Día 9
La Gran Culla, otrora reina de las llanuras fértiles, yacía mutilada. Donde hubo trigales dorados, ahora solo cicatrices de barro. Más al sur, las monta?as eran dientes rotos —solo la "Cabeza" persistía, flanqueada por sus "Hombros" resquebrajados—. El río Collar, desbordado y violento, estrangulaba el territorio, mientras la "Marca de Bronceado" dividía las ruinas de lo que fue hogar de los tauren.
Los druidas, guardianes del equilibrio entre la naturaleza y su gente, no previeron que la tormenta sería un grito de pura furia, no un aviso. Arrancó bosques, enloqueció espíritus y atrajo monstruos con hambre de conquista. Incluso las arpías enmudecieron... como si supieran que algo peor acechaba en los cielos.
Eso los traía a un campamento tauren, rodeado por un muro de tierra y rocas de cinco metros de alto con el ancho de un toro. El interior estaba dividido estratégicamente: las armas se almacenaban en varias carpas, rodeadas por los dormitorios de todo el campamento, inundado de lodo por quinta vez en varias horas. Las carpas, empapadas y resentidas, demostraban su utilidad a duras penas.
En las afueras, después de unos largos minutos, los tauren luchaban contra los monstruos de lodo y los peces pistola, pero sin muchos avances; los ríos seguían cargados con el poder de los rayos. En una de esas carpas, la más alejada de las demás —ubicada en una peque?a elevación—, Logeta se despertó con un jadeo ahogado y se incorporó en su lecho de pieles, aturdida. Como cada ma?ana, sus piernas se movieron con torpeza mientras comenzaba a vestirse con movimientos rutinarios: primero las vendas que cubrían a medias sus pechos, luego su falda con patrones lunares azules y verdes.
Al ajustarse el cinturón y sus hombreras, el espejo de metal pulido colgado entre pieles de lobo le devolvió la mirada.
Intentó hacer los ejercicios de meditación de su maestro, incluso los movimientos de manos, pero nunca conseguía más que un dolor de cabeza. Con un suspiro, se miró en el espejo.
"?Por qué soy tan... alta?" murmuró distraída, observando su reflejo bovino. Por un instante, creyó ver pupilas redondas y azules en lugar de sus ojos marrones. Parpadeó y la ilusión desapareció. Otra ma?ana con los espíritus tratando de hablarle; su maestro le había ense?ado eso, pero aún no entendía el mensaje.
Salió de la carpa adornada con huesos, pisando sin querer una lata oxidada medio enterrada en el barro. "?Otra basura humana? ?De dónde sacan estas cosas?" refunfu?ó, pateándola con fastidio.
Su mirada recorrió su propio cuerpo: pelaje marrón oscuro en espalda y extremidades, más claro en vientre y rostro; melena oscura; apenas 1.60 metros y músculos delgados para un tauren. El báculo con tres orbes ámbar pesaba en sus manos. Una bendita inútil, pensó amargamente.
Recordó las historias sobre la gran Runmeh Loneforest; se decía que era una bendita que luchó en la gran guerra contra la antigua muerte, invocando titanes de gemas y metal, logrando llamar al poder del sol. Y ella apenas podía hacer algo tan básico como calmar a un espíritu.
— Watashi wa megumarete iru... Shikashi, watashi wa nani o shimashita ka — dijo la tauren como una especie de mantra. Otra cosa, según su maestro, ese mantra tenía algún significado, pero hasta ahora, no importaba cuántas veces lo dijera, nada pasaba.
— ?Vamos, ternera, levántate! Como una elegida de la Madre Tierra tienes que dar el ejemplo, estar en movimiento para calmar a los espíritus del río. Y por favor, no hables en esa lengua. Sabes bien que nuestros hermanos pueden pensar que los insultas — dijo un viejo tauren acercándose a ella y sacándola de su ensue?o con paso firme. Al igual que la joven, no era muy alto para un tauren, pero seguía midiendo 1.90 metros; su melena ya había perdido su color. Llevaba puesto un simple poncho sin decoraciones y una falda con símbolos lunares de color verde claro; sus cuernos estaban cortados desde la raíz.
— Pero se?or, todos me miran raro. Me dicen que no necesitan de mi ayuda, y cuando los ayudo me gritan que me vaya y que me quede en mi roca. Y no soy una elegida, soy una bendita — dijo Logeta entrelazando sus dedos, haciendo una mueca, parándose y acomodándose los cueros que le apretaban demasiado los pechos.
Pero nadie miraba raro a su maestro, que tenía cicatrices por toda la cara. Según él, un humano en la gran guerra coleccionaba cabezas, y como su maestro era muy guapo —si las palabras de su abuela eran ciertas, un don Lalín—, el humano buscó cortarle el rostro para usarlo en un ritual maligno.
— ?Quita esa tristeza de tu bello hocico! Es que son demasiado jóvenes y muy "varoniles" para que una ni?a los ayude. Seguro que te dicen que no necesitan ayuda, pero cuando estén corriendo por sus vidas, bueno, se les quitará lo "varonil". Pero ahora te digo: busca a Gulltha. él es un verdadero macho y merecedor de tus bendiciones — dijo el viejo tauren elevando un poco su voz y poniendo su mano en su hombro durante un momento. Después la retiró y comenzó a caminar con una peque?a sonrisa, sabiendo que esta ternera era una buena cosecha, muy diferente a los otros.
— Gulltha... Pero ?quién es, se?or? Creo que conozco a todos en el campamento. ?Y cuándo me ense?ará algo de ataque? — dijo Logeta rascándose el cuello mientras se terminaba de arreglar y comenzaba a seguir al viejo tauren. La duda la carcomía. Claro, le había ense?ado 4 hechizos de chamán, pero eran de apoyo.
— Aún no, ternera. No estás lista para sostener el poder de la naturaleza. Si fueran tiempos de paz, seguro que lo haría — dijo el viejo tauren, su paso firme se notaba cuando un escombro se posó en su camino; lo saltó y aterrizó con poca salpicadura.
— Pero... ?Qué asco! ?No? Ya limpiamos el campamento y los alrededores — dijo Logeta cruzando sus brazos con molestia. La lucha para no hundirse o resbalarse por el lodo, o esquivar las ramas u otros escombros, era exasperante. La envidia coloreó su mirada al ver cómo su maestro caminaba con tanta suavidad. Vio varias revistas de modelos humanas y varanos; inclusive estaba segura de que en una carpa había una bandera del reino élfico. En serio, estos tauren no sabían que si algún chamán veía eso, no tendría la misericordia de su maestro.
— La tormenta apenas apartó su mirada de esta tierra, su estancia aún resuena. Lo mejor es aprender a calmar, escuchar y comunicarse con los espíritus que sufren y buscan alivio, que tratar a los más agresivos. Ellos no dudarán en atacarte. Y en cuanto a los escombros, bueno, a algunos les gusta traer "trofeos humanos"; parecen creer que les dan personalidad — dijo el viejo tauren mientras usaba su propio bastón, que parecía igual que su ropa: nada del otro mundo. Tocó el muro de tierra que rodeaba al campamento; este se abrió para que el tauren joven y el viejo pasaran y poco después se cerró. Con eso, siguieron su camino por un tiempo en silencio.
El sol picaba como un látigo sobre la llanura deshecha. Logeta caminaba entre troncos caídos, su sombra recortada contra el barro cuarteado. Al esquivar el cadáver hinchado de un ciervo cuyos cuernos brillaban con un rocío aceitoso, dijo con frustración: —Los espíritus del barranco susurran al mediodía,se?or. No son solo gritos de guerra. Podría encauzarlos si supiera el Ritual del Rayo...
El viejo tauren pisó con un crujido un hueso roto. Su bastón perforó la tierra. —Susurros,?eh? —Su voz sonaba ronca por el polvo—. Ecos del pasado, rotos, ternera. La tormenta no trajo oportunidad... trajo un hambre que busca saciarse mordisqueando lo que queda del mundo.
Se detuvieron junto a un nido caído de águila, huevos petrificados en su interior. —Mira esto—su bastón se?aló garras de oso incrustadas en un tronco, rodeadas de musgo negro—. Donde hubo vida, ahora hay confusión, pánico. —Una sombra de buitre cruzó el cielo sin ton ni son—. ?Matarías el eco de un grito?
Logeta se secó el sudor del hocico. Los orbes de su báculo absorbían la luz solar como gemas sedientas. —?Pero los sapo-tormenta devoran las reservas! Y los murciélagos de las arpías...
—?Ilusiones de polvo! —interrumpió él. Su pie aplastó un escorpión cuyas pinzas tenían reflejos metálicos—. Los recién llegados son la gangrena. —El viento levantó remolinos de ceniza que dibujaron espirales fugaces—. Seres que hilan disfraces con sombras robadas... como buitres vestidos de cuervos.
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Un estruendo sordo retumbó río abajo. La bandada de buitres se dispersó en formación. —?Sientes ese vacío?—musitó el viejo. Su sombra no siguió el movimiento cuando se volvió hacia ella—. Es el último aliento de un nombre olvidado. ?Quieres triturarlo con granizo? Solo pulverizarás sus migajas. Primero... —sus sílabas cortaron el aire como cuchillas afiladas— debes seguir el rastro de su dolor.
Logeta miró sus manos. Gotas de sudor trazaban caminos en el polvo de sus nudillos, formando mapas efímeros. —Pero el campamento necesita protección... —Las lanzas protegen cuerpos,no almas —su bastón golpeó una roca grabada con runas apenas visibles—. Hoy sanas descifrando cicatrices. Ma?ana... —un temblor leve hizo caer semillas de cardos muertos sobre ellos— ...quizá con huracanes.
Avanzó. Las moscas zumbaban en torno a su cabeza pero no se posaban sobre él.
— Ya veo... Pero ?cuándo podré hacerlo? — dijo Logeta con cansancio y falta de aliento por caminar en el lodo durante tanto tiempo. Se alegró de que al fin llegaran a su destino, viendo a todos sus compa?eros de campamento peleando. La roca estaba libre: una gran roca que sobresalía de las demás. La primera vez que la vio, la limpió, y ahora siempre que podía se sentaba a mirar si podía ayudar a los demás tauren contra los monstruos.
Logeta escaneó el campo de batalla desde la roca. "Se?or, ?quién es Gulltha? Conozco a todos aquí".
El viejo tauren sonrió. Hundió el brazo en el lodo y sacó a un joven tauren albino cubierto de fango. Melena gris con mechas verdes atadas, cuernos marrones, y solo un taparrabos de cuero y una cara de alivio por respirar, que se agrió al ver que tenía público. "?Gulltha!Serán buenos compa?eros".
"Disculpe, volveré a pelear", balbuceó Gulltha al recoger su hacha, intentando escapar, pero el viejo tauren fue más rápido.
Una palmada del viejo lo envió de nuevo al barro. "?Te presento a tu pareja!"
Logeta puso los ojos en blanco. "?Seguro, se?or?"
"?Jajá! Confía en mí", rió el viejo mientras ayudaba a Gulltha. Luego se marchó.
Los jóvenes se miraron. Logeta extendió la mano: "Soy Logeta,un gusto". Tal vez no sea tan malo, pensó. Si su maestro lo considera digno, debe tener algo.
"B-bendita se?orita", dijo Gulltha tomando su mano con la suya toda lodosa y estableciendo contacto visual directo.
"Solo Logeta. Vamos". Ella observó cómo luchaba por levantar el hacha y esquivó su mirada porque este tauren la miraba con esa mirada clínica.
Gulltha tosió nervioso: "Las arpías... eh, atacan al amanecer porque odian la luz fuerte".
Logeta corrigió automáticamente: "No. Cazan al atardecer cuando su visión nocturna se activa". Se sorprendió a sí misma. ?Cómo lo sabía?
Un monstruo de lodo derribó a Gulltha antes de que respondiera. Logeta mató al monstruo con tres golpes precisos de su bastón, demostrando que podía ser una mejor guerrera que chamán.
"Lo siento", murmuró él frotándose el brazo. Ridículo, otra vez. No cambia porque no entiende que debe mejorar, el mayor se lo dijo.
Ella suspiró. "Muéstrame tu estado. Di: 'Estado a Logeta'".
Gulltha obedeció, revelando sus pobres estadísticas.
— Estado a Logeta — dijo Gulltha en voz baja y aún mirando al suelo.
Nombre: Gulltha
Especie: Tauren
Título: Ni?o de lodo, Débil, Talento para nada
Clase: Guerrero
Edad: 19 a?os
Nivel: 20
Sexo: Masculino
Vida: 168
Maná: 16 (2/hora)
Rango: Hierro
Estado: Vivo
ESTADíSTICAS:
Fuerza: 12
Agilidad: 12
Constitución: 18
Percepción: 10.4
Inteligencia: 10.8
Sabiduría: 8
Encanto: 22.2
HABILIDADES:
? Cocina. Nivel 1
? Limpieza. Nivel 1
? Uso de hacha. Nivel 1
MALDICIONES:
? N/A
POV Logeta
Logeta observó a Gulltha correr hacia los matorrales, su figura albina fundiéndose con la niebla matinal. ?Este será mi compa?ero? Los de mi aldea levantaban martillos de guerra y escopetas de caza a su edad... Pero al menos es ágil. Respiró hondo mientras revisaba mentalmente sus opciones: Habilidades básicas pero funcionales. Constitución decente. Podemos trabajar con esto.
Además, ?cómo alguien tan débil tiene esa mirada clínica y penetrante? Noté cómo su mirada recorría mi clavícula.
—?Enfréntate solo a lodos peque?os! ?Usa ramas como lanza! —ordenó. Gulltha asintió sin mirar atrás.
Al menos obedece. Ahora, esa hacha... Emprendió el regreso, bastón clavado en el lodo con cada paso. Al cruzar un charco de agua iridiscente, invocó automáticamente su hechizo protector. El camino estaba despejado, pero una inquietud la llevó a revisar su propio estado por primera vez en semanas:
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NOMBRE: Logeta | ESPECIE: Tauren
TíTULOS: Bendita, Ni?a de la abuela, Pedacito partido dormido
CLASE: Aprendiz de chamán | RANGO: Hierro
EDAD: 16 | NIVEL: 25 | ESTADO: Viva
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VIDA: 425 | ESPíRITU: 435 (Reg. 35/min)
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ESTADíSTICAS:
Fuerza: 34.5 | Agilidad: 35
Constitución: 42.5 | Percepción: 33
Inteligencia: 43.5 | Sabiduría: 30
Encanto: 42.5
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HABILIDADES:
? Control de energía espiritual (Nvl 1)
? Llamar a los espíritus (Nvl 1)
? Tranquilizar espíritus (Nvl 1)
? Escuchar espíritus (Nvl 1)
? Manejo de bastón (Nvl 2)
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"Pedacito partido dormido"... ?Un sue?o roto? Se masajeó las sienes. El se?or prometió investigar, pero... ?Por qué volví sola en lugar de con Gulltha? Al llegar a la empalizada, se apoyó jadeando contra el muro de tierra. Esta armadura ceremonial pesa como un muerto... ?Cómo él camina limpio sobre el lodo?
Una mano impecable apareció sobre su hombro. El viejo tauren emergió como una sombra seca. —?Regreso temprano,pedacito de sol? ?Tu pareja sobrevivió?
—Sí, se?or... —tragó saliva, dibujando círculos en el barro con su bastón— ?Tendría un hacha más ligera?
—?Para el joven blanco? —Su sonrisa mostró dientes demasiado uniformes. Golpeó el muro con su bastón y la tierra se abrió en un arco perfecto.
La guio hacia el almacén, donde armas oxidadas colgaban como restos de batallas olvidadas. —Su hacha actual es la más liviana del campamento —dijo mientras le sacaba el óxido a una armadura vieja.
—?Debe haber otra opción! —protestó Logeta apartando una lanza mellada.
El viejo sacó de un barril un hacha de una mano con filo medio oxidado. —La rechazó.Pero tú... —le colocó el arma en las manos— podrías persuadirlo, Persuasiva.
Antes de que preguntara por el apodo, él desapareció entre telara?as.
Logeta sonrió al sentir el equilibrio del arma. ?Gulltha podrá blandirla! Pero al salir del campamento, su sonrisa murió. Kilómetros de lodo la separaban del albino.
— Gulltha, será mejor que puedas usar esta hacha, o ya la llevarás... — dijo apretando los dientes y respirando por la nariz para calmarse y prepararse para el viaje.
Y a mitad de camino se dió cuanta que no le pregunto a su maestro donde están las armas de fuego.
Fin POV Logeta
POV Gadkeb
Esto no está tan mal... ?No? ?Qué estoy diciendo? ?Esto es horrible! ?ESTA BASURA NO ME HA LIBERADO AúN! Llevo horas intentando romper mis ataduras. Lo peor es que hace unos minutos el sistema me mostró un mensaje:
Anfitrión ha superado el tiempo máximo dado por el sistema para perder las ataduras que crean una relación amo-esclavo, siendo el anfitrión el esclavo. Por lo que su estado ha pasado de "campesino" a "esclavo". Revise su estado para saber de todos los cambios efectuados. Se accede usando el comando "estado sistema". Hay que remarcar que el comando se activa siempre que se exprese, puede ser de cualquier manera, incluso con lenguaje de se?as. Para más detalles, pregunte.
?Pero cuál era el tiempo? Y lo peor es que no responde. Una parte de mí no quiere saber, pero sé que tengo que hacerlo o me llevaré una gran sorpresa. Además, es lo único que puedo hacer en este momento, ya que esta plasta de mierda se acordó de que aún es muy tarde para salir. Entonces dio media vuelta de vuelta al interior de su cueva a dormir o algo, y me dejó en la entrada de esta durante horas hasta que amaneció. Y descubrí que no necesito dormir... Lo único apenas bueno hasta ahora.
No puedo más. ?Para cuándo dormirá? El sol ya está en la mitad del cielo. ?Qué pasó con toda esa energía de ayer? En serio, no paraba de hablar de traición, aquello, venganza, esto... Esta porquería no sabe nada sobre traición.
No me queda opción. Estado sistema. Esto es... Esperaba que cambiara más, pero todo está igual excepto lo de "esclavo". Y No... ?NO! ?Por favor, por todo lo que es bueno, NO! ?Perdí "Mirada de Rey" y en su lugar tengo...! No puedo, ni siquiera quiero pensarlo.
?SISTEMA! ?UNA EXPLICACIóN AHORA! — pensó con todas sus fuerzas.
Anfitrión: La habilidad "Mirada de Rey" se le fue quitada por el estado "esclavo". Se le dio en su lugar "Mirada de Esclavo", que solo se puede usar en el maestro y en sus posesiones. En caso de que no le pertenezcan, el maestro necesita decir el comando: "[Nombre del anfitrión] análisis [Nombre de lo que desee analizar]". ?Desea un ejemplo?
?Esto es horrible! Lo único que puede empeorar esto es...
— ?Fantasma! Prepárate, porque es momento de comenzar mi grandioso plan de venganza — dijo Stox, el ser que empeoró todo aún más. Gadkeb se giró para mirarlo e hizo lo mejor para parecer intimidante. Stox lo miró con cara de pocos amigos. Llevaba la misma ropa de ayer: un simple taparrabos, pero se había quitado los pedazos de ropa que obviamente estaban quemados, y un saco descosido y descolorido con cosas adentro.
— Buena mirada, pero te doy un consejo — dijo Stox con cara de aún menos amigos de los que ya tenía, moviendo su mano y tocando el collar en su cuello.
Gadkeb sintió un dolor que se sentía como si estuviera tocando un enchufe de corriente de bajo voltaje y no quitara el dedo.
— Y es solo una advertencia. No me gusta causar dolor a nadie. Por lo que si vas a intentar ser amenazante, practica con otra persona. Y comienza a caminar adelante mío — dijo Stox comenzando a caminar sin mirarlo, sacó una nuez de su saco y se la comenzó a comer. Gadkeb, con todo su cuerpo entumecido, comenzó a flotar por delante de él.
?TE MATARé, STOX! ?SOLO ESPERA!
Fin de POV de Gadkeb
Fin del capítulo
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Oigan gente como están bueno no lo sabré hasta que dejen uno o dos comentarios y su calificación, pro cierto estoy probando distintos formatos para los bloques de estadística díganme cuál prefieren
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