—Si fallas aquí... olvidarás que alguna vez so?aste con esto.
La voz de Magnus cayó como una losa en el gigantesco salón.
Las puertas se cerraron detrás de los cincuenta aspirantes con un estruendo metálico que retumbó hasta en los huesos. El lugar era colosal, circular, con techos tan altos que la luz parecía perderse en la oscuridad. En el centro, un círculo mágico dibujado con símbolos arcanos irradiaba una energía contenida. Velas negras rodeaban el perímetro. Cristales incrustados en el suelo vibraban con una frecuencia casi imperceptible.
Y al fondo, una pantalla colosal aguardaba.
En la plataforma superior, varios pactantes veteranos observaban en silencio. Entre ellos estaban Dorian y Edgar.
—Llegó la hora —murmuró Edgar con una sonrisa expectante—. Veremos quién tiene madera de verdad.
—O quién se rompe —respondió Dorian, sin apartar la mirada del grupo.
Una voz somnolienta interrumpió.
—?Ya empezaron sin mí?
Aurora apareció detrás de ellos, despeinada, bostezando sin vergüenza.
—?Dónde estabas? —preguntó Edgar.
—Dormida bajo un árbol. El clima estaba perfecto —respondió ella, estirándose—. Escuché el alboroto y pensé que tal vez ya valía la pena venir.
Dorian la miró de reojo. Su actitud relajada contrastaba demasiado con el peso del momento.
En el centro, Magnus avanzó.
—Felicitaciones por llegar hasta la segunda fase —declaró con solemnidad—. Lo que verán ahora es información clasificada. Este ritual puede ser ejecutado por cualquier humano... pero mal utilizado podría provocar guerras por el control absoluto del poder espiritual.
El murmullo creció.
—Si fallan —continuó—, sus recuerdos de esta fase serán borrados.
Se?aló a dos pactantes junto a la entrada.
—Ellos se encargarán.
El silencio se volvió denso.
Magnus colocó la palma hacia el círculo.
Una onda de energía lo rodeó.
El fuego morado se encendió.
—Comenzamos con el primero en llegar a la meta.
Shion dio un paso adelante.
Tenía la espalda recta. La mirada firme. Pero una gota de sudor descendía lentamente por su sien.
—SHION. Veintiún a?os. Estoy listo.
Entró al círculo.
—Mente en blanco —ordenó Magnus.
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El fuego morado se volvió dorado.
El aire cambió.
Shion desapareció.
?
Blanco.
Infinito.
Shion abrió los ojos en un plano superior donde el suelo no existía. Doce esferas luminosas lo rodeaban. Sus voces eran susurros que vibraban dentro de su cráneo.
—Lo lograste...
—Eres fuerte...
—Tu energía es estable...
Una figura se condensó frente a él.
—?Quién eres? —preguntó Shion, aunque su voz parecía no producir sonido.
—Tu aliado. Veo liderazgo en ti. Ambición controlada. Disciplina. Podemos crecer juntos.
Shion apretó los dientes.
—Quiero proteger a los míos.
—Entonces acepta.
Extendió la mano.
El espíritu atravesó su palma como una corriente eléctrica. Sus ojos se tornaron blancos.
?
En el salón, Shion cayó de rodillas un segundo antes de estabilizarse. Un aura dorada lo envolvía.
La pantalla brilló.
8.5
Un murmullo de aprobación recorrió las gradas.
—SHION, BIENVENIDO A LA FEDERACIóN DE LAS ALMAS.
Edgar aplaudió con fuerza.
—?Sabía que lo lograrías!
Shion apenas sonrió, pero en sus ojos había fuego.
?
Lance fue el siguiente.
—LANCE. Diecinueve a?os. Y me convertiré en el pactante más poderoso.
Magnus sonrió levemente.
El fuego dorado volvió a elevarse.
En el plano espiritual, diez entidades lo rodearon. Sus voces eran intensas, ansiosas.
—Tienes hambre.
—Deseas más.
Uno avanzó.
—Tu ambición es combustible. Con disciplina, podrías llegar lejos.
Lance sonrió.
—Eso es suficiente para mí.
Regresó.
7.9
Aprobado.
Antes de irse, gritó hacia abajo:
—?Te estaré esperando, Kyo!
?
Zoe.
7.3.
Layla.
6.9.
Cuatro aprobados.
Aurora cruzó los brazos.
—Al parecer ya están los cuatro de este a?o.
—Aún falta uno —dijo Dorian.
Su mirada estaba fija en Kyo.
?
Kyo temblaba.
No como alguien asustado por un examen.
Sino como alguien que siente que está a punto de perder su última oportunidad.
—No creo poder hacerlo... —susurró.
Shion, desde arriba, murmuró:
—No tiene lo necesario.
Zoe asintió.
Layla soltó una risa ligera.
Lance no dijo nada. Solo observaba.
—Finalmente... el último aspirante —anunció Magnus—. Dicen que lo bueno llega al final.
Kyo caminó hacia el círculo.
Cada paso pesaba toneladas.
—K-Kyo... diecinueve a?os...
Entró.
—Mente en blanco.
El fuego se tornó dorado.
Kyo cerró los ojos.
Pero su mente era caos.
Fracaso.
Comparaciones.
Dudas.
Miedo.
"?Y si no soy suficiente?"
Las voces de Shion y Zoe resonaban como eco.
Hasta que recordó a sus padres.
Una imagen simple.
Una mesa vieja.
Sonrisas cansadas.
Y una promesa.
Entonces... silencio.
Blanco.
Nada ocurrió.
En el salón, los murmullos crecieron.
—Es solo uno más...
Magnus suspiró.
—Muchacho... es todo.
Kyo abrió los ojos.
Vacíos.
Derrotados.
Dorian cerró los suyos con pesar.
Kyo dio un paso fuera del círculo.
Y entonces—
El suelo explotó en luz.
Magnus retrocedió violentamente.
—?Qué demonios...?
Una presión monstruosa aplastó el aire. Las velas se extinguieron. Los cristales vibraron hasta fracturarse.
Una aura dorada gigantesca envolvió a Kyo.
Sus ojos perdieron el iris.
El salón entero tembló.
?
Plano espiritual.
No eran doce.
No eran diez.
No eran nueve.
Eran miles.
No.
Eran incontables.
El espacio blanco se volvió un océano de luces.
—?Cómo es posible?
—Su energía es infinita.
—No tiene límite.
—Es absurda.
Kyo retrocedía, abrumado.
—?Aléjense!
Pero las voces eran un huracán.
Hasta que lo vio.
Un espíritu apartado.
Silencioso.
—?Por qué estás solo? —preguntó Kyo.
—Porque cuando intenté acercarme... ya había demasiados reclamándote.
Kyo, aún nervioso, soltó una risa torpe.
—Me pasó algo parecido cuando quería comprar una paleta... todos se me adelantaron.
El espíritu lo miró.
Y rio.
Una risa clara.
—Puedo ver dentro de ti algo que no he visto en siglos. No deseas dominar. No deseas aplastar. No deseas gobernar.
—Solo quiero cumplir un sue?o —respondió Kyo.
—Precisamente por eso tu poder es distinto.
El espíritu extendió la mano.
—Si me eliges, creceremos sin límites.
Kyo respiró.
Y aceptó.
El pacto se selló.
?
En el salón, la pantalla comenzó a parpadear violentamente.
Los pactantes retrocedieron.
La plataforma superior crujió.
65,000,000
Parpadeando.
Edgar se quedó sin habla.
Aurora dejó de sonreír.
Dorian sintió algo que no había sentido en a?os: incertidumbre.
Magnus empezó a reír.
No una risa elegante.
Una carcajada desbordada.
—?ESO ES! ?ESO ES! ?NO HABíA VISTO ALGO ASí DESDE HACE A?OS!
El aura comenzó a disiparse lentamente.
Las paredes estaban agrietadas.
El suelo fracturado.
Kyo cayó de rodillas, jadeando.
—Lo... logré...
Magnus lo levantó y colocó la insignia en su pecho.
—Bienvenido.
Kyo miró la plataforma.
Dorian fue el primero en aplaudir.
Lance gritó:
—?Sabía que lo lograrías!
Shion estaba pálido.
Zoe no podía hablar.
Layla observaba con una sonrisa que ya no era burla, sino fascinación.
Kyo lloró.
No de debilidad.
Sino de liberación.
Subió a la siguiente sala.
Y mientras la puerta se cerraba tras él, Magnus miró el círculo agrietado.
—Vaya... vaya...
Sus ojos brillaban con una mezcla de emoción y preocupación.
—?Qué acabamos de despertar?
En algún punto del plano espiritual, algo antiguo, mucho más antiguo que la Federación... abrió los ojos.
Y sonrió.
Fin del capítulo 5

