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Baños de Flores y Sangre de sucia: Una Noche Promedio en el Bosque

  **Día 11**

  El tiempo pasó; las decisiones fueron tomadas. El majestuoso sol comenzó a descender del cielo, dando oportunidad a la luna de participar con cierta petulancia. Algunos teóricos dirían que, aún cuando la observen, aún cuando la luna se eleve en los cielos, muchos siguen iluminados por el iluminador. Otros se regocijaron. Entre estos, en un claro con el suelo todo enlosado y con la luna como único testigo, había un grupo de hombres humanos formando dos círculos. Estos humanos carecían de pelo en el cuerpo y rodeaban a un duende que estaba en las mismas condiciones.

  Cada hombre del círculo externo estaba desnudo. Tenían, a cada lado, dos picas que ensartaban un cuerpo humano cada una, y otra pica detrás de ellos. Los del círculo interno vestían ropas de diversos colores. En su mano izquierda sostenían una antorcha apagada; la derecha la tenían vacía.

  En el centro de los círculos internos estaba el duende conocido como Stox, con el duende fantasma esclavo sobre él. Además del collar que llevaba —que emitía un tenue brillo intermitente—, Stox estaba ba?ado en una sustancia de color marrón que poseía un olor increíble. Con dos cuchillos sin punta y con mango en las manos, se cortaba lentamente las manos, esperando algo. Cada vez que la hoja avanzaba, las cadenas del fantasma esclavo brillaban con un destello siniestro, y el collar de Stox respondía con un fulgor gemelo.

  Un viento frío cortó el aire, y Stox sonrió. Para él, aquel escalofrío era la mirada de Ufuro, aunque el verdadero poder de su amo jamás se manifestaría en algo tan mundano.

  Ese algo apareció sin ninguna se?al para los participantes del ritual. Stox dejó de cortarse las manos y empezó a cortarse los brazos. Los cortes comenzaban finos en las mu?ecas para aumentar en intensidad y en pérdida de sangre con cada uno.

  Los del círculo interno, con sus antorchas, miraron al cielo y se las pasaron a los del círculo externo. Unos pocos, antes de tomarlas, se arrodillaron; otros solo las tomaron. Las acercaron a las heridas abiertas de Stox, ba?ándolas en su sangre oscura, y luego las rozaron contra las cadenas brillantes del esclavo. Al contacto, las antorchas comenzaron a encenderse con una llama de color marrón. Con ellas, encendieron las picas, una por una.

  Al poco tiempo, todas las picas ardieron, liberando más de ese extra?o olor. Sin nada más que quemar, los hombres del círculo externo arrojaron las antorchas encendidas a los del círculo interno. Pero ellos, al tomarlas, se incendiaron con bastante fuerza. Solo unos pocos lograron dejar escapar unos gritos antes de que los del círculo externo los obligaran a arrodillarse.

  Mientras todo esto ocurría, Stox ya había pasado sus hombros y estaba a un corte de su cuello. De pronto, todos los cuerpos en llamas simplemente comenzaron a pudrirse para, al poco tiempo, explotar. Los hombres del círculo interno empezaron a hundirse en la tierra. Los hombres que quedaban tomaron un respiro, pero lo hicieron demasiado pronto. Unos pocos, al igual que los vestidos, comenzaron a hundirse; lucharon con todas sus fuerzas. Aquellos que intentaron ayudar solo terminaron igualmente hundidos en la tierra. Cuando solo quedaron Stox, el esclavo fantasma y un hombre, las cadenas del esclavo se prendieron en fuego, el segundo cuerno de Stox comenzó a crecer con gran rapidez y el último humano solo se quedó mirando.

  Stox jadeó, el dolor de sus heridas convertido en un zumbido lejano. Su sonrisa de payaso, forzada y grotesca, era la máscara que Ufuro exigía a su útil herramienta. Después de un tiempo indeterminado, el esclavo bajó —aún con las cadenas en llamas— y se puso al lado izquierdo de Stox. Este solo tomó grandes respiraciones para comenzar a irse, con un par de tropiezos en su andar. El último humano en pie no se movió. El hombre conocido como Rata salió del bosque sin ninguna molestia perceptible, atravesó la espalda del otro hombre con su espada y, cuando la sacó, esta estaba llena de heces.

  La Rata solo miró su espada antes de tirarla al suelo. Luego observó los alrededores y se volvió hacia el bosque.

  La luna, que ba?aba el claro con su luz, solo podía ser testigo de los actos hechos en aquel lugar.

  **POV Stox**

  Perfecto. Perfecto. No importa cuánto lo intente, la sonrisa de payaso domina mi rostro. Pero mi cuerpo me obliga a descansar contra un árbol caído. Lo único en lo que puedo pensar es en los débiles de fe que fueron sacrificados como los traidores que son, y en que los herejes fueron castigados. Son como un grupo de sucios, y lo más importante: sacrificios fueron entregados al más grande, Ufuro. Solo él ve valor en este títere roto...

  —?Jajajajajajaja ak...! ?Jajajajajajaja ak..! —Mi risa entrecortada, surgida desde mis podridas entra?as, resuena con fuerza por todos los alrededores.

  —Tu risa es asquerosa, Stox —una voz carente de felicidad, proveniente de los árboles, interrumpe mi momento de gloria.

  Miro por todos lados para ubicarlo. Chasqueo los dedos y muevo mi mano derecha haciendo círculos. El fantasma que porta las cadenas llameantes del gran Ufuro se mueve por los alrededores en busca de la Rata.

  —?Rata, eres tú, no?.. El ritual es perfecto, te lo dije. Los planes de Ufuro solo han comenzado —digo aún con esa sonrisa de farsante y con el ojo derecho medio caído, esperando a que el fantasma vuelva.

  —Sí... Sí. ?Cómo estás? —El tono del infiel no enga?a: solo finge lealtad porque mis ojos están abiertos.

  Como si fuese una se?al, siento un gran poder en mis entra?as surgiendo, como si miles de gusanos nacieran en mis entra?as y exploraran mi cuerpo.

  —Oh, Rata, mi más fiel compa?ero. Mis oídos aún están llenos de los gritos de alegría que... nuestros compa?eros... —Tomé un gran respiro para ver al fantasma fallando en su búsqueda. Se había hecho más lento; ya no podía volar tan alto como antes; apenas llegaba a la altura de mis hombros.

  —Stox, ?cuál es el siguiente paso? Un enmascarado está patrullando —la Rata volvió a su papel de siervo desde los árboles.

  Stox...

  ?Qué teme la Rata? ?Que le comunique al gran Ufuro su herejía al mandar a un ritual sagrado a un grupo de infieles y herejes? Solo fue la misericordia del amo de la putrefacción que incluso un ritual tan horrendo e indigno... no importa por donde se mire... funcionara.

  Stox...

  La emoción de solo pensar en eso hace que lo que crece en mis entra?as se mueva con más intensidad, haciéndome arrodillarme para comenzar a pedir perdón por fallar y agradecerle.

  Stox...

  —??Stox!! —

  Un grito me saca de mis agradecimientos solo para ver a la Rata en el suelo, con su espada desenvainada, con un rastro de sangre por toda ella y un conejo cornudo empalado.

  Miro al fantasma para verlo pegado al suelo y oírlo rogarle algo al gran Ufuro. Tomé un par de respiraciones rápidas para calmar a la bestia sagrada para que no ataque... aún.

  —Rata... —digo con una mirada calmada y una mano sobre mi estómago, con sudor saliendo por todo mi cuerpo.

  —Stox, ?cuál es el próximo paso? —Su voz... el miedo en esta es mayor, y tiene cuatro manos, como la rata sucia que es.

  —El próximo paso es...... llévame a tu base para descansar y reúne más fieles —digo cerrando mi ojo mortal para que el gran Ufuro me deje entrar en su mundo de los sue?os.

  **Fin POV Stox**

  La Rata se quedó quieta, aún en su posición a cuatro patas, observando cómo los últimos espasmos de dolor recorrían el cuerpo de Stox. Al ver al duende caer contra el frío suelo, se incorporó con desgana. Sacó de dentro de su capa una sábana, recogió al duende inconsciente con movimientos prácticos, sin rastro de preocupación, lo puso en su espalda y comenzó el camino a su base.

  Tras caminar un rato bajo la luna fría, la Rata paró no mucho después, al darse cuenta de que el esclavo iba en dirección contraria.

  —?Fantasma, sígueme! —gritó la Rata, solo para soltar un grito y pisotear el suelo con fuerza al ver cómo el fantasma se elevaba en el cielo y, con una velocidad increíble, no tardó en salir del rango de visión de la Rata.

  La Rata, al ver esto, pasó de golpear el suelo con el pie a quedarse totalmente quieto y volverse una rata silenciosa. Un frío viento de la noche despertó a la Rata de su sorpresa y, como castigo, sufrió un escalofrío que le recorrió todo el cuerpo.

  La Rata solo miró un momento más en la dirección en la que se fue el esclavo. Solo para que, con un silbido melodioso, se diera media vuelta y, con un peque?o salto en su paso, se fuera a su base.

  **Una hora después**

  Mientras la luna ascendía sobre el bosque, la Rata llegó al campamento justo cuando los patrulleros exteriores eran relevados por un nuevo grupo. En un gran claro sin árboles en las cercanías, el campamento estaba lleno de grandes carpas hechas de una combinación de cuero y lona, finamente elaboradas. Estaba cubierto por un gigantesco toldo de color marrón verdoso que cubría cada parte del campamento y sus cercanías.

  Los patrulleros interiores —un grupo distinto al anterior—, cuya vestimenta era la misma que la de la Rata pero, en vez de una máscara, se cubrían toda la cabeza con grandes trozos de tela de diversos colores con los agujeros correspondientes para la boca y los ojos, observaron su llegada sin inmutarse.

  Sin ningún saludo, la Rata entró al campamento. Dentro, era habitado por los patrulleros interiores y los pocos ancianos que seguían despiertos, además de mostrar diversos dibujos en el toldo. Todos vestían ropas hechas de linos y, a diferencia de los patrulleros, estos y estas se cubrían la cabeza con una simple tira de cuero.

  Algunos se pararon, pero la Rata simplemente mostró la mano totalmente extendida para después cerrarla. Ellos comenzaron a irse todos hacia la carpa de color rojo grisáceo, la más peque?a de todo el campamento.

  La Rata, con Stox sobre sus hombros, se dirigió con pasos rápidos pero firmes a una carpa de un color marrón oscuro que se encontraba en el noroeste del campamento. El interior de la carpa estaba lleno de almohadas del mismo color que esta. La Rata dejó caer al duende sobre ellas con indiferencia; él no se despertó.

  La Rata observó a Stox un instante, su rostro impasible como siempre en ausencia del duende consciente. Soltó un leve suspiro al salir de la carpa para ir en dirección al centro del campamento y entrar a una carpa de color verde que, a diferencia de todas las carpas, tenía dibujos de cadenas por todo su interior y exterior.

  El interior no era nada extravagante en comparación con la de Stox. La carpa de la Rata solo tenía una cama y una columna detrás de la cabecera, hecha de un metal desconocido. Sobre esta columna había un tótem de una figura amorfa, irreconocible bajo las cadenas que la cubrían por completo. Solo se distinguía una masa de "pelo" grueso como una manta, que caía desde la cabeza hasta los tobillos.

  La Rata, sin quitarse nada, se acostó boca arriba sin mirar al tótem.

  —Oh, maestra encadenada —con decir eso, la Rata cerró los ojos y su respiración se relajó, dando paso a que el sue?o lo atara.

  Al cerrar los ojos, del tótem salieron múltiples cadenas hechas de humo. Al principio eran lentas, se movieron con cuidado, como si pudieran explotar la carpa. Poco a poco se fueron acelerando y expandiendo. Las cadenas hechas de humo se expandieron hasta cubrir cada centímetro del campamento. Cada vez que se acercaban a un cuerpo, estas lo envolvían para después seguir su curso.

  Esto siguió sucediendo hasta llegar a la carpa de Stox, donde, en vez de envolverlo, estas se conectaron al collar que llevaba puesto. En ese instante, la figura del tótem se estremeció, y su silueta indefinida adquirió por un momento una forma vagamente humanoide bajo la cascada de "pelo-manta".

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  Gazazo, en su claro lejano, sintió un escalofrío al colocar su propio tótem junto a Togaz dormida. "?Por qué el espíritu insiste en ir a esa fiesta sangrienta?", pensó, su mente invadida por un miedo antiguo a los objetivos que aquella entidad le había impuesto. Mientras salía de la carpa, sacudió la cabeza como para alejar los malos presagios.

  Todos en sus carpas dormían en total silencio. Ninguna bestia se atrevía a acercarse por las cadenas que cubrían el cielo y la tierra del campamento.

  **POV Togaz**

  A las lejanías, donde algunos árboles lograron mantenerse arraigados al suelo con sus poderosas raíces, una peque?a duende escalaba uno de estos gigantes. Con sudor en su frente, llegó hasta la cima y, sin tomar un descanso, empezó a buscar frutos. Solo encontró una flor rara. Se recostó en una de las ramas para descansar, pero un grito la sacó del ensue?o y la empujó a bajar con rapidez. Solo para que, en el tramo final, por un despiste, se resbalara, cayendo al suelo y terminando toda enlodada. Con dolor en su movimiento, la duende se paró y se sobó la espalda. Al escuchar otro grito, comenzó a caminar hacia una carpa hecha de piel de animal al lado de un peque?o arroyo.

  Frente a la carpa, estaba un duende más grande revolviendo una cacerola y echándole diversas plantas, todo sobre un peque?o fuego.

  —?Togaz llega, Gazazo! —dijo Togaz, tomando una vara para quitarse el lodo, intentando no volver a sobarse la espalda.

  Gazazo le respondió con una sonrisa y le indicó con la mano que se acercara.

  —Togaz, Gazazo quiere que busques estas tres plantas —dijo Gazazo al mismo tiempo que le pasaba una hoja de papel con tres plantas dibujadas.

  —?Togaz buscar tres plantas para Gazazo? —Dejando el cucharón en la olla, Gazazo, con un suspiro, se puso a su nivel y le pasó la mano por la cabeza.

  —Sí. Una peque?a verde cerca del río, una peque?a morada en los árboles y una peque?a amarilla en los troncos. —Mientras hablaba, le apuntó al río, a un árbol y a un tronco.

  —?Togaz busca en río, árbol, tronco? ?Gazazo quiere saber Togaz lista? —Con una peque?a sonrisa, la peque?a duende asintió con confianza.

  Togaz giró la hoja con curiosidad, la olió, la lamió y estuvo a punto de morderla si no fuese por el feo olor del cucharón que estaba frente a ella, junto a una peque?a mochila en el suelo.

  —?Mochi de Togaz siempre debe estar con Togaz! —La tomó con entusiasmo.

  —Sí, sí, sí. Gazazo, Togaz escucha. —Con una sonrisa y una ceja levantada de Gazazo, ella comenzó a internarse en el bosque para primero ir por la verde.

  Togaz no puede evitar sonreír. Corro a los árboles fuertes y miro los troncos. Hay plantas. Togaz saca la hoja. "No, no. Planta no amarilla". Las plantas no pueden enga?ar a Togaz. Miro al árbol fuerte. Gazazo le dijo que es fuerte por las raíces fuertes. Togaz guarda la hoja.

  —?árbol fuerte, ayuda a Togaz a completar la misión de Togaz, por favor! —Togaz sonríe con confianza cuando empiezo a escalar: mano primero, pie segundo.

  No tarda en llegar a la cima. Togaz sabe que árbol fuerte no puede con Togaz.

  —Rama 1, rama 2, rama 3, rama 4 —dice Togaz contando mientras sube. Cuenta hasta llegar a lo más alto. Me siento en la rama 14 para ver solo plantas verdes.

  —?Sí! ?La magia funciona! ?TOGAZ ES MáGICA! —Togaz se tambalea de la rama 14. Agito mis brazos para tomar la rama 15. Togaz la toma por los dedos; casi se cae por el grito de poder. Togaz da un gran suspiro.

  —Fu... El pecho de Togaz está loco —la mano de Togaz en su corazón: salta mucho.

  Me agarro al árbol con las piernas flexionadas y abrazo la rama 14 mientras me arrastro por ella como un gusano. Miro hacia arriba a la rama 16, 17, 18 y 19 donde hay muchas plantas verdes.

  —To.. gaz pue.... de... —Trago saliva mientras miro hacia abajo y todo es peque?o. Tiemblo. Arrastrar, arrastrar.

  Togaz se pone espalda contra espalda con el árbol fuerte, le da una palmada y una sonrisa, y toma a Mochi de Togaz. Saca a Saquito Bar y mete plantas verdes en Saquito Bar. Bar sonríe a Togaz y le asiente.

  —?Togaz puede! ?Gazazo espera a Togaz! —dice Togaz asintiendo a Bar. Togaz pone en Mochi de Togaz a Saquito Bar. Traga más saliva. Baja lentamente. Togaz mira arriba, abajo y a los lados.

  —?Oh! —Togaz, mientras baja, no pudo ver amarillo. Se detiene un momento. La rama 8 se siente rara... demasiado lisa y fría. Miro y ?no es una rama! ?Es una planta morada! Togaz ve la rama 7 y la rama 6: son marrón. Vuelve a la planta morada. La planta serpentea, moviéndose como si tuviera vida propia.

  —?Planta morada quieta, quieta! ?Togaz no mala! ?Planta por ha ha ha! —grita. ?La serpiente vegetal se enrosca en el brazo de Togaz! Togaz agita su brazo y la tira. Togaz ve como la serpiente-planta cae y queda inmóvil, camuflada entre las hojas.

  —?Fu! —Togaz se agarra con fuerza de la rama 7 mientras sus pies resbalan. Se mueve y Togaz sube a la rama 7. Abraza al árbol fuerte. Togaz le pega al árbol fuerte con sus pies. No tarda en bajar del árbol fuerte con una última palmada.

  Togaz busca la falsa rama 8 por todo el suelo aguoso, pero Togaz no la ve. Togaz se quita el sudor de la frente, se acomoda a Mochi de Togaz y busca en los troncos de los árboles fuertes y débiles.

  —?Vamos, vamos, por favor! —?Uso la magia! Togaz sonríe mientras, dentro de un árbol débil, las plantas amarillas entraron en Saquito Bir.

  —?Fu, fu! ?Bien! Verde y amarillo. Falta azul. —Togaz va al arroyo donde está Gazazo. Meto la mano derecha en el agua y con la otra saludo a Gazazo.

  —?Gazazo! ?Togaz tiene las azules! —digo mientras meto las plantas azules en Saquito Bur.

  Gazazo le devuelve el saludo.

  —?Haaaaa! —Suelté un ruido nuevo. Corro a Gazazo sacando a Saquito Bar y Bir, pero el suelo enlosado ataca. Pero Togaz es superior: un pie izquierdo fuerte primero, flexiona pierna izquierda, repito con pie y pierna derecha. "?1, 2! ?1, 2! ?1, 2! ?1, 2!"

  Hago los pasos fuertes. Llego a Gazazo con Saquito Bar, Bir y Bur.

  —?Gazazo! ?Gazazo! ?Togaz hizo ruido! ?Togaz e a fazj azul en árbol y amarrilox estada escondiad, pero Togaz busco Cusco! —Togaz le informa a Gazazo todo de la misión.

  —?Sí! ?Togaz es grande! —Gazazo tira los saquitos en la mochi de Gazazo. Gazazo levanta a Togaz y la tira a la olla.

  —?Nooooo! ?Togaz no es comida! ?Togaz no es rica! —Intento salir, pero con el cucharón Gazazo mezcla todo—. ?Togaz no sabe mal! —digo al probar la sopa de Togaz. Los intentos de escapar fallan.

  —Gazazo está ba?ando a Togaz. ?Huele mal! —dice Gazazo.

  **Fin POV Togaz**

  Un duende gigante y musculoso para los estándares de un duende, en una noche de luna llena, en un claro formado por la destrucción de una tormenta y en cuyo claro se veían los árboles despedazados, con la excepción de cinco árboles que se sostenían entre sí como si fueran hermanos. Junto al duende, una olla expulsaba un fuerte aroma a hierbas y los gritos que, a lo lejos, no se podía distinguir si eran de ni?a o ni?o, y la figura peque?a de alguien dentro de la olla que pataleaba y luchaba para salir de esta. Y las risas del duende gigante solo enriquecían la escena. Solo aquellos que se acercaban podían saber la verdadera situación, y dependería de la persona si la verdad se parecía a lo que imaginó.

  —?Togaz puede sola! ?Togaz es la mejor duende inferior! —dijo intentando con todas sus fuerzas salir, solo para que Gazazo la agarrara para evitar que tomara más sopa de Togaz.

  —Sí, sí. Gazazo lo sabe. Togaz, la mejor peque?a duende del bosque. Esto se llama agua de flores —con una mano cuidó a Togaz y con la otra sacó y destapó un cuenco con un líquido jabonoso y un ungüento espeso de olor dulce. Gazazo tomó un poco del jabón con un trapo y se lo acercó a Togaz para que lo oliera. La peque?a, confundiendo el olor dulce con algo comestible, lo lamió por instinto. Al instante, el sabor amargo y químico le provocó arcadas. Gazazo solo menéó la cabeza con cansancio para continuar con el ba?o, restregando a Togaz hasta que el olor a quemado se le quitó por completo.

  Togaz se quedó quieta después de tomar un poco de agua de flores. Intentó tomar más sopa, pero su cuerpo se movía cada vez más lento, junto a que Gazazo estaba atento.

  —Togaz no puede moverse —Los intentos de comer más sopa de Togaz cesaron.

  Los ojos de Togaz caían, caían, presa del cansancio. Antes de que Togaz se diera cuenta, con una mano simple, con delicadeza, Gazazo la sacó de la olla y con un trozo de tela azul, tres veces su tama?o, la secó. Con la otra, sacó el tótem de su mochila.

  Con la misma delicadeza, entró en la carpa, demostrando que esta, tanto por dentro como por fuera, era muy simple. Se veían varios parches. Sin ninguna posesión de otro tipo, exceptuando un saco de piel de algún animal esponjoso que, igual que la carpa misma, se notaba que el paso del tiempo no le había sido amable. Lo que antes seguramente fue un saco esponjoso muy cómodo de un bello color, pasó a ser un saco un poco esponjoso de un color verde vómito.

  Con una mueca de notable desagrado, Gazazo la metió en el saco con mucha suavidad, pero aún así esta se despertó débilmente.

  —Gazazo... Togazzzzzzzz... —

  Gazazo sonrió ante el esfuerzo, aunque sus ojos reflejaban una preocupación profunda. Le pasó la mano por la cabeza en un movimiento y empezó a tararear a un ritmo lento. Mientras lo hacía, colocó el tótem familiar al lado derecho de Togaz con reverencia. "Que el espíritu solo quiera protegerla... no arrastrarla a su guerra", pensó, recordando las órdenes sombrías que el tótem le había susurrado sobre un "gran evento" en el sur. Eso fue suficiente para que Togaz no pudiera más y cayera totalmente dormida.

  Con Togaz dormida, Gazazo salió de la carpa, pero antes puso el tótem al lado derecho de Togaz. Con una mirada cada vez más cansada, salió por fin de la carpa, tomó su espada y la clavó en el suelo. Tomó la olla con una mano y la tiró con todas sus fuerzas. Esta voló por el aire hasta caer en un cráter a unos 10 metros.

  Gazazo solo estiró un poco su brazo, tomó más madera de su mochila y alimentó a la ahora fogata hasta que esta tomara mucha fuerza. El viento de la noche, aún con la llama, lo enfriaba. Gazazo flexionó una pierna y la otra la dejó estirada al sentarse. Su espada la pasó de una mano a otra en preparación para cualquier situación que se presentara.

  —Togaz ya olvidó a ralo,obob olvidó la promesa —una mirada cansada cubre el rostro de gazazo

  **POV Gadkeb**

  Si alguien le preguntara qué es vivir el sue?o de cualquier so?ador frustrado, la transferencia a un mundo de fantasía, les diría que el comienzo fue un poco... accidentado. Pero, ?oye!, aquí estoy. Para demostrar que no miento, les mostraría mis gloriosas cadenas de fuego eterno, capaces de reducir a cenizas cualquier duda. ?Forma espiritual ilimitada? Claro, puedo ser una nube, una espada, ?hasta un pájaro de mal agüero si me apetece! Volar como si la gravedad fuera un chiste, aguantar golpes que harían polvo a un mortal... todo eso es el aperitivo.

  ?La civilización? Puro medievo con chispazos raros. Imagina guardias con armaduras oxidadas portando cachivaches que escupen plomo, como pistolas de museo. Pero la pregunta del millón, la que decide si eres leyenda o peón, siempre es la misma: ?el harem? ?La gloria?

  A eso, con una risotada que haría temblar a los falsos héroes, les soltaría:Este mundo tiene sus reglas ocultas. Las doncellas no caen a los pies del primer imbécil con suerte. Solo cuando alcances la cima absoluta, cuando los mismos dioses tiemblen ante ti... *quizás* entonces aparecerán. ?Ah! ?Esa pregunta? ?Y mi primera chica mágica la primera? ?Claro que la recuerdo! La peque?a duendecilla de las hierbas... Togaz. Un espíritu libre, salvaje... ?Perfecta para el harem del héroe!

  Pero sí, sí... suspira dramáticamente, formando una nube de humo con forma de corazón roto ...me clavó un cuchillo. O una raíz venenosa. O algo así. Los detalles son borrosos cuando la magia fluye y el destino te atropella.?Bah! ?Creen que eso me detuvo? ?Un malentendido! De los gordos. De manual. ?Protagonista nuevo en mundo extra?o? ?Chica local desconfiada y poderosa? ?Choque inevitable! Ella sintió... no sé... mi aura abrumadora, mi potencial ilimitado, y reaccionó con miedo instintivo. Confundió mi grandeza con una amenaza. Un error de guión, ?nada más!

  ?Que si me molesta? Su forma se contorsiona, las cadenas brillan con intensidad rojiza.?Pues claro que me jodió! ?Un poco! ?A quién le gusta que lo apu?alen? Pero mirenme ahora.*Se expande, adoptando una pose altiva*.?Soy un fantasma de poder ilimitado, un sirviente directo del gran Ufuro! ?Voy a guardar rencor por un tropiezo en el primer acto? ?Jamás! Como buen protagonista... ?y mejor fantasma!... la he perdonado. Es parte de la historia, ?ven? El sufrimiento inicial, la traición que forja al héroe... todo conduce a mi gloria actual. Cuando la vuelva a ver... *Su voz se vuelve un susurro lleno de presagio y autoenga?o*. ...comprenderá. Comprenderá que matarme fue el mejor favor que me hicieron. Sin eso, ?cómo habría alcanzado esta forma sublime?

  Y lo del cultivo dual, la unión de almas y poderes... ?bah! *Recupera su tono despectivo inicial*, como si cambiara de canal.Eso sí que es puro cuento para tontos. Solo intereses cruzados y ventajas miserables disfrazadas de romance cósmico. Mi camino es más puro: Poder. Puro. Absoluto. Y las chicas... bueno, las chicas llegarán cuando merezcan presenciar la obra maestra en que me he convertido.

  Y si alguno osara dudar de mi palabra... ?pum! Como a esta rama. Concentré mi voluntad, formé una mano fantasmal y la agarré. ?A romperla! La apreté con todas mis fuerzas espirituales... y nada. Ni un crujido. El foco interno se encendió, la rabia hirvió, y mis cadenas, que antes solo parecían decoración macabra, estallaron en llamas auténticas, devorando la rama en un santiamén. Cenizas. ?Entienden el mensaje, incrédulos? Las consecuencias de ofenderme son... ardientes. Pero dejemos el espectáculo. ?Quieren unirse al ser con más futuro de este mundo? ?Ser mis guerreros fantasmales bajo la gloriosa (y un poco apestosa) bandera del gran Ufuro? La oferta está...

  ?Oye! ?Mira eso! ?Guardias! ?Y vienen con... ?baldes? ?Baldes de agua! ?Jajaja! ?Y aldeanos! ?Y un tipo con máscara de león y un jarrón gigante! ?Agua por todas partes! ?Para mí? ?Qué honor!

  Formé veinte ojos dispersos en mi masa amorfa, escudri?ando el bosque. ?Dónde está el fuego? ?Dónde...?

  —?Fuego! ?Fuego está aquí! ?Me quemo, me quemo! —Mi grito, una cacofonía de voces superpuestas, retumbó mientras salía volando como un globo desinflado. Abajo, vi a una mujer adelantarse a todos, lanzando su cubo con una furia admirable. Incluso superó al enmascarado leonino, que fue un digno segundo.

  —?Qué lentos! ?Qué patéticos! —Me burlé, mi voz retorcida como metal raspado—. ?Esos músculos solo están para decorar la desgracia!

  Un jarrón vacío pasó silbando a mi lado, un intento patético de golpearme. Formé una cabeza grotesca y la incliné con sarcasmo. Los aldeanos, al ver el lanzamiento fallido y *al verme a mí*, soltaron los baldes y salieron corriendo como ratas. Los guardias desenfundaron sus anticuados trastes, manos temblorosas. Solo el de la máscara de león se quedó firme, mirándome con esos ojos de piedra.

  Me transformé en una bola perfecta, abrí una boca descomunal, les saqué una lengua hecha de humo frío y solté una risa aguda, cortante, que resonó como cristales rompiéndose. La risa se apagó. Los guardias temblaban; algunos incluso huyeron. Solo el león permanecía imperturbable. ?Desafío? Nah. No valía la pena. Me di la vuelta y seguí volando, dejando atrás el olor a miedo y agua derramada.

  No sé cuánto tiempo estuve así, flotando sobre el mundo que creía mi juguete. Hasta que, de repente, un mensaje quemó mi conciencia como un sello de hierro al rojo:

  *_Usuario Gadkeb: Su Amo ha ascendido a un Ser Supremo. Se conceden nuevas habilidades acordes a Su Gloria._*

  La voz no era la del sistema familiar, aquel que susurraba promesas de progreso. Era más profunda, viscosa, incontestable. *Ufuro*. él ahora poseía los hilos, los niveles, la interfaz. Yo solo era... un efecto especial.

  Seguí volando, la noticia retumbando en mi núcleo desquiciado. Abajo, entre los árboles, una luz naranja crepita empezó a crecer. ?El incendio? ?*Mi* incendio! Había prendido más de lo que pensaba. Las llamas lamían los troncos, trepaban por las ramas secas, pintando la noche de un naranja siniestro.

  Una oleada de euforia absurda me inundó. ?Era épico! ?Espectacular! Mi forma amorfa se contorsionó, adoptando una silueta grotesca y cambiante contra el cielo humeante. Una risa aún más aguda, más fría que el viento nocturno, estalló de mí, no como sonido, sino como una *aura* gélida que hacía escarchar las hojas cercanas. La sonrisa que formé en mi masa era solo una hendidura afilada, una daga de oscuridad en medio del caos ardiente. Resonó, esa risa-cuchillo, en el cielo vacío sobre el bosque en llamas. ?Qué poder! ?Qué descontrol glorioso! ?El fuego bailaba para mí!

  Y así, entre el crepitar de mi legado involuntario y el eco frío de mi propia locura, continué mi vuelo errante hacia la nada.

  **Fin POV Gadkeb**

  **Fin del Capítulo**

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