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Capítulo 14

  Acto#II: Vientre de Dragona.

  En un lugar muy oscuro, se encontraba cierta casta?a corriendo sin ver a donde iba, de pronto bajo sus pies siente un gran temblor cayendo al suelo, sin poder luego mover los pies para levantarse, esta se fija en dos siluetas que brillaban en la oscuridad, una era escarlata, ardía en llamas, era la de un joven tonificado de ojos filosos y su cabello ondulaba como si estuvieran hechos de las mismas flamas, esta se fijó bien y pudo ver a las espaldas de este aparecer a una mujer, pero la mitad del cuerpo de esta era el de una serpiente, sus cabellos eran largos y ondulaban como llamas, abriendo los ojos como platos la chica al ver eso.

  -?Jeno?- se preguntó para sí misma Astrid al ver esa silueta, pero no era la única en todo el lugar, había otro hombre.

  Su sombría forma solo dejaba ver que portaba un cabello largo que ondulaba, era muy alto y musculoso, rodeando su cuerpo de varios relámpagos, tanto esa silueta como la de Jeno empezaron a pelear en una lucha de fuego contra electricidad viéndolo todo con sus ojos la chica hasta que en un momento la silueta de Jeno la mira y de pronto esta abre los ojos exaltada, esta se encontraba en su barco siendo de noche, mirando a los alrededores mientras respiraba de manera entrecortada, esta nota que todos están dormidos y que el bote se había encallado contra la arena de una isla que se notaba bastante selvática.

  -Ya entiendo, este mal presentimiento- dijo ella levantándose posándose frente al casta?o dormido acariciándole el rostro, -Era de esperar, llegamos aquí- repitió esta y noto que el vampiro rubio luchaba por permanecer con los ojos abiertos mientras estaba recostado al borde del barco.

  -Astrid...- dijo en voz muy baja Deo observándola mientras se acercaba esta, extendiéndole este la mano respondiendo ella de igual manera, pero sorpresivamente ella tomó el Tridente de Poseidón que estaba al lado del vampiro abriendo este los ojos como platos, -??Que haces!?

  -Lo siento- le dijo ella y le golpeo el rostro con el mango del tridente dejándolo todo en negro para el vampiro.

  Al despertar el rubio nota que aún es de noche y que todos a su alrededor están despertando, pero le faltaba el tridente y la casta?a no estaba por todo el lugar, entonces ve a un casta?o buscando por los alrededores de la playa y este se levanta para ir tras él.

  -Deo, Astrid no esta por todo el lugar- le dice el casta?o y el rubio frunce el ce?o encarándolo.

  -Tu amiguita nos ha traicionado, se llevó el tridente, no sé donde demonios estamos, pero todos caímos dormidos al llegar a esta isla- le dijo el rubio y Jeno lo encaro tomándole de los brazos mientras apretaba con fuerza.

  -No digas tonterías, alguien debió habérsela llevado, no sé porque dices eso, pero...- le decía de manera desesperada Jeno, pero el rubio con una expresión frívola le golpea la nariz de un cabezazo produciendo que el casta?o se arrodillara soltando sangre por la nariz.

  -Imbécil, abre los ojos, esa mujer te ha estado manipulando desde el principio, yo vi como me robaba el tridente y me golpeaba con él, necesitó que pienses con el cerebro...- le decía el rubio y Jeno empezó a soltar unas lágrimas sorprendiéndolo.

  -No eso no es verdad...- negaba Jeno limpiándose el rostro de sus lágrimas.

  -?Jeno, acaso tú la amas?...-le preguntaba el rubio, pero se escucharon unas risas viniendo de la espesura de la selva llamando la atención de todos los presentes.

  -?Qué es eso?- pregunto Yan mirando de un lado hacia el otro, pero no veía a los causantes de las risas.

  -Menudos imbéciles trajo consigo Astrid esta vez, Ja, ja, ja- se escuchó una voz entre la espesura alertando al rubio.

  -Esa voz, son mujeres, si mal no recuerdo, Astrid es una Amazona, creó que estamos en su casa- dijo Deo y las carcajadas de las chicas aumentaron.

  -El vampiro es muy perspicaz, se nota que será el mayor de nuestros problemas- se escuchó otra voz femenina y se observo como ambas salían de la espesura a gran velocidad pudiéndolas ver estos.

  Estos pudieron ver a dos féminas, ambas muy hermosas y de cuerpos tonificados, sus pieles eran morenas, una de ella tenía el cabello medianamente corto y desali?ado siendo este de tono plateado, sus ojos eran filosos del mismo color de su pelo y portaba una cicatriz en forma de cruz en su mejilla, su cuerpo estaba marcado por distintas batallas y vestía provocativas mallas plateadas para cubrir de mala manera las intimidades de su cuerpo, la otra era ligeramente más alta, teniendo un cabello largo y erizado de color rubio, sus ojos brillaban en un tono carmesí vistiendo su cuerpo con pieles de cuero para tapar sus senos además de tener una especie de falda, entre sus senos portaba una enorme cicatriz en forma de x pareciendo esta que fue adquirida en una feroz batalla, ambas estaban descalzas y desarmadas.

  -Así que estas son las amazonas, no veo que porten armas, quizás nos subestiman, se arrepentirán de eso- les dijo el rubio pero ambas empezaron a reír molestándolo ligeramente.

  -Nosotras no necesitamos armas- dijo la de cabellos plateados y de su espalda aparecieron unas enormes alas de plumas plateadas dejando a todos con los ojos como platos.

  -?Una Sombra!- grito exaltado el rubio apuntando su palma lanzándole una flecha, pero la mujer alada la esquivo fácilmente y se abalanzó contra este notando que ahora sus pies tenían forma de ave, incrustando de manera eficaz sus zarpas en la espalda de Deo gritando este de dolor alzando vuelo con este mismo.

  -???Deo!!!- grito Jeno yendo tras estos, pero le corto el paso la amazona rubia la cual se pudo notar que los bordes de su frente estaban recubiertos de escamas verdosas como de un réptil.

  -No iras a ningún lado terroncito- le dijo la rubia de cabellos erizados y noto que a las espaldas del casta?o que se encontraba con el ce?o fruncido y sus músculos sobresaliéndole las venas, apareció equidna ondulándose sus largos cabellos escarlatas.

  -Calix, confío en ti para no perder de vista a Deo, Yan acompá?alo- le dijo el casta?o y el sátiro monto en la espalda del licántropo que a cuatro patas a gran velocidad empezó a recorrer la espesa selva siguiendo a la mujer alada.

  -Mi hermana Vers sabe que el vampiro es el más peligroso de ustedes, por eso se encargara de eliminarlo nada más aparezca el sol por el horizonte, ustedes, en cambio, solo son unos terronsitos de azúcar- les decía esta, pero el casta?o permanecía callado, -??Me estás ignorando?!- le pregunto ella notándose un tanto enojada mientras se marcaban venas en su frente, pero noto que Jeno estaba igual con los ojos en blanco.

  -?Entonces dime, de que conoces a Astrid?- le pregunto Jeno mientras que los cabellos de equidna se moldeaban creando varios, pu?os sonriendo la rubia.

  En una enorme ciudad, llena de fortificaciones de piedra y madera, en esta se alza un enorme templo con multitud de estatuas plateadas, hacia este va caminando cierta casta?a que resguarda en su espalda el tridente del dios de los mares, al llegar esta las guardias que estaban cubiertas de acero de pies a cabeza la reverencian y la dejan pasar, al entrar frente al trono esta se arrodilla mostrando el tridente hacia adelante con sus manos, escuchándose unos ligeros aplausos.

  -Felicidades, mi peque?a Astrid- hablo un hombre que estaba sentado en el trono, su silueta era difícil de ver pues lo rodeaban varias sombras pero a su alrededor habían varias mujeres carecientes de ropas acariciándole todo el cuerpo.

  -Tal y como pediste mi rey- respondió está con una expresión frívola y se pudo notar la sonrisa dentuda de aquel hombre.

  -Deja las formalidades, ya sabes, en este templo ninguna mujer puede permanecer vestida y menos en mi presencia, ven- le dijo este extendiéndole su fornido brazo empezando a desnudarse lentamente la casta?a quedando totalmente visible empezando a caminar hacia aquel hombre.

  Donde Jeno y los demás, se podía ver como la feroz amazona había dejado al casta?o arrodillado en el suelo respirando de manera entrecortada, este se levantó, pero rápidamente ella apareció detrás del y con una patada giratoria le golpeo el costado derecho de la espalda produciendo que este escupiera sangre de tal letal golpe enviándolo del impulso hacia un lateral cayendo en las arenas de la playa.

  -Astrid aquí, Astrid halla, supéralo terroncito, ella ahora mismo le debe estar dando placer a nuestro rey- le decía la amazona rubia mientras se carcajeaba levantándose Jeno eufórico en ira corriendo hacia la mujer, pero esta le golpeo el mentón con una patada ascendente impulsándolo hacia atrás -Mientes- decía este mientras escupía sangre y la mujer le envió otra patada a la cara enviándolo al suelo para que siguiera escupiendo más sangre.

  -Yo no miento- le dejo la amazona con una expresión fría pateándolo en el suelo infinidad de veces.

  Lejos de allí se podría ver como la desnuda Astrid estaba arrodillada entre las piernas de aquel hombre y su cabeza estaba hundida en sus intimidades mientras este sonreía, mientras tanto la amazona continuaba la lucha levantándose el casta?o otra vez para luchar, pero ella lo intercepto con un golpe en el costado de su abdomen y otro en su rostro, volviendo con la casta?a ahora esta masajeaba el mástil de carne del rey con sus senos llenándose su rostro rápidamente de los fluidos de este cubriéndole la vista de la gran cantidad, en cuanto al casta?o este estaba siendo golpeado en el rostro expulsando sangre a más no poder, tumbándolo de un gran codazo en la nariz callendo al suelo sin poder ver nada pues sus ojos habían sido cubiertos de sangre de tanta que expulso.

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  -Debemos ayudarlo- dijo Joshua notando que Jeno había sido derrotado en el suelo cubierto este de sangre y arena.

  -Se lo merece, Jeno tiene una fuerza incomparable que no viene ligada a su fuerza física ni espiritual, pero en el momento que se dejó guiar por las emociones perdió, tranquilo Joshua Alysa lo puede sanar, a partir de aquí me encargo yo- le respondió Ezio empezando a caminar hacia la amazona dejando ver su poderosa deidad tras del atrayendo la atención de la rubia.

  -Increíble, que aura tan poderosa, creo que aquí tendré un digno rival- dijo ella y de lo alto de su espalda y también de lo bajo emergieron dos alas de escamas verdosas y una cola llena de espinas negras, además de que las escamas en su cuerpo fueron expandiéndose, sus u?as tanto de manos como pies se afilaron tomando un tono negro y sus dientes se volvieron tan filosos como navajas.

  -?Qué demonios es esa forma, porque puede cambiar así?- pregunto Delel y noto que la peque?a vampiresa temblaba ligeramente.

  -Ahí viene- dijo ella solamente y se notó como los cachetes de la amazona se inflaban y de pronto envió un poderoso soplido, pero este era de fuego cubriendo las llamas por completo el cuerpo del portador de Heracles, pero en un instante una ráfaga de viento disipo esas llamas siendo el causante el brazo del dios pues había abanicado la mano con una fuerza que las llamas se disiparon.

  -Esto se pone interesante- decía la amazona rascándose el cabello despeinándoselo aún más notándose sonrojada y con una sonrisa dentuda permaneciendo inmutable Ezio.

  -?Escupe flamas!, ?pero qué se supone que es?- preguntaba exaltado el azabache y la peque?a vampiresa le respondió.

  -Porta la sombra del Dragón de la Cólquida, uno de los hijos de Tifón y Equidna- mientras ella decía eso se pudo apreciar detrás de la mujer una especie de criatura reptiliana enorme que portaba enormes alas y cola, esta desapareció como humo dejando ver solo a la chica rubia, pero a los ojos de todos los presentes ella lucía gigantesca, excepto por el portado de Heracles.

  -Que remedio- dijo Ezio suspirando molestamente, -?Tendré que aplastarte como la lagartija que eres!- exclamo nuevamente el guerrero se?alando su sombra a la mujer con su dedo indice notándose tensados cada músculo de su cuerpo.

  -Muy bien, muy bien, el Dragón de la Cólquida y Heracles nunca se enfrentaron a pesar de que el dios mato a muchos de sus hermanos, ahora sabremos quien hubiera ganado si hubiera ocurrido- menciono la amazona caminando hacia el guerrero respondiendo esto de igual forma, -???Esto será un asalto de frente!!!

  Ambos rivales se acercaron lo suficiente para estar a pocos centímetros de tocarse, estos pararon en seco y la primera en moverse fue la amazona envió un pu?etazo contra el guerrero, pero su sombra lo intercepto parando su golpe con el pu?o de Heracles, al chocar ambos se forma una onda expansiva de aire, pero ninguno de los dos se inmutó, de inmediato comenzó una ráfaga de golpes por parte de ambos siendo estos lanzados a gran velocidad chocando entre ellos, poco a poco Ezio que permanecía inmóvil fue notando que de la fricción los pu?os de la chica empezaban a arder, ambos continuaron atacando, pero de pronto el dios dejo de golpear y envió una patada lateral, pero ella le golpeo la pierna produciéndole una gran herida siendo reflejada en Ezio notando que en su pie tenía una terrible quemadura, este retrocedió notando Joshua que la respiración del guerrero estaba entrecortada.

  -Ezio se nota cansado, en cambio, esa mujer solo se hace más fuerte conforme golpea- dijo el azabache y Alysa hablo también.

  -No solamente eso, mírale los pu?os- le dijo la chica y el azabache se fijó notando que estaban agujereados y con quemaduras alrededor.

  -??Esto no es posible?!- exclamo Joshua y la vampiresa negó con la cabeza.

  -Sus pu?os están recubiertos de escamas, además de estar en llamas, por ser la portadora de ese dragón no hay ningún problema, el que los tiene es Ezio y él lo sabe- decía Alysa mientras miraban al guerrero el cual fruncía el ce?o con una expresión seria, -Las deidades que viven en las sombras tienen una fuerza infinita, esta se adapta a su portador y a la resistencia que tenga su cuerpo para soportar las heridas, obviamente Ezio al ser humano no aguantara las heridas como Heracles, aunque para su sombra esas heridas sean rasgu?os para Ezio no y al estar débil el portador la deidad no podrá sacar toda su fuerza, en cambio, esa amazona criada en lo salvaje y por la tribu guerrera, es muy fuerte, casi inhumano.

  -?Pero qué pasa, eso es todo si apenas y empezábamos a conocernos?- le decía la rubia doblando su espalda apuntando su cabeza al cielo inflándose sus cachetes y moviéndose rápidamente hacia delante vomitando una llamarada contra Ezio.

  Este envió a Heracles rápidamente y el dios envió un fuerte aplauso partiendo en dos la llamarada una ráfaga de viento que disperso las llamas por el lugar, pero antes que nadie se diera cuenta uno de los brazos de Heracles estaba partido y totalmente doblado, Ezio se miró la herida, ya que el también la poseía aguantando el terrible dolor y de inmediato observo lo que la causo, la amazona había enviado una piedra a tal velocidad que destrozo su brazo y ahora apuntaba a enviar otra, ella la lanzo y Heracles rápidamente la esquivo enterrando su mano en la arena y tras un leve temblor este arrancó un pedazo de tierra y roca que envió contra la mujer, esta se disponía a alzar vuelo para escapar, pero este envió a su deidad empezando esta a patear rápidamente la gran constitución de tierra haciéndola pedazos golpeando los fragmentos en varias zonas del cuerpo de ella como estómago, alas y cabeza produciendo que escupiera sangre y rodara por el suelo llena de heridas.

  -Maldito, como osas herirme a mí la grandiosa Heyla, te voy a matar- dijo ella reincorporándose soplando fuego en su pu?o volando hacia Ezio a punto de golpearlo.

  -Eso ya lo veremos- dijo el guerrero levantando su pu?o y detrás del Heracles fusiono su brazo con el del siendo este una masa de músculos tonificados como el acero además de ser gigantesco comparado al resto del cuerpo de Ezio y ambos enemigos chocaron sus ataques en un feroz golpe.

  Al chocar ambos golpes una fuerza destructiva se tragó el sonido quedando todo en silencio, pero poco a poco, el pu?o llameante de la rubia fue penetrando en la carne de Ezio doblando su mano hasta el punto de partirla enviándolo lejos del poderoso impacto cayendo este tras el lanzamiento en la arena con ambos brazos destruidos.

  -No puede ser, los brazos de Ezio- decía Alysa tapándose la boca al ver tal atrocidad.

  -Debo admitir que mereces llamarte hombre, eres muy fuerte a diferencia del terroncito, pero nadie puede conmigo, ahora sin Heracles no me debo ni esforzar para matarlos- decía ella y sus dientes filosos se le cayeron de la boca dejándosela vacía, de cada diente de los que había sido enterrado en la arena fue creciendo y formándose un esqueleto, eran grotescos y con dientes filosos y de inmediato fueron a atacar tanto a Joshua y a sus compa?eros, -Sentirán el verdadero dolor cuando los poderosos dientes de mis esqueletos les separe la carne de sus cuerpos- les dijo ella sonriendo notándose que sus dientes habían vuelto a crecer en pocos segundos.

  Esos esqueletos nacidos de los colmillos de un dragón solo podían ser creación del Dragón de la Cólquida, también llamado dragón insomne, pues poseía la habilidad de no dormir nunca, Jasón líder de los argonautas venció a esqueletos parecidos en una prueba para hacerse con el vellocino de oro, pero al final este y su amante Medea decidieron robar el vellocino para al fin el héroe poder regresar triunfante de su tarea, pero había un problema, el poderoso dragón mascota de Ares, la tarea del monstruo era cuidar el vellocino por siempre y era el custodio perfecto nada podría escapársele, pero la bruja Medea con su magia hizo dormir al dragón insomne, con la guardia baja Jasón mato a la bestia y robo el vellocino de oro escapando él y Medea en el Argós regresando triunfantes, pero la fuerza de esta bestia nunca pudo ser vista del todo, se dice que antes de ser mascota del dios aterrorizaba y rostizaba islas enteras, hasta el mismísimo Ares que se volvió su due?o le temía por eso decidió dejarlo custodiando el tesoro para mantenerlo tranquilo lejos de los conflictos.

  Tanto Delel como Joshua intentaban defenderse de los esqueletos, el azabache golpeo uno con un palo que se había encontrado en el suelo, pero la madera se partió como si nada al chocar con el cráneo de uno de los esqueletos dejando a Joshua con los ojos como platos, Delel intentaba cortarlos con su sable, pero era inútil por lo que Alysa va donde el derrotado Jeno para intentar despertarlo.

  -???Jeno, Jeno, despierta te necesitamos!!!- le gritaba ella mientras movía su cuerpo y le rociaba varias gotas de sangre en sus heridas de una mordida que se había dado de manera desesperada en su mano, las heridas del casta?o se habían curado abriendo este los ojos, pero no tenían brillo y carecían de esperanza alarmando a la vampiresa, -Sus heridas pueden sanar pero no su corazón, Jeno por favor...

  -?Qué debo hacer?- pregunto este levantándose y la vampiresa empezó a treparlo agarrándose de su espalda.

  -Te rociaré mi sangre para aumentar tu fuerza, eso hará que el poder de Equidna se multiplique- le explico ella y este asintió, -Ahora lame mi mano- le dijo ella poniéndole su mano ensangrentada frente a él notándose este un poco incómodo por la situación, este le paso su lengua por la sangre para después empezar a correr hacia la amazona.

  -?Conque quieres pelear de nuevo terroncito?, ?muy bien te concederé la muerte por mi mano como lo deseas!- exclamo la rubia al verlo ir hacia ella separándolos varios esqueletos de por medio.

  Los cabellos de equidna formaron poderosos pu?os que arremetieron contra los esqueletos destrozándolos en una ráfaga de golpes consecutivos, al estar frente a frente Jeno y Heyla, esta envió un poderoso soplido de fuego de su boca respondiéndole de la misma manera la mujer serpiente tras de Jeno, ella envió rápidamente su aliento de vapor para después el casta?o escupir una peque?a ráfaga de fuego que al combinarse provoco una fuerte explosión de llamas entre ambos ataques, al disipar el humo la amazona con ráfagas de viento de sus poderosas alas pudo ver al casta?o justo al frente de ella arrodillado en el suelo con varias quemaduras junto a la vampiresa en su espalda.

  -Veo que esquivaste el ataque por muy poco- le dijo Heyla queriendo caminar hacia él, pero noto que varios cabellos la ataban impidiéndole moverse mirando con una expresión sombría al casta?o, -Tú…

  -Si lo esquivaba por completo perdería la oportunidad de amarrarte, ahora has perdido- le dijo Jeno mientras sonreía de manera dentuda y esta también sonrió.

  -Tus cables no van a poder cortarme, mis escamas son demasiado gruesas para eso- le decía ella, pero la vampiresa alzo su mano ensangrentada notándose un brillo carmesí.

  -Con mi poder extra quizás puedan partirte en dos- le dijo Alysa y los cabellos empezaron a volverse más gruesos y sólidos como barras de hierro que empezaron a aplastar las extremidades de la amazona sin poder moverse ella.

  -Cuanto tiempo crees que me puedes mantener así en tu condición, pronto me liberaré y acabaré con ustedes- le decía ella pero alguien hablo.

  -Se te olvida que ellos no están solos- se escuchó la voz de Ezio mirándolo la amazona notando como se había levantado y de unas poderosas patadas Heracles su sombra destrozo a los esqueletos, -Allá voy...

  El guerrero envió su sombra lanzando una poderosa patada en el estómago de la chica destrozándoselo mientras vomitaba saliva, sangre y todo lo que conteniera dentro dejándola con los ojos en blanco destrozada en el suelo retirando la vampiresa su efecto de sangre quitando también la mujer serpiente sus cabellos.

  -?Se terminó...?- pregunto débilmente Alysa mientras Jeno la cargaba en modo nupcial y este giro su rostro entristeciendo a la peque?a.

  -Esto ...no ha... terminado...- hablo en un tono muy bajo la amazona destruida mientras los observaba totalmente ensangrentada rebosando en un cólera devastador...

  Continuara...

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