —Por nada, por nada.—respondió Aria quitándole importancia.

  —Venga cuéntame.

  —Nada, nada, venga sigamos que aún nos falta.

  —Bien...—respondió Ryuji a desgana.

  Durante el tiempo que quedaba Aria decidió que lo mejor sería únicamente repasar lo ya aprendido.

  Ryuji anotaba en su libreta llena de apuntes la nueva información que Aria le daba. Humanos, Elfos, Orcos, Dwerf, Súcubos e íncubos, Nekomatas y Kitsunes, La Colmena e incluso los Oni; Aria parecía una enciclopedia viviente al saber tanto de todos ellos, exceptuando las Aracne.

  En los momentos de descanso Aria respondía las preguntas de Ryuji estén o no relacionadas al estudio. Ryuji mostraba cierto interés sobre la vida de Aria y ella le advertía sobre que su vida no era precisamente la más digna de ser relatada, le dijo que solo había hablado sobre lo más "bonito" en sus propias palabras.

  Pese a las insistencias de Ryuji, Aria prefirió mantener silencio.

  El tiempo pasó y el sol se ocultó.

  —Parece que es hora de irte.

  —Tal parece...—dijo Ryuji con un voz algo alicaída.

  —Ma?ana te estaré esperando de nuevo.—mencionó Aria con una sonrisa.

  —Si... Espero tener oportunidad para escuchar sobre tus historias.

  —Solo te contaré sobre ellas si resultas ser un buen estudiante.—bromeó Aria.

  —Daré lo mejor de mí.—reafirmó Ryuji con una sonrisa antes de irse.

  —Tu nieto se parece mucho a ti Shinichi...—susurró Aria para sí misma.

  ...

  Cuando Ryuji llegó a la posada vio a Alice descansando, pero ningún rastro de Flare o Maki.

  —Alice, ?Sabes si la Se?orita Maki o Flare llegaron?

  —Ambas están arriba, quizá estén durmiendo. Parecían cansadas tras un día agotador.

  —Supongo que se la habrán pasado entrenando, quién sabe que clase de entrenamiento habrá sido ese—dijo Ryuji con una leve sonrisa al recordar la mano de Maki—. ?Algo nuevo del se?or Aragi?

  —él está estable, pero sigue durmiendo. No te preocupes yo me aseguré de que nada malo le pasase.

  —Me alegro, no quisiera ver a la Se?orita Maki triste.

  —Deberías subir, parece que tu también tuviste un día largo.

  —Si... Algo así.—dijo Ryuji mientras subía las escaleras.

  Ryuji pensaba en Aria y en el extra?o interés que mostró sobre Shinichi, no pudo más que hacer meras suposiciones.

  Y tras abrir la puerta de la habitación ahí vio a Maki durmiendo profundamente.

  Ryuji dejó sus cosas mientras aún pensaba.

  —?Así que la directora ahora es tu noviecita?—dijo Maki con burla.

  —?Ah! No me des esos sustos. Y no, no es mi noviecita.

  —?Seguro? Yo los veía muy pegaditos.—bromeó Maki mientras hacía gestos con los labios simulando besos.

  —Cállate.

  —Je, al menos parece que se llevaban bien, no cómo la primera vez que se conocieron—rio Maki—. Dejando de lado los estudios, ?Hay algo que te haya contado que sea resaltable?

  —Si, pero es un secreto entre nosotros dos.

  —Sabía que era tu noviecita.—bromeó Maki.

  —?Qué no es eso!

  —Jejeje, lo sé, lo sé, conociéndote sé que guardas el secreto por alguna razón justificable. No seguiré preguntando.—dijo Maki mientras se relajaba en su cama.

  —?Crees que el se?or Aragi se recuperará pronto?—preguntó Ryuji mirando a Aragi.

  —Confío en que se recuperará.—respondió Maki con los ojos cerrados.

  —Si, supuse que dirías algo así.

  —No necesitas estar tan preocupado, mi padre no parece ser alguien que perdiese frente a algo cómo esto.

  —Es verdad...

  —Ahora deja dormir y ve a ba?arte.

  —Ya voy, ya voy. Pareces mi madre.—bromeó Ryuji antes de salir.

  —Tonto—sonrió Maki—. Más te vale no volver a abandonarme, papá...—susurró antes de dormirse.

  ...

  Pensaba que no volvería a este lugar, tras dos días sin este sue?o pensé que me habría librado...

  Pero una vez más estoy aquí...

  Ya no siento nada al ver ese Eclipse, ni miedo, ni enfado... Nada.

  La última vez me sumergí hasta lo más profundo sin poder tocar el fondo. ?Esta vez será distinto?

  Solo hay una forma de comprobarlo.

  Y así una vez más me sumerjo hasta lo más profundo.

  Mi cuerpo ya no reacciona de forma negativa, miro hacía dónde estaba el Eclipse y ya solo veo oscuridad.

  Parece ser que descendí lo suficiente cómo para ya no ver la superficie.

  Mis pies tocaron el fondo. No veo nada más que una profunda oscuridad oceánica.

  Doy pasos en línea recta, confiando en llegar a algún lugar. No sé durante cuanto tiempo estuve caminando, pero no creo haberme movido siquiera.

  Es una rara sensación, pese a caminar tanto siento como si no llegase a ningún lado; o más bien, siento cómo si alguien me impidiese seguir...

  ...

  Al abrir los ojos Maki sintió su cuerpo más ligero, al ver por la ventana el sol parecía aún no haber salido, Ryuji dormía y su padre seguía en el mismo lugar.

  —Ahh...—suspiró Maki— Otro sue?o extra?o...

  Fin del Capitulo 20

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