-Demonios, ahora como salgo de aquí...- se quejaba la albina notando que la mujer cubierta de metal se alzaba en el aire, en eso, alzo sus brazos y trozos de metal de los edificios y partes de los robots que estaban desactivados empezaron a flotar a su alrededor, -Por favor dame algo bueno- decía ella empezando a expulsar su aura tomando algunos trozos de metal, de inmediato estos se convirtieron en humo y ella lo soplo creándose una figura.
Setsuna había invocado un guerrero, hecho de metal, tenía el aspecto clásica de un Espartano, pero compuesto de acero y empu?ando una lanza metálica, al verlo la pelirroja alzo su mano y con un ligero giro de sus dedos desarmo al guerrero separando las piezas que lo conformaban poniéndolo junto al metal que flotaba a su alrededor.
-Debí suponerlo, pero en este sitio lleno de metal no tengo nada que pueda usar para crear un guerrero sobre el que ella no tenga ventaja- decía Setsuna notándose perpleja retrocediendo chocando contra algo, al girarse pudo ver a Kurimu gritando está como si hubiera visto un fantasma, -Ku.. Ku… Kurimu, pero si tu corazón se detuvo, moriste, como puedes estar tan sano- le decía está notando que la piel del casta?o estaba sana y su brazo arrancado estaba en su lugar.
-Cuando me golpeó el relámpago hice que algunas de la partículas de aura que flotan a mi alrededor entrarán en mí, al dejar de latir mi corazón estás por si solas lo reactivaron, tras eso comenzaron a reparar cada parte de mi cuerpo da?ado y después tuve que levantarme y tomar mi brazo para unirlo con las partículas- le comento Kurimu notándose bastante tranquilo recordando a lujo de detalle el suceso que había descrito.
-Ya veo, quien diría que la secuela de tu poder sería tan útil, cuando tu corazón se detuvo es obvio que el resto de tu cuerpo también, moriste, por lo que te sería imposible generar aura, pero al estar fragmentada tu aura y separada de ti, eso no le afecta, esa aura tuya ya estaba muerta, me sorprende que estés tan tranquilo- le decía la albina y el casta?o camino hacia delante.
-A mí me sorprende que hables tanto con ese monstruo intentando matarnos- le dijo Kurimu y ella río nerviosamente.
-Mírala, está tranquila, no es totalmente hostil, con su poder si quisiera ya nos hubiera eliminado- decía Setsuna y noto que la mujer cubierta de hierro comenzó a mover sus manos y el metal a su alrededor comenzó a moverse también, -Tenía que hablar.
Kurimu alzo su brazo apuntando a la bestia de metal con su dedo como si fuera una pistola, de inmediato un aura intensa se notó a su alrededor lo cual provocó que Setsuna retrocediera sintiéndose abrumada.
-Kurimu no gastes el disparo, aún, si fallas perderemos nuestra única oportunidad, usa tu aura para potenciar tu fuerza física, yo haré lo mismo, ya que mi técnica es inútil en este lugar- le dijo la albina y el casta?o asintió haciendo ambos lo mismo.
La pelirroja comenzó a mover sus brazos enviando trozos de hierro y tuberías en contra de los chicos, estos con sus pu?os recubiertos de su espíritu comenzaron a golpear los trozos logrando desviarlos, de inmediato el pu?o de un enorme robot les fue lanzado saltando estos sobre él, después les siguió una enorme placa de metal y ellos volvieron a saltar de manera sincronizada sobre la placa y así subieron por todos los escombros metálicos evitando y golpeando lo que se les atravesaba en el camino acercándose a la mujer recubierta de hierro, está alzando sus manos envío dos relámpagos contra los chicos golpeándolos de lleno, pero estos intensificaron su aura y se cubrieron con sus brazos reduciendo el da?o teniendo una leve quemadura en los antebrazos, de inmediato retomaron el camino avanzando hacia la mujer y justo cuando ambos estaban al frente, los dos le lanzaron un pu?etazo, pero esta permaneció inmóvil moviendo un pedazo de metal justo al frente de ella para bloquearlos, el golpe de ambos atravesó el hierro fácilmente y de inmediato notaron que algo más les había bloqueado el ataque, una fuerza invisible.
-Creo un campo electromagnético para parar el impacto, su barrera es impenetrable, era obvio, es una diosa, no tenemos nada que hacer- decía la albina retrocediendo, pero el casta?o continúo golpeando el campo de fuerza que cubría a la mujer sin poder llegar a ella.
Los ojos infrarrojos de la mujer cubierta de hierro comenzaron a brillar y toda la ciudad se encendió, comenzando a realizar sus funciones diarias y todos los robots que estaban desactivados ahora estaban activos y acercándose como podían a los chicos, la chica del cabello rojo comenzó a reír, siendo la primera emoción que se había escuchado de ella.
-Pienso que se está burlando de ti Kurimu- le dijo Setsuna y el ce?o del casta?o se frunció.
-Ríete de esto, bruja- le dijo Kurimu alzando su dedo poniéndolo justo al frente de la mujer, apuntando a su cabeza, separándolos solo unos escasos metros debido al campo electromagnético, a espaldas de la mujer se encontraba la ciudad por lo que el casta?o sonrió, -Aquí no podré fallar- dijo este y de inmediato de su dedo fue disparada una gran explosión de aura, destrozándose todo por la enorme onda de choque.
En un lugar muy alejado de allí, dónde las temperaturas son bajas y todo el lugar está cubierto de hielo, dos siluetas avanzan entre la tempestuosa tormenta de nieve que azota ese sitio, son dos hombres, uno de ellos es alto y fornido, con cabello corto color negro y un bigote, este viste una camisa de cuadros la cual está remangada dejando ver sus antebrazos musculosos y llenos de pelos, tiene la mayoría de los botones desabrochados permitiendo ver su pecho lleno de vellos, viste un pantalón azul y recostada en su hombro agarrada por su mano porta un hacha de le?ador que se notaba gastada, este caminaba tranquilamente sin mostrar signos de molestia ante del frío del lugar lo cual no se podía decir de su compa?ero.
-Porque teníamos que empezar por este, hace demasiado frío- hablo el otro hombre que iba al lado del, este era un poco más peque?o, vestía con una armadura samurái de los tiempos antiguos, con dise?os dorados y escarlatas teniendo una katana guardada en su cintura.
-No seas blando Marcus, como se nota que a pesar de tener la misma sangre, todos nos criamos diferentes, supongo que algunas concubinas de nuestro padre vivían mejor que otras, he tenido que trabajar muy duro en mi vida para sobrevivir y no moriré por esta estúpida prueba, antes los mataré a todos- comento el que parecía un le?ador.
-Lo se Nolan, pero nos enfrentamos literalmente a dioses, seres omnipotentes que controlan aspectos de la realidad, no sé si tenemos oportunidad- le dijo el llamado Marcus y el otro chasqueo la lengua.
-Por eso estamos aliados Markus, yo haré que su poder sea totalmente inútil, tú te encargas de eliminarlo con el poder privilegiado que tienes, ese es el plan, será sencillo- dijo este y el vestido de samurái trago saliva, de inmediato tras pasar el campo de hielo se pudieron ver enormes icebergs flotando en los cielos, el agua estaba esparcida en el aire y todo estaba invertido, -Llegamos al hogar de Graviel, el amo de la atracción entre las masas, la gravedad.
-?Seguro que fue buena idea empezar por este?- pregunto Markus y Nolan suspiro.
-Da igual cuál eliges todos son igual de fuertes, céntrate en el plan- le decía este, pero de repente noto unos delgados hilos a su alrededor, rápidamente Nolan visualizó una telara?a, -???Markus cuidado!!!
-Demasiado tarde- se escuchó hablar a una voz grave en el lugar y rápidamente se notó que aquel que portaba la armadura de samurái estaba atado en la telara?a atrapado, intentaba zafarse, pero no podía, en esta se comenzó a mover algo que parecía una ara?a.
Era una ara?a gigante, parecía una tarántula, con sus patas llenas de pelos que parecían espinas, pero había más, está ara?a no tenía ojos ni parte delantera, solo la parte trasera del abdomen y sus patas, porque adelante sobresalía el torso de un humano, asemejándose a una criatura parecida a un centauro, se alzaba el cuerpo musculoso y remarcado de un hombre que, al ver el rostro de este se notó que era un anciano, de barba larga canosa y calvo, pero solo en la parte superior pues en la parte trasera le colgaba una cabellera larga, blanca en canas como su barba, este hombre portaba una sonrisa dentuda rodeándose un aura color morado a su alrededor, al ver su aura, la única reacción que tuvo Nolan fue...
-Parecen cientos de estrellas- dijo este tomando su hacha en la mano, notando que el anciano caminaba por la telara?a con sus patas de arácnido acercándose al vestido de samurái, este se paró en solo dos patas alzando su enorme cuerpo desvelando por la parte baja de su cuerpo una boca llena de dientes filosos como cocodrilo la cual apuntaba a devorar la cabeza de Markus, -?No lo permitiré!- grito Nolan lanzándose a atacar al anciano con su hacha, pero este alzo su brazo, al ver esto Nolan lanzo su hacha al cielo, cuando el brazo del viejo apunto al príncipe le?ador lo detuvo en el aire.
-Tu turno de ser la comida llegará- dijo la bestia nombrada como Graviel bajando su mano estrellando a Nolan contra el suelo quebrándose las delgadas capas de hielo las cuales retenían el enorme peso que se estaba ejerciendo sobre el príncipe, este con el rostro perplejo lo unico que pudo pensar es que sentía como si lo aplastará un edificio que se había derrumbado.
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-Ahora, gracias por la comida- decía el anciano abriendo bien la boca debajo de su vientre de ara?a a punto de devorar a Markus, pero el hacha que había lanzado Nolan se clavó en su espalda causándole un terrible dolor haciéndole gritar, de inmediato el cuerpo de Graviel comenzó a crecer volviéndose un gigante destrozando la telara?a donde estaba pegado, cayendo al suelo del peso, había crecido como dieciséis metros, -?Qué demonios es esto?- se preguntó el anciano y noto que el le?ador se había puesto de pie comenzando a calentar este sus músculos haciendo estiramientos, Graviel alzo su brazo para afectarlo con su poder, pero su aura no se hizo presente a lo cual en respuesta Nolan sonrió de manera dentuda.
-Ahora ya no tienes poderes, tu aura ha sido sellada, pero alégrate, eres muy grande, podrías aplastarnos de un golpe, lástima que a mi hermano Markus eso no le afecta en lo absoluto- dijo el le?ador y de inmediato Markus encaro al gigante desenvainado su espada, rápidamente la rodeo con su aura y la apunto hacia el anciano, de inmediato la hoja de la espada se alargó y engrosó apuntando a atravesar al pecho de la bestia ara?a con una simple estocada del filo gigantesco.
-Mi habilidad es sencilla, puedo hacer que todo lo que toque mis manos se vuelva más grueso y largo, por eso mi espada es más que suficiente para matarte, viejo- dijo el vestido de samurái, pero el anciano se arrojó al suelo esquivando torpemente la estocada debido a su enorme tama?o, cortándole un poco la espalda.
-Ya comprendo, son una buena combinación, tú eres el verdugo y tu hermano es el que se encarga de quitarle los poderes a los demás, me atrevo a decir que su hacha es la culpable, a cambio de hacerme gigante, eliminas mi aura por completo, increíble habilidad, pero con un error fatal, solo debo quitarme el hacha- dijo el anciano revisandose la espalda buscando el hacha.
-?Es muy grande para encontrar el hacha de tan leve tama?o clavada en él, pero apresúrate y matalo antes de que se la quite, no tendremos otra oportunidad!- exclamó Nolan y Markus asintió corriendo hacia el anciano.
Con una gran técnica Markus comenzó a girar el filo de su katana como una guillotina, Graviel no podía predecir por dónde vendría el corte cubriéndose con sus patas delanteras, de inmediato la mortal demoledora de carne tajo ambas patas del arácnido anciano cortandolas de cuajo, pero sorprendente, de la boca del abdomen de abajo, salió una serpiente, una larga y gruesa serpiente con dientes filosos y en fila como un cocodrilo, mordió el filo de la espada impidiendo que se moviera.
-?No maldición!- grito perplejo el le?ador corriendo hacia Graviel, pero este con sus brazos rascándose la espalda por fin la encontró, de un torpe movimiento de su enorme mano logro quitarse el hacha que estaba clavada en su carne cayendo esta al suelo, de inmediato, el tama?o de la bestia arácnido se redujo volviendo al original, -Estamos muertos- dijo solamente Nolan y noto que su cuerpo quedo petrificado y rápidamente fue elevado en el aire, con una enorme fuerza fue lanzado a los cielos y con la misma arrojado a los icebergs destrozado de la fuerza ejercida el hielo penetrando hasta lo más profundo de estos quedando su cuerpo destrozado.
-???Hermano!!!- grito Markus y noto que Graviel estaba flotando en el aire debido a sus poderes gravitacionales, de inmediato sintió un enorme peso en las manos y su espada cayó al suelo, este se agachó intentando tomarla, pero era imposible, en eso su cuerpo comenzó a flotar siendo atraído por el viejo que lo tomo del cuello comenzando a estrangularlo.
-Esto ha sido divertido, de verdad hay más como ustedes, quiero conocerlos- decía el anciano, pero de inmediato se escuchó el retumbar de una enorme explosión, el suelo se sacudió incluso el que flotaba en el aire, -Tienes suerte, no serás mi comida, no tengo tiempo para miserables como tú- le dijo Graviel apretando tan fuerte el cuello de Markus que lo rompió separándolo del resto de su cuerpo mientras se le salían los ojos en una explosión de sangre, el anciano arrojo los restos muertos del príncipe al helado suelo y se marchó volando del lugar.
Volviendo a la ciudad de las máquinas donde se encontraban Kurimu y Setsuna, el disparo del casta?o generó tanta energía de choque que destrozo la mitad de la ciudad dejando un enorme cráter estando la ciudad en completo cortocircuito y con las máquinas destrozadas, los robots estaban destruidos y tanto Kurimu como Setsuna tenían las ropas llenas de agujeros y destrozos.
-Idiota pudiste haberme matado, por suerte el disparo no estaba en mi dirección, si no me hubieras evaporado, por suerte solo sufrí algunos rasgu?os- decía la albina levantándose mirando alrededor, -Al menos gastaste tu disparo en algo útil, eliminamos uno de ellos- decía la albina y noto un semblante afligido en Kurimu, -?Qué sucede?
-Cuando le dispare vi como el aura se fragmentó al chocar con su campo de fuerza, este si se quebró entrando algo de mi poder, pero no ví el momento en que se rompiera por completo, me temo que mi aura no fue suficiente para... lo siento- decía el casta?o agarrándose la cabeza mientras recordaba lo sucedido imaginándoselo la albina.
-Espera... quieres decir que- decía está y del cielo comenzaron a caer múltiples relámpagos, truenos resonaban mientras que las placas de metal se movilizaban por todo el lugar siendo arrojadas al cielo y formando un torbellino, -???Corre Kurimu!!!, ???corre!!!
Ambos jóvenes comenzaron a correr alejándose de la destrozada ciudad, escuchándose a lo lejos dentro del cráter como resurgía dentro de un campo magnético la pelirroja, a la cual se le había quebrado su máscara viéndose un poco de su cara destrozada, un ahogado grito salió de su garganta alzándose a los cielos, pero para aumentar su enojo, los muchachos ya se habían marchado de allí.
Por los bosques tanto el casta?o como la albina corrían, estos al ver que abandonaron el entorno mecánico adentrándose en un sitio selvático se tranquilizaron quedándose parados a la orilla de un río.
-Lo logramos Setsuna, ?estás herida?, si lo estás puedo sanarte así que...- le decía el casta?o y la albina apretó los dientes enojada callándolo.
-???Cállate!!!- grito está con todas sus fuerzas, -?No me trates como si fuera tu amiga, te odio, me has puesto en esta difícil situación, me apresaron, fui enga?ada, pero ahora que sé la verdad, me niego a cargar contigo, eres una carga y necesitó cumplir mis objetivos.
-Pero Setsuna, estamos juntos en esto, ese era el trato, si pierde uno, pierden todos, si muere uno, morimos todos, deberíamos apresurarnos y encontrar a Dylan- le dijo este y ella sonrió con un brillo siniestro en los ojos.
-Cierto Kurimu, pero ninguna regla dice que no nos podemos matar entre nosotros, piénsalo al final solo somos un jugador, el más fuerte no necesita del más débil por lo que puede deshacerse del estorbo- le dijo está metiendo su mano dentro de su blusa blanca, justo entre sus senos.
-Deja de decir tonterías, vamos, confío en que podemos lograrlo, solo tenemos que trabajar juntos, no viste lo bien que lo hicimos allí- le decía el casta?o sonriendo de manera dentuda.
-Cierto, no sé que estaba diciendo Kurimu, es obvio que confías en mí y yo en ti, solo sigamos nuestro camino- dijo ella mostrándole una sonrisa dulce girándose de espaldas a él.
-Me alegra oír eso, ?por cierto donde estamos?- decía el casta?o mirando a sus alrededores, pero la albina no respondió, en eso, saco entre sus ropas un pedazo de metal que se notaba muy afilado, ya que le estaba cortando la mano.
-Creo que deberías elegir mejor tus compa?ías, Kurimu, no dejes que una cara bonita te enga?e- le dijo la albina girándose sorprendiendo al casta?o enterrandole en el pecho el trozo de acero apu?alándolo comenzando a sangrar este en gran medida soltando un chorro de sangre por la herida, Kurimu se tambaleó hasta que cayó hacia atrás, mientras lo hacía veía el semblante oscuro de Setsuna y fue lo último que vio antes de que su vista se nublara, cayendo en el río ti?éndose este de rojo siendo arrastrado por la corriente.
La furiosa corriente arrastró al casta?o golpeándolo contra varias rocas hasta que se acercó a una cascada, esté siendo incapaz de reaccionar cayó por esta hundiéndose en el agua de debajo llegando hasta lo más profundo.
-No puedo permitirme tener ninguna distracción y más sabiendo que él está aquí- dijo la albina comenzando a caminar por la selva mientras se acomodaba su hermoso cabello mostrando una mirada decidida.
En lo profundo del lago, Kurimu seguía expulsando sangre, este abrió levemente sus ojos y pudo ver a una mujer, está tenía los cabellos rojizos, casi anaranjados, con varias pecas en sus mejillas, está le sonrió desvelándose que tenía el cuerpo de una sirena, de escamas azules, está nado hasta donde estaba él y le tomo el rostro encarando sus ojos, allí el visualizó sus pupilas siendo una de color naranja y otra azul, era la chica que había visto en su sue?o y también la princesa que había en el cuadro, está lo saca de lo profundo del lago y en la orilla comienza a darle aire através de un beso mientras bombea su corazón con sus manos, tras abrir los ojos este nota que no había nadie, quedando inconsciente nuevamente por el dolor de sus heridas y la perdida de sangre.
Volando entre los bosques se podía observar a Graviel quien buscaba al causante de la explosión que sintió anteriormente, este miraba por todos lados desde lo alto para luego suspirar.
-No siento su aura, tal vez se murió- decía este, pero de repente sintió un peque?o flujo de poder, -Noto que una pelea se lleva a cabo, quizás deba ir a ver- dijo este sonriendo de manera dentuda marchándose de allí con su vuelo de alta velocidad.
Entre los árboles de la selvática zona se encontraba Setsuna la cual observo a este ser en silencio, está se encontraba empapada en agua, su cabello blanco estaba mojado chorreando gotas de agua de él, su ropa estaba semi transparente pudiéndose ver su blanca piel y estaba descalza teniendo la planta de sus pies enfangada.
-Era otro de esos monstruos, será mejor que me aleje de aquí cuánto antes- dijo está empezando a moverse a gran velocidad por el bosque saltando y esquivando ramas fácilmente.
Mientras está avanzaba se encontró con una escena que seguro lamentaría haber visto, escondiéndose tras los árboles, haciendo que su aura quedará casi apagada por completo pudo visualizar tanto a Dylan como a Erick ambos en el suelo ensangrentados, frente a ellos estaba el hombre de las gafas oscuras, Matt, el cual avanzaba hacia ellos con una sonrisa dentuda.
-Quédate detrás de mí, Dylan, aún me queda un golpe antes de que todo acabe- le dijo Erick poniéndose delante del azabache con sus brazos extendidos.
-Muy valiente, cobarde, espero que no mojes tus pantalones- dijo Matt arrancando del suelo una planta que rápidamente transformo en una moneda golpeando el rostro de Erick con esta y su pu?o haciendo que se arrodillara escupiendo sangre.
-?Debería interceder?, si Dylan muere yo también y eso no me conviene, pero preferiría no enfrentarme a ese tipo parece peligroso- decía Setsuna notando que el rubio se acercaba a darle el último golpe a Erick.
-Te quedaste en bancarrota- decía el rubio preparándose para atacar nuevamente, pero de pronto sus ojos se abrieron como platos, detrás de él sintió una presencia, está misma presencia hizo que Setsuna se arrodillara en el suelo sintiéndose sofocada, Matt se giró para ver quién estaba detrás del, resultando ser el anciano Graviel, el cual sonreía viendo el rubio con sus ojos la monstruosa figura de ese ser.
-Hola, mi futura comida- les saludo el anciano terminado su frase pasando su lengua por sus labios, -Se ven deliciosos- dijo nuevamente mientras que se notaba que la boca de su abdomen de ara?a salivaba en gran medida.
Continuara...

