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Capítulo 09

  La princesa de un reino lejano

  En una taberna donde hay varias personas bebiendo entra alguien nuevo, es un chico con una capa larga de color morado que cubre su cabeza con una capucha, en su cintura se puede ver una katana brillante con la empu?adura en forma de media luna y su cabello de color negro.

  Este pasa por alado de un cartel de se busca, en el dibujo aparece una especie de ser humano monstruoso, posee un cabello largo con picos en forma de cuernos además de que todo esta de color rojo, enzima pone:

  "El Demonio de La Luna Roja"

  Lo miró con curiosidad por unos segundos y luego prosiguió su camino, se sentó en la barra y pidió una cerveza, el cantinero se la trajo al momento.

  —Veo que no eres de por aquí —habló el anciano.

  —Solo estoy de paso —respondió el misterioso sujeto—. Estoy buscando a alguien de por aquí.

  —Bueno tal ve te pueda ayudar —respondio acercándose a él—. Conosco a todos los que vienen aquí.

  —Me dijeron que en este pueblo se encuentra la princesa de un reino lejano —respondió el chico tomando de su cerveza, pero luego tosió un poco—. El reino de Cleotracia para ser exactos.

  —Joooo y... —Se quedó pensando—. ?Por qué la buscas?

  —Si te dijera la verdad tomaría mucho tiempo —le contestó.

  —Tengo todo el tiempo del mundo, más vale que resumas y que sea convencible, no te daré la información así por así.

  —Pareces buena gente, bueno como quieras. Te diré la razón por la que busco a esa princesa...

  (...)

  Después de un rato el joven terminó de contar su historia dejando impactado al anciano que solo respondiendo una sola cosa:

  —Candela —sorprendido comenzó a lavar los basos.

  —Pero bueno, no es como que vayas a creer todo eso —bebió lo último que quedaba en su vaso y se levantó para retirarse del bar.

  —?Sabes? —habló el barman haciendo que el joven frenara su paso y lo mirara de reojo—. En la esquina hay un peque?o bar parecido a este, pero ellos tienen a una cantante que los entretiene, escuché por ahí que es una princesa, a lo mejor... Te sirva de algo esa información.

  —Gracias —hizo una reverencia y salió del bar rumbo al otro.

  Al llegar se fijó en el cartel de la entrada, decía que hoy cantaría la princesa de llama, por un momento pensó que podría ser que solo fuera un apodo artístico, aun así no quería desperdiciar la oportunidad.

  Logró escabullirse entrando por la parte trasera, llegó al camarote donde pudo escuchar voces de chicas, se quedó escondido detrás de la puerta escuchando por un momento.

  —?Ayyyy! Estas bellísima que ganas de escucharte cantar —habló una de las chicas de adentro, el chico se asomó por una rendija de la puerta para observar mejor de quienes se trataba.

  La que habló era una chica de cabello azul marino, era largo y lo tenía amarrado en dos coletas altas, sus ojos eran verdes esmeralda, vestía con unos pantalones de cuero de color marrón pegados al cuerpo y una blusa celeste sin mangas, ella estaba peinando a otra chica más que estaba sentada al frente.

  —Sincermente estoy algo nerviosa... hoy hay más gente que nunca —habló con la voz algo temblorosa, sus manos sudaban y el corazón le latía muy rápido.

  Esta otra chica era muy hermosa, su cabello lacio y rojo era extenso y estaba peinado como una trenza grande con algunas partes suelas, sus ojos eran azules como el cielo, vestía con un largo vestido de dise?os japoneses, de color azul con flores moradas en él, traía un par de guantes de seda transparentes en sus manos y tacones altos en los pies.

  —No te preocupes, tu relajate todo saldrá bien —terminó de peinarla y la abrazó por detras—, hoy eres la estrella, es tu momento de brillar.

  La pelirroja no pudo hacer más que tragar saliva y responder vagamente al abrazo. Luego de eso, la de las coletas se alejó saliendo del camarote, el chico se escondió bien para no ser descubierto y aprovechó para entrar a la habitación, llamando la atención de la chica que se asustó mucho y casi grita de la impresión, pero el joven le tapó la boca con sus manos quedando ambos muy cerca del otro.

  —Shhhhh no soy un secuestrador ni nada, vengo porque requiero de tu ayuda, princesa de Cleotracia —esto impactó a la chica abriendo esta sus ojos como platos de la impresion—, solo quiero hablar si me lo permites, me llamo Lash.

  Liberó poco a poco el agarre de la chica, esta tomó aire y lo miró confundida, no parecía que le fuera a hacer da?o y eso la hizo dudar de si gritar por ayuda o escucharlo.

  —?Q-qué es lo que quieres conmigo? —retrocedió un poco sintiendo miedo de lo que pudiera pasar por sus palabras.

  —Estoy... —justo cuando iba a hablar se giró rápidamente, pero recibió un corte en su rostro que hizo que comenzara a marearse y caerse al suelo—, veneno...

  Giró su rostro hacia la chica y esta ya había caído al suelo desmayada, buscó por todas partes, pero no vio a nadie sospechoso, al final terminó perdiendo el conocimiento también.

  (...)

  Al rato después Lash despertó y se encontraba en una carreta en movimiento, estaba amarrado con una cuerda dejando inutilizadas sus manos y le habían quitado el arma.

  Al frente de él se encontraba la chica pelirroja, aún estaba muy mareada con el tranquilizante, Lash tenía más resistencia al veneno.

  —No puede ser... Justo cuando pensé que me iba bien —la princesa suspiró mirando a sus pies, estaba deprimida, su rostro mostraba una expresión caída.

  —Necesito tu ayuda, puedo sacarte de aquí pero... Necesito que me ayudes a cambio —habló el joven sin cambiar su expresión seria.

  —?Qué tanto podría ayudarte yo? —Alzó una ceja y lo miró—. ?Acaso quieres dinero?

  —Eso no me interesa, pero... Estoy buscando a alguien que se encuentra en Cleotracia, necesito ir a salvarla, pero no puedo por mi sólo, es por eso que pensé que la princesa de ese reino sería de gran ayuda para el viaje.

  —S-se como llegar pero... —aun no sabía que debería hacer ?Podía confiar en un desconocido como él?

  —?Qué me asegura que de verdad podrás salvarme? —le preguntó dudosa.

  —Nada pero... Estos tipos no son rivales para mi, así que mejor decide rápido lo que harás —respondió el joven.

  —Ahhhh, esta bien si me salvas te ayudaré a llegar al reino de Cleotracia —le terminó por decir, aun no estaba segura de que fuera a liberarse, así que no tenía esperanzas de salir viva de allí.

  En ese momento la carreta se detuvo, ambos miraron en direccion afuera, un sujeto entró y los sacó, estaban en medio de un ancho bosque, Lash miró a su alrededor observando y analizando todo, habían muchos bandidos, posiblemente más de 30 en total, además había uno que destacaba del resto, este era de gran tama?o y musculatura, tenía bellos en sus enormes brazos y en su pecho, su cabello era grueso y de color negro terminando en unas patillas largas, sus ojos eran café, vestía con un pantalón de cuero verde y unas botas altas, también tenía una una chaqueta marrón oscura que le quedaba corta dejando ver su pecho tonificado.

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  Uno de los bandidos escoltó a los chicos a donde estaba este sujeto, él los miró y sonrió, luego se acercó a la chica y sujetó su cara de manera agresiva alzándola en peso.

  —Asi que tu eres la princesa, me van a pagar mucho por ti —habló con voz ronca acercando su rostro al de la pelirroja que tenía una expresión de asco.

  —No creo que eso se vaya a poder —habló Lash a un lado llamando la atención de los bandidos en especial el jefe.

  —?Quién es este? —soltó a la chica de manera violenta cayendo esta sentada en el suelo adolorida—. Sólo tenían que traer a la princesa. ?Qué Significa esto? —preguntó mirando de manera amenazante a los bandidos.

  —Es que este sujeto estaba con ella, el efecto del tranquilizante duro muy poco en él, pensamos que sería peligroso tener testigos —explicó uno de los bandidos.

  —Si seran imbéciles, lo hubieran matado —dijo enojado el grandote, luego se acercó a Lash poniéndose al frente demostrando la diferencia de altura.

  —No tengo tiempo para ti —el jefe alzó su gran brazo cerrando su pu?o y le lanzó un pu?etazo que dio de lleno en el rostro del chico doblándolo pero... Su cuerpo se mantuvo de pie aunque en una posición de puente.

  —No me interesan sus ridiculeces —se enderezó nuevamente mostrando su rostro herido, pero sin emoción alguna con un hilo de sangre que salía de su boca—, pero ya hice un trato con esta princesa, así que no te seguiré dando de larga. Danza de la Luna: Gegen'notsuki.

  Saltó dando una vuelta en el aire y lanzando una patada desde arriba que tomó una trayectoria curva golpeando la cara del grandote tumbándolo completamente contra el suelo.

  —?Maldito! ?Protegan al jefe! —uno de los bandidos dio la orden para que todos los demás sacaran sus armas y se dirigieran a atacar al chico.

  —Con algo vistoso me convertí en el objetivo principal —le dijo a la chica que se quedó pasmada con lo que había pasado sin poder pararse—, necesito mi arma para pelear, traela, no te preocupes, su atención estará en mi nada más.

  —?Eh? —la chica a penas escuchó lo que dijo Lash, seguía en trance.

  —Sólo trae mi arma —dijo mientras esquivaba un sablazo justo detrás de él, se giró y le dio una fuerte patada al sujeto tumbándolo.

  Se vio rodeado de varios de estos bandidos armados con sables, espadas o incluso cuchillos, pero seguía tranquilo sin mostrar emoción alguna respirando calmadamente.

  Todos se acercaron agitando sus armas contra el chico, uno vino primero con un cuchillo, como Lash tenía las manos amarradas se le dificultaba un poco pelear, pero aun así esquivó el ataque y le lanzó un rodillazo en el menton a su enemigo noqueándolo, luego otro por detrás lo atacó con una espada larga, la cual Lash esquivó echándose a un lado para luego golpear con su pierna la mu?eca del sujeto haciéndolo soltar el arma y noqueándolo de una patada, finalmente agarró la espada con sus pies y la lanzó al aire para cogerla con sus manos a la espalda y así cortar la cuerda que lo limitaba, con sus brazos libres le fue más fácil derrotar al resto de bandidos que se le acercaban frenéticamente a detenerlo.

  La chica seguía algo sorprendida observando como el chico peleaba contra tantos bandidos al mismo tiempo y lograba ganarles a todos, es como si lo viera bailar con esos movimientos que hacía. Sintió un ruido a su espalda y vio al jefe de los bandidos, este estaba despierto y muy furioso, agarró un acha gigante de acero que guardaba en la carretilla y se dirigió hacia Lash.

  —Ay no —La chica se puso de pie rápidamente y corrió hacia la carretilla agarrando la katana del chico que se encontraba allí.

  Luego corrió intentando llegar antes que el grandote y la lanzó con toda su fuerza.

  —?Cuidado! —gritó para que el chico la escuchara.

  Este reaccionó y agarró rápidamente el arma para luego bloquear un fuerte hachazo proveniente del jefe que lo empujo varios metros.

  —Hace un rato me cogiste desprevenido, no pienses que volverá a pasar —dijo el grandote enojado se?alando al chico con su arma, al ver la tranquilidad que este tenía se enojó aun más y fue directo a lanzar otro potente ataque.

  Lash desenvainó la katana y se dispuso a desviar los ataques del acha, ya que eran demasiado potentes como para bloquearlos totalmente.

  —?Quedate quieto maldita sea! —el otro estaba perdiendo el control y continuó lanzando golpes frenéticos con su enorme arma.

  Estos hacían retroceder al chico, pero sin darle ninguno directamente, la potente acha del jefe de los bandidos destrozó incluso varios arboles en el camino, Lash continuó desviándolos lo más que pudo, en uno de esos le rozó el rostro al chico haciéndolo sangrar un poco provocando una sonrisa triunfante en el sujeto, en cambio el pelinegro sólo limpió la sangre en su cara y continuaron el choque de armas hasta que Lash logró desviarla completamente hacia el suelo y se acercó lo suficiente al jefe asustando a este, que rápidamente volvió a agitarla en un último golpe potente en forma horizontal.

  —Es hora de terminar —Lash esquivó el último golpe agachándose completamente pasando este por encima cortando algunos mechones de cabello dejando impactado al grandote y se posicionó justo en frente del sujeto sorprendiéndolo, luego agitó su katana de abajo hacia arriba cortando directamente el cuello del grandote dejando una estela de sangre que formaba una media luna en él aire—Danza de La Luna: Akaitsuki.

  El cuerpo y la cabeza cayeron por separado derrochando sangre en el suelo, los bandidos que quedaban huyeron asustados por lo que había pasado, por otra parte la princesa cayó al suelo sentada de la sorpresa, estaba sudando y su respiración era muy agitada, el corazón le latía a mil y temblaba mucho.

  Lash se acercó a ella caminando lentamente mientras guardaba su arma en la vaina, por un momento la chica notó la presencia de una bestia insaciable detrás del chico que la hizo tragar saliva.

  —Ahora te toca a ti cumplir tu parte del trato —le dijo el joven estando justo frente a ella y le ofreció la mano para que se levantara.

  La chica la miró toda llena de sangre y dudo por un momento sobre que hacer, finalmente volvió a mirar la cara del chico la cual estaba muy tranquila y seria y sin más nada que hacer, le dio la mano y se puso de pie.

  —Yo... Supongo que te llevaré a Cleotracia... —dijo dudosa de sus palabras y temblando, no sabía si era buena idea relacionarse con alguien como él, en parte se arrepentía de haber echo el trato pero... Llegados a este punto es eso o morir en sus manos.

  —Volvamos por hoy a la aldea, no debe estar lejos, descansemos y termina de recoger tus cosas —le dijo Lash—, ma?ana a primera hora saldremos rumbo al otro reino.

  —Esta bien... Como tu digas —respondió vagamente.

  (...)

  Llegaron al pueblo luego de un rato, la chica no dijo ni una sola palabra en todo el camino, mantuvo la distancia, aun desconfiaba de Lash.

  —No te voy a hacer da?o —le dijo Lash sorprendiendo a la chica, se giró hacia ella para verla—, si vamos a viajar juntos sería un problema que siguiéramos así, no estoy acostumbrado a viajar con gente pero... En este caso es necesario.

  La princesa solo asintió y tragó saliva, luego caminó hasta estar a su lado aun nerviosa.

  —?Dónde te estabas quedando?

  —E-en una habitación de aquella taberna de allá —se?aló al gran edificio algo viejo, Lash lo vio y se sorprendió un poco pero sin mostrar mucha emoción.

  —Justo ahí me estaba quedando, vaya casualidad —comentó—, eso facilita las cosas, escucha no te voy a vigilar ni nada pero... Espero que de verdad cumplas tu parte del trato, recoge las cosas y descansa que ma?ana saldremos temprano.

  —Vale... —dijo y caminó hacia la taberna seguida de Lash.

  Ambos entraron y subieron a las habitaciones tomando caminos separados.

  Nada más entrar a su cuarto la chica cerró la puerta y cayó sentada de espaldas a esta, miró sus manos y seguía temblando, intentó calmar su respiración y lograr enfocarse en lo que pasaba. Podía escaparse del lugar fácilmente mientras el chico dormía, pero... ?Sería lo correcto?

  Estaba indecisa sobre si sería buena idea viajar de vuelta a su reino al cual no pensaba regresar y encima acompa?ando a alguien tan peligroso como él.

  Después de pasar un largo tiempo de la noche pensando y analizando todo, decidió darse un ba?o, poniéndose ropa más cómoda como una falda de cuero algo corta de color marrón, unas medias altas con unas zapatillas marrones, y una blusa de flores azules de mangas largas, su cabello estaba suelto ahora, salió del cuarto y caminó hacia la puerta del que vio entrar a Lash, se paró con cuidado cerca de la puerta a ver si escuchaba algo.

  —No eres muy sigilosa —habló el chico desde adentro sorprendiéndola—. Pense que te escaparías.

  —N-no soy de las que no cumplen su palabra —le respondió—, aunque... ?Puedo saber al menos por qué quieres ir a mi reino?

  Hubo un rato de silencio, Justo cuando pensó que no le respondería, hablo:

  —Mi hermana, cuando eramos ni?os, hubo un accidente... Ella fue secuestrada por unos bandidos, y llevada al reino de Cleotracia.

  —Oh vaya... —Se quedó sorprendida, pero se preguntaba si era de verdad.

  —Averigüé que el viaje es largo y complicado, y no había encontrado a nadie que me guiara, hasta ahora.

  —Asi que es una noble causa... —miró al suelo y sonrió un poco—, yo también quería volver pero... No me atrevía a volver sola... Por varias razones...

  —Si es por el peligro del camino no te tienes que preocupar —Lash abrió la puerta dejándose ver, tenía una toalla sobre los hombros y su cabello y piel mojados, estaba sólo con su pantalón dejando ver su cuerpo que a pesar de no ser tan tonificado estaba bien definido y más en su abdomen—, no me gusta presumir, pero puedo encargarme de la mayoría de criaturas que nos resulten problemáticas.

  Esto hizo que la chica se sonrojara al ver su cuerpo y girara la cara.

  —B-bueno ese no es precisamente el problema pero... Lo tendré en cuenta —sus ojos se iban aveces a su cuerpo, pero terminó por salir corriendo, se detuvo a mitad de camino y se giró—. Me llamo Elisette, no te lo había dicho todavía... Nos... Vemos ma?ana —sonrió y se despidió saliendo de allí a toda velocidad.

  El chico se quedó un rato pensativo y suspirando, cerró la puerta y se agachó un momento en el suelo bajando la mirada.

  —Ya voy en camino... Hermana... —dijo en voz baja casi como un sollozo.

  (...)

  Al otro día Lash se levantó desde temprano y se preparó para partir lo más rápido posible, bajó a la parte baja de la taberna sorprendiéndose al ver a la princesa sentada en una mesa con la misma ropa de anoche, con la diferencia que ahora llevaba una blusa corta de color morado encima de la anterior, resaltando sus mangas largas por debajo y una gran mochila.

  —Al fin bajas, ya es hora —respondió poniéndose de pie.

  —Al final decidiste llevarme —alzó una ceja.

  —N-no es lo que piensas, digamos que lo hago para cumplir con el trato que hicimos, nada más —se sonrojó un poco y se dio la vuelta saliendo del lugar.

  Lash simplemente suspiró y caminó, pero antes de salir le echó una mirada al camarero que le sonrió. Lash le devolvió el saludo, pero sin cambiar su expresión seria.

  Una vez afuera ambos comenzaron su viaje rumbo a Cleotracia y a cumplir sus propios objetivos por separado.

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